
El final de las vacaciones y el comienzo del curso laboral provoca que en muchas conversaciones de amigos alguien comente que vendería su alma al diablo por no tener que volver a sus quehaceres diarios. Luego la conversación deriva hacia cuánto dinero se necesita para poder tomar una decisión tan importante, y es en este punto en el que aparece desde el feliciano optimista hasta el avaro cauteloso que acabará siendo el más rico del cementerio.
He asistido tantas veces a esta conversación que lo primero que hago es anteponer que para hacerse esta pregunta hay que tener un conocimiento exhaustivo de los gastos anuales. Lo que casi nunca sucede. Creo que hay que tener perfectamente documentadas las necesidades medias de, al menos, una década para que se pueda hacer una predicción lo más acertada del dinero que se necesita para alcanzar la independencia financiera. Si uno acaba haciendo un análisis detallado de los gastos corrientes en una década acaba descubriendo que no hay sorpresas excesivas al margen de la inflación. Por experiencia propia, la desviación en la década entre el año de mayor y menor gasto (lógicamente fue el de la pandemia) apenas supera el 70%.
Una vez conocemos nuestras necesidades anuales, la fórmula perfecta para hacer el cálculo se la copio siempre al consejero delegado de Wealth Solutions, Borja Durán, que a esta pregunta me respondió que "hay que ahorrar 30 veces los gastos anuales para una jubilación tranquila". Recuerdo que el titular causó conmoción entre muchos que lo leyeron, porque hay que reconocer que está al alcance de pocos españoles tener un patrimonio que sirva de colchón para cubrir las necesidades de tres décadas. Sin embargo, no estamos hablando de algo inalcanzable si se revisan las cifras de patrimonio de la sociedad española y este crece a tasas razonables por el acierto en la distribución de activos. Se estima que el 13% de los españoles cuenta con un patrimonio superior a los 300.000 euros; que el 6% alcanza los 500.000; el 3% supera los 750.000; y el 2% son millonarios.
Como quien me lee son esencialmente inversores les sugiero que hagan el cálculo para saber cuán cerca o lejos están de alcanzar su independencia financiera. Lógicamente hay que tener en cuenta que los 30 años contemplan la edad de jubilación actual, por lo que habría que añadir ejercicios para retirarnos anticipadamente. Pongamos un ejemplo teniendo en cuenta que la edad de jubilación a partir de 2027 será de 67 años: una persona que hoy tiene 47 años para lograr su independencia financiera necesitaría tener un ahorro que suponga cincuenta veces sus gastos anuales, mientras que una de 57 debería tener cuarenta años de gastos ahorrados. La libertad financiera no es entelequia, son números.