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La dependencia energética del exterior está detrás de la inflación disparada

Madrid, 31 ene (EFE).- La subida de los carburantes y, especialmente, de la electricidad han disparado la inflación en enero hasta el 3 %, la mayor tasa desde finales de 2012, lo que aviva nuevamente el debate sobre la gran dependencia energética que España tiene del exterior.

Esa tasa recoge en su práctica totalidad el incremento de los precios de la electricidad y de los carburantes proporcionados por las propias compañías al INE, que elabora una media ponderada del consumo de hasta 50 perfiles diferentes de consumidores.

El repunte de la inflación recoge por tanto el precio de la electricidad en el mercado mayorista, que ha vivido este enero un fuerte repunte que le ha llevado a cerrar el mes en una media de 71,5 euros el megavatio-hora (MWh), prácticamente el doble que la media de enero del año pasado, que fue de 36,3 euros.

Los mayores incrementos en este mercado se dieron en la segunda mitad del mes, con niveles que no se veían desde diciembre de 2013, llegando a los 91,88 euros la media del MWh y con horas por encima de los 100 euros.

Desde que en 2014 se cambió el sistema para fijar el componente energético de la tarifa, estos precios tienen reflejo directo en la tarifa regulada o PVPC, donde están unos 12 millones de consumidores.

Así, para estos usuarios, el recibo de la luz subirá de media alrededor del 26 %.

Los carburantes también tienen su impacto en la inflación, después de que arrancaran el año con precios más altos en un contexto de incremento del petróleo desde el acuerdo alcanzado por la OPEP para rebajar la producción.

Así, la gasolina de 95 arrancó enero un 8,4 % más cara que al inicio de 2016 mientras que el gasóleo estaba un 12 % más alto que el año anterior.

Y este comportamiento está directamente relacionado con la gran dependencia energética que tiene España del exterior, que Eurostat cifra en el 72,9 % de sus necesidades, frente a una media del 53,4 % en la UE.

Esto hace al país especialmente sensible a la evolución del precio del crudo que, a raíz el acuerdo de la OPEP de recortar la producción, se ha recuperado a lo largo de 2016 y que se espera que se consolide en torno a los 60 dólares.

Esta alza se reflejará en los carburantes, pero también en los precios de la electricidad, ya que parte del mix de generación español usa gas, fuel y carbón como combustible.

Junto al precio de los combustibles, las condiciones meteorológicas también tendrán mucho que ver en la evolución del precio de la electricidad en los próximos meses, ya que un incremento de viento y lluvia trae una mayor aportación de la energía eólica y la hidráulica (más baratas), y relaja algo el precio de la electricidad.

Los mercados de futuros apuntan ya a niveles inferiores para febrero, alrededor de los 61 euros el MWh, y a una media para todo 2017 de unos 47,3 euros MWh, algo superior a los 39,67 euros del año pasado.

Es decir, de cara al futuro se esperan precios más moderados pero lejos de los niveles de un 2016 especialmente bajo en los costes energéticos, con un petróleo barato y unas buenas condiciones meteorológicas con mucha lluvia y viento.

El ministro de Energía, Álvaro Nadal, ya señaló la semana pasada en el Congreso que los bajos precios de la energía que se registraron en 2016 fueron algo excepcional.

Algo en lo que coincidió el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien auguró una bajada de la luz si vuelven la lluvia y el viento, lo que permitirá utilizar las centrales hidroeléctricas y los parques eólicos, que generan la electricidad más barata.

Desde el IEE, Joaquín Blanco ha explicado a Efe que los productos energéticos han subido en torno al 7-8 % en enero, según sus cálculos, por lo que confía en que la inflación subyacente (una vez eliminados los alimentos frescos y la energía) se mantenga alrededor del 1 %.

Para el responsable de análisis macroeconómico de Analistas Financieros Internacionales (AFI), Daniel Fuentes, la inflación armonizada en España ha crecido el doble que en el conjunto de la zona euro, lo que ha achacado a la vulnerabilidad de España en materia energética.

España es más dependiente energéticamente que muchos de los países del entorno, lo que pasa es que "ahora vemos la cara negativa", ya que en los dos últimos años "hemos disfrutado de la cara amable de los precios energéticos", ha resaltado Fuentes, quien ha definido la situación actual como una "normalización de la inflación".

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