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El temor a que China vuelva a vender deuda americana reaparece en bolsa

  • En 2015 los bancos centrales vendieron 225.000 millones en deuda 'yankee'

Pese a que Estados Unidos no pierda la calma con su mayor acreedor, la acelerada venta de bonos del Tesoro americano por parte de Pekín en diciembre no ha pasado desapercibida por el mercado. Según los datos oficiales, China vendió alrededor de 18.000 millones de dólares en activos de deuda estadounidense a finales de 2015, la mayor cantidad que en cualquier otro mes del año pasado. Un hecho que pone de manifiesto los esfuerzos realizados por la segunda mayor economía del mundo por estabilizar su divisa e implementar un torniquete a la fuga de capitales que sufre el país.

Adiós al 'Treasury' americano

La oleada de ventas en China también se contagió a otros grandes tenedores de deuda americana, como Japón, que sólo en diciembre se deshizo de 22.400 millones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense. Una dinámica que se convirtió en norma a lo largo del año pasado, cuando México, Turquía o Bélgica deshicieron posiciones en la que es considerada la deuda más segura del mundo para intentar blindarse de los vaivenes que azotan a los mercados financieros desde el verano pasado. De hecho, los bancos centrales vendieron un total de 225.000 millones de dólares en deuda americana el año pasado, lo que supone un máximo desde 1978.

Thomas Simons, economista de Jefferies, reconocía al portal MarketWatch que los miedos surgidos sobre una venta masiva de deuda americana, especialmente por parte de China, están justificados. "Los últimos datos evidencian importantes ventas procedentes de Pekín", advirtió al referirse a los 18.400 millones de dólares desinvertidos por el gigante asiático, que sigue siendo el mayor acreedor de EEUU con hasta los 1,24 billones de dólares.

Simons justificó su preocupación al hacer referencia a Bélgica. "Las tenencias belgas de bonos americanos han sido el centro de atención debido a la extrema volatilidad", explicó. "Esto es significativo porque se especula con que China ejecuta ventas de bonos del Tesoro de EEUU en custodia de Bélgica", matizó. De hecho, si se repasan los movimientos de Bélgica a lo largo del año pasado, se pueden apreciar operaciones extremas.

En febrero de 2015, se postulaba como el tercer tenedor de deuda pública americana con un total de 345.300 millones de dólares en bonos del Tesoro. Por aquel entonces, China había reducido sus tenencias hasta los 1,22 billones de dólares tras haber vendido más de 16.000 millones de dólares en bonos al comienzo del año. Desde febrero a finales de año, Bélgica redujo sus tenencias en 202.000 millones de dólares y ni siquiera se encuentra ya entre los 10 principales acreedores.

"Estas intervenciones están tratando de ofrecer algo de aire los paracaídas de los bancos centrales", explicaba en un informe, Win Thin, estratega de mercados emergentes de Brown Brothers Harriman. Según datos calculados por este periódico, desde octubre de 2015, cuando la rentabilidad del bono americano a 10 años marcó máximo en el 2,5%, un inversor habría ganado ya un 6,5%, ya que actualmente su rentabilidad está en el 1,77%. No obstante, desde el pasado 11 de febrero, su rentabilidad ha subido ligeramente ya que ésta llegó a alcanzar el 1,65%. Desde ese nivel, hasta el 1,77% actual, ha perdido un 1%.

De momento, no debe cundir el pánico. Pekín dedicó alrededor de 500.000 millones de dólares el año pasado para tratar de estabilizar su divisa. Pese a estos esfuerzos, las tenencias en bonos americanos por parte de instituciones públicas y privadas del país, se mantienen ligeramente por encima de las resgistradas hace un año. Según datos de Janney Montgomery Scott, China tardaría casi seis años en quemar su portafolio de deuda americana si mantuviera el ritmo de ventas registrado a finales de 2015.

Aún así, Société Générale advertía de que si China sigue quemando sus reservas en divisa extranjera al ritmo registrado en enero, cuando redujo su nivel en 99.500 millones de dólares, el país podría desinflar su colchón en los próximos meses. Una alerta con poco impacto si tenemos en cuenta que los niveles actuales, alrededor de 3,23 billones de dólares, están un 118% por encima de los niveles recomendados por el FMI.

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