Bolsa, mercados y cotizaciones

'Incendio' en la renta fija: la espiral bajista de los bonos 'quema' a fondos y planes de pensiones

En la última semana, se ha producido un fuerte proceso de venta de activos europeos en los mercados financieros que ha tenido su origen en Alemania. Los inversores se han deshecho de todo: deuda, bolsa y divisas. Pero, ¿qué hay detrás de este proceso? La culpa no ha sido de Grecia, ni de Reino Unido, ni de cualquier otro riesgo geopolítico.

Los expertos no dudan en señalar que el culpable de todo ha sido la necesaria corrección del mercado de deuda, que llevaba un ciclo alcista que se había convertido en una locura especulativa. Bonos tan largos como un nueve años alemán, ofrecían rentabilidades negativas, algo que sólo hubiese sido sostenible si Europa estuviese camino de una profunda deflación. "El inicio de todo ha sido la fuerte salida de inversores del bono alemán, lo que se ha contagiado a otros activos, que se están dando la vuelta", explica Diego Triviño, jefe de Análisis de Intermoney.

Hasta hace tres semanas, gestores y expertos estimaban que la corrección tendría que producirse en algún momento, pero pocos llegaban a pensar que podría ser tan agresiva. Una de las causas está precisamente en que el giro cogió a los inversores muy comprados. En apenas dos semanas se ha esfumado todo lo que se había ganado en un inicio de año espectacular para el sector. "Creo que nos ha pillado a todos con el pie cambiado", reconoce José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España. "Nos ha pillado a todos un poco en fuera de juego, pensando que el Banco Central Europeo (BCE) iba a mantener los tipos bajos", indica Gonzalo Ramírez de Celaya, director de Renta Fija de Tressis.

Los inversores no se querían quedar fuera del rally provocado por las políticas expansivas del BCE, y al final se han encontrado atrapados en la espiral bajista de los bonos. "Estamos en un mundo donde las decisiones son muy complicadas", explica Pablo González, consejero delegado de Ábaco Capital.

No diré 'ya te lo dije'

Algunos gestores están frotándose las manos ante la caída tan fuerte que están viviendo los bonos, y son aquellos que se pusieron cortos antes del inicio de la corrección. Bill Gross, gurú de la renta fija, abrió una posición bajista en el Bund justo antes de que empezara a corregir. "Es una de las mejores oportunidades de una vida", escribió en Twitter. Ahora, con los bolsillos llenos de ganancias, no ha querido decir ya te lo dije, pero, en efecto, lo dijo.

El fuego empezó a propagarse ahí, en Alemania, pero rápidamente se extendió al resto de países de la eurozona y a otros mercados, como la bolsa o la divisa. El Bund cerró ayer con unas pérdidas del 4,81% desde los máximos del año, un deterioro que significa perder todo lo ganado desde el inicio de 2015. El precio de otros bonos sufre una caída mayor: el título francés se deja un 5,16%, el irlandés, un 5,15%, o el austriaco un 4,51%.

En la periferia, la corrección empezó antes, por lo que está siendo más profunda. El bono español ya cae un 5,44% desde los máximos del 12 de marzo; el italiano se deja un 5,69%, y el portugués, un 7,48%.

Este es un movimiento muy importante para los ahorradores españoles, que tienen la mayor parte de su dinero en fondos que incluyen o incluso que se componen exclusivamente de deuda. No hay ni un 20% del patrimonio en fondos a salvo de la caída tan abrupta de la renta fija, según los datos recogidos por Inverco.

Casi el 90% de los fondos y planes de pensiones de renta fija europea que se comercializan en España (ya sean de deuda pública o corporativa) sufre pérdidas en la última semana, y menos de un 7% consigue anotarse ganancias en este periodo. La fotografía es especialmente preocupante para algunos planes de pensiones como el CS Rendimiento Futuro de Inverseguros; BK Estabilidad, de Bankinter; CAI Renta Fija, de CAI Vida y Pensiones; o Caser Deuda Pública y Eneas Gobierno, ambos de Caser Pensiones, que pierden ya más de un 2% en el acumulado del año, según los datos recopilados por Morningstar.

Volatilidad y miedo

La jornada de ayer fue de mucha volatilidad en el mercado. Sirva como ejemplo la rentabilidad del bono español (sube cuando cae el precio y viceversa). Al inicio de la sesión, el título español escaló hasta el 2%, su nivel más alto en más de medio año, a esas horas, los inversores volvían a temer otra jornada de incendio en el mercado.

Sin embargo, el bono se dio la vuelta a media sesión, hasta el punto de rebajar su rentabilidad hasta el 1,749%. Esto significa que, en el intradía, hubo un diferencial de 25 puntos básicos, un movimiento brusco que no suele producirse en renta fija. En todo 2014, un año histórico para la deuda española, el movimiento fue de 250 puntos básicos a la baja.

Estos giros tan bruscos son consecuencia de los nervios que hay en el mercado y de la baja negociación. Esto significa que los inversores están muy expuestos y apenas hay nuevas ofertas de compra (pocas más de las que llegan desde el BCE), por lo que, con poco volumen, se mueven mucho los precios.

Los nervios llegaron a tal punto durante la apertura que Polonia decidió cancelar una subasta de deuda que tenía prevista para ayer. El propio organismo del país explicó la decisión por las condiciones adversas de los mercados internacionales.

Entre los factores que explican este movimiento tan brusco están las posiciones cortas. Muchos inversores tenían coberturas a sus posiciones largas que han ejecutado, lo que ha aumentado las ventas en el mercado, además, "se ha producido un movimiento de especulación con cortos que ha acelerado la corrección", indica Martínez Campuzano.

La inflación es la clave

Este movimiento de corrección de precios (y subida de las rentabilidades) es lógico en un escenario de mejoría de las expectativas de inflación. El futuro de la inflación de la eurozona en 5 años (el 5y5y inflation swap forward) avanzó el miércoles por encima del 1,8%, la expectativa de subida de precios más alta desde noviembre. Si el IPC mejora al ritmo que están estimando ahora los expertos, las rentabilidades nominales (las TIRes) deberían subir al mismo ritmo para que las rentabilidades reales -descontada la inflación- se mantengan intactas. Por este motivo, lo normal es que los inversores empiecen a exigir más retorno a los bonos.

"La mejoría de los datos del PIB y de la inflación alejan el fantasma de la deflación en la eurozona y contribuyen a esta corrección", explica Cristina Gavín, gestora de fondos de renta fija en Ibercaja Gestión.

Los expertos coinciden en apuntar que el culpable de esta corrección no es Grecia, ni Reino Unido, ni cualquier otro motivo geopolítico. Si así hubiese sido, los inversores hubiesen comprado CDS, oro o cualquier otro refugio, pero están todos planos.

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