Bolsa, mercados y cotizaciones

La guerra de divisas continúa: los señores del dinero mueven a su antojo un mercado impredecible

  • Los bancos centrales siempre ponen excusas para manipular sus divisas
  • Si quieren mover su moneda, los inversores no pueden contradecirles
  • La volatilidad se apodera de un mercado que no sabe qué puede pasar mañana
Moneda de 1 franco suizo. Foto: Bloomberg

Una política monetaria para gobernarlos a todos. El mayor mercado mundial, donde se mueven miles de millones de euros todos los días, está controlado por una pequeña elite mundial. Los señores del dinero, los líderes de los grandes bancos centrales, mueven a su voluntad las divisas generando fuertes movimientos en un supuesto mercado de flotación libre.

El último en hacerlo ha sido el Banco Nacional de Suiza, que ha decidido acabar con el anclaje de su moneda con el euro y llevar los tipos de los depósitos al -0,75%. El resultado ha sido inmediato: el franco suizo ha llegado a subir un 30% frente al euro al conocerse la decisión para luego estabilizarse con subidas del entorno del 15%. 

Ante esta situación, ¿quién puede decir públicamente que envidia el control de China del tipo de cambio con las herramientas monetarias que están empleando las distintas entidades para manejar su tipo de cambio? Los gobernadores de los bancos centrales siempre escudan sus decisiones de política monetaria en necesidades del país de controlar la inflación, el crédito, la economía, los tipos de interés del mercado o incluso el paro. Muchas excusas que en ocasiones ocultan la verdadera intención de manipular la cotización de sus divisas.

Un mapa de guerra que no cambia en 2015

El 27 de septiembre de 2010, unos días después del segundo aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, el ministro de Finanzas de Brasil, Guido Mantega, advirtió que el mundo se encontraba "en medio de una guerra de divisas internacional". El sistema de flotación libre de las divisas se enfrentaba a un monstruo desconocido, el de la lucha por conseguir devaluaciones competitivas en el contexto de la mayor crisis mundial desde los años treinta. Los señores del dinero empezaron a trazar su estrategia para conseguir inflación, explotar la débil demanda internacional y rebajar los tipos de interés de un mercado con pánico al colapso.

La receta para todos estos males era la misma, devaluar la divisa para reanimar la economía y los precios y disminuir el coste del crédito. Por el contrario, los países emergentes con una inflación que ponía en riesgo su estabilidad económica, no pudieron poner en marcha sus herramientas monetarias y fueron las víctimas de esta guerra de divisas.

En 2014, el panorama mundial cambió muy poco y en este inicio de 2015, tras la intervención de Suiza y a la espera de una 'bomba' en forma de QE por parte del BCE, la situación no tiene visos de cambiar. A corto plazo, los analistas ya ven posibles movimiento en Dinamarca, quien mantiene también su divisa ligada al euro. 

No ha sido extraño escuchar a los líderes políticos (no monetarios, que se contienen más sus intervenciones) pedir una devaluación competitiva de las divisas. Desde Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, hasta Shinzo Abe, primer ministro de Japón, han pedido a sus bancos centrales que rebajen la cotización de sus divisas. David Bloom, jefe de divisas de HSBC advierte que "todo el mundo está intentando debilitar su divisa, pero solo se puede conseguir contra países que tengan inflación".

El Banco Central Europeo (BCE) tiene el ejemplo perfecto. El presidente de la entidad, Mario Draghi, advirtió en el habitual tono indirecto de los banqueros centrales, que la apreciación de la divisa de los primeros meses del año era un problema, sí, pero en tanto en cuanto supone una corriente deflacionista y dificulta su objetivo de control de precios. Desde entonces han aplicado una batería de estímulos monetarios nunca antes vistos en la eurozona, ¿ha tenido éxito al fomentar la caída del euro?

En realidad, muy relativo. Sí es cierto que en el último medio año la divisa común ha caído más de un 10% frente al dólar, pero frente al resto de grandes divisas mundiales su comportamiento es plano o incluso se ha apreciado: un 5,5% frente a la corona noruega, más de un 2% frente a la corona sueca y más de un 1% contra el real brasileño. "Esta guerra va a ser todavía más intensa después de la victoria de Shinzo Abe en las elecciones de Japón, donde la gente ha decidido redoblar la apuesta por Abenomics", advierte Javier Santacruz, investigador asociado a la Universidad de Essex.

Inversores a merced de los bancos centrales

La divisa se ha convertido en el tesoro de los bancos centrales y la emplean para mejorar la situación económica del país. Éste es un escenario muy complicado para los inversores, ya que el análisis fundamental de las fortalezas y debilidades de una divisa puede estar totalmente equivocado en función de las políticas monetarias que estén adoptando en las diferentes regiones del mundo. Los diferenciales de tipos de interés, la balanza de pagos, la dirección de la economía,... ya no son los únicos factores que importan en este mercado.

"Esperamos una paulatina debilidad del euro y el yen fomentada por las políticas expansivas de sus bancos centrales", explica Rosa Duce, Economista Jefe de Deutsche Bank. Sin embargo, estas palabras podrían ponerse en la boca de casi cualquier experto del mercado de divisas, ya que son conscientes de que si los grandes bancos centrales quieren mover su divisa, nadie puede contradecir a los señores del dinero.

Así, Japón está realizando inyecciones millonarias de liquidez cada mes para debilitar su divisa y generar inflación y Colombia también ha realizado intervenciones en el último año. También hay manipulación del mercado por el otro lado: países como Brasil y especialmente Rusia, han empezado a gastar sus reservas y a subir los tipos para frenar la fuerte depreciación de sus monedas. En los últimos meses, Rusia ha utilizado el 20% de sus reservas de divisas, recortado el tipo de interés de los repos para divisas extranjeras y subido los tipos de interés al 17% para frenar la debacle de su divisa. Sin embargo, sus acciones tienen un impacto limitado.

Expertos del mercado reconocen que "el análisis fundamental o el técnico no son herramientas útiles para saber cómo se está comportando el mercado o, cuanto menos, para saber qué hará en las próximas sesiones". Una situación de incertidumbre que se une -y que influye- en los fuertes movimientos que está viviendo el mercado de divisas en las últimas sesiones.

La volatilidad ha repuntado con fuerza en los cruces de las grandes divisas mundiales, aunque, en opinión de Enrique Díaz-Álvarez, analista de Ebury, "responde a movimientos de hedge funds y especuladores". En el caso del dólar, EEUU está tolerando un avance de su divisa ya que ha sido el gran aliado del país para mantener los tipos de interés del mercado en niveles muy bajos gracias a la entrada de inversores internacionales.

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