Bolsa, mercados y cotizaciones

El yen se erige como el mejor activo refugio ante la tormenta

  • La divisa japonesa se ha convertido en la más fuerte del último mes

Ni el oro, ni el dólar, ni el T.Note estadounidense, ni siquiera el Bund alemán. Todos los tradicionales activos refugio que tenían los inversores se han venido abajo con el temporal que han vivido los mercados en el último mes. Todos han tenido goteras salvo uno: el yen. La divisa japonesa se ha erigido como el gran refugio para los inversores internacionales.

La inestabilidad de Grecia terminó por pasar factura a China, lo que inició la tormenta de los mercados de las últimas semanas. Las bolsas de Shanghai y Shenzhen empezaron a corregir la locura alcista que habían vivido en el último año y arreciaron la tempestad.

Desde entonces, el yen se convirtió en un activo muy buscado por los inversores, no sólo para proteger su dinero, sino para conseguir las ganancias que acostumbra a vivir en entornos de mercado complicados. De hecho, poco o nada influye en estos casos las políticas monetarias tan expansivas que está aplicando el Banco de Japón (BoJ) y con las que inyecta miles de millones de yenes al sistema cada mes. Cuando arrecia el temporal, los inversores acuden en masa a comprar yenes y contrarrestan el efecto de los estímulos del BoJ.

Saca músculo

El yen es la divisa más fuerte del último mes de entre las 16 más negociadas del mundo. Sus ganancias van desde el 2% que avanza contra el dólar y la libra, hasta el 4% que se anota frente al euro, o el 7% que suma frente al dólar neozelandés. En las primeras sesiones de junio, el yen marcó mínimos contra el euro que no se veían desde inicios de enero. La moneda única llegó a superar el nivel de los 140 yenes, pero entonces empezó a corregir y el yen a avanzar posiciones mientras recibía los ahorros de los inversores.

Precisamente la caída que había acumulado en todos los años de estímulos monetarios propiciaron que los inversores no tuviesen miedo en acudir a este refugio. Su situación se contrapone a la del Bund alemán, que después de tocar sus mínimos históricos de rentabilidad en abril, los inversores han tenido miedo a entrar en un activo tan sobrevalorado por culpa de las políticas monetarias.

Hay otro motivo que ha contribuido de forma decisiva a dar fortaleza al yen en las últimas sesiones: el fin del sueño del carry trade japonés. Esta operación financiera consiste en endeudarse en una moneda (o tomar activos en una divisa sin deuda) y, con ese dinero, comprar deuda en otra divisa. De este modo, el inversor gana con la diferencia de rentabilidad entre su crédito y su préstamo y también con el tipo de cambio (siempre que no cubra la divisa).

El carry trade en Japón fue una de las estrategias de inversión más exitosas durante meses. Los ahorradores se financiaban a los tipos tan bajos que tiene el yen, y se aprovechaban tanto del diferencial de tipos de interés con otras divisas, como de la caída del yen. Todo eran ganancias... hasta que la divisa empezó a rebotar. En cuanto el yen empezó a actuar de activo refugio, muchos inversores decidieron deshacer sus posiciones vendiendo las divisas en las que estaban largas y, por tanto, comprando yenes, lo que aumentó la presión alcista sobre la divisa.

Mientras la crisis griega y china no se resuelvan, la divisa nipona tiene todas las papeletas para seguir haciéndolo bien. La Reserva Federal (Fed) está incómoda con la situación en las dos regiones, lo que significa que los estímulos monetarios podrían seguir por más tiempo en el país, prolongando así la fase de debilidad del dólar de los últimos meses y, por lo tanto, seguir animando al yen. Sin embargo, a largo plazo, la divisa japonesa debería retomar su tendencia bajista mientras el Banco de Japón sigue inundando al mercado de liquidez y la inflación en el país sigue muy débil, en el 0,5%.

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