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El trigo sufre la mala cosecha de 2024 y su precio borra las caídas que acumulaba este año

  • El cereal remonta un 20% desde los mínimos del año que se tocaron en marzo
  • Los inventarios mundiales están en los niveles más bajos desde hace 8 años
  • Las cosechas sufren múltiples problemas y amenazan con un nuevo repunte de los precios
El precio del cereal se dispara un 20% en un mes y medio. Foto: Dreamstime
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El trigo es uno de los recursos agrícolas más importantes del mercado, y está encareciéndose a marchas aceleradas. Desde los mínimos del año que se vieron en marzo, su precio ha escalado casi un 20%, pasando de los 0,51 dólares por fanega hasta los 0,62 dólares. Ya ha borrado casi todas las caídas que acumulaba en el año, y las malas previsiones que hay para la cosecha de este año, en un momento en el que los inventarios mundiales son los más bajos en casi una década, están amenazando con impulsar los precios y contribuir a alimentar las presiones inflacionistas.

En 2022 el cereal tocó máximos históricos, por encima de 2,4 dólares por fanega, y posteriormente su precio se desinfló hasta que tocó los 0,51 dólares en marzo de este año. Sin embargo, desde este nivel, el recurso agrícola ha empezado a despertar, y ya acumula un rally alcista que ha aumentado los precios cerca del 20% en apenas un mes y medio, hasta los 0,62 dólares por fanega que se están pagando actualmente en los mercados.

Las expectativas de los analistas no son nada positivas, ya que el panorama para la cosecha de este año no es nada buena. En distintas partes del mundo las condiciones climáticas no están siendo nada buenas para el cereal, y todo apunta a que los inventarios mundiales, que llevan ya 4 años reduciéndose, van a continuar mermando en los próximos dos años.

Según los analistas encuestados por Bloomberg, este año se va a volver a producir una caída del trigo almacenado en todo el mundo, que lo dejará en el entorno de los 250 millones de toneladas de forma global, el nivel más bajo de los últimos 8 años, y una cantidad que se mantendrá también el año que viene, si se cumplen los pronósticos de los analistas encuestados por el Gobierno estadounidense. No son buenas señales, y el temor a que esta situación pueda empeorar, o se cronifique, está impulsando a los precios del cereal.

En un año en el que la mayor parte de materias primas se está encareciendo, el trigo es de las pocas que estaba dando un respiro a la inflación, con caídas que ya se han volatilizado. El cereal está a punto de sumarse al grupo de recursos agrícolas que vuelven a subir de precio, con el peligro de volver a contribuir a crear presiones inflacionistas en la economía.

Los problemas de las cosechas

James Bolesworth, director gerente de CRM AgriCommodities, explica a Bloomberg cómo "la demanda ha crecido, los inventarios siguen siendo estrechos en todo el mundo, y están apareciendo problemas nuevos en las cosechas".

Si bien la agencia destaca cómo las próximas semanas van a ser cruciales para definir hacia dónde se dirigirán los precios en los próximos meses, ya que mucho depende de las condiciones climatológicas que se den en los próximos días, la realidad es que la situación también podría empeorar.

La zona del Mar Negro es uno de los principales puntos de producción de trigo en el mundo, y Rusia, el mayor exportador del planeta, está teniendo problemas por la escasez de lluvias que se ha producido en los últimos meses. Hay analistas que avisan de que las condiciones son demasiado secas en la región para que la cosecha pueda considerarse exitosa, un problema que también se contagia a su vecino, y enemigo, Ucrania, otro de los grandes productores de trigo del planeta. De hecho, desde Bloomberg también se destaca la guerra como uno de los motivos que podría deteriorar aún más la oferta de trigo en la región este año.

En Europa Occidental el problema está siendo el contrario. La cosecha de invierno está sufriendo un exceso de humedad. En Francia se asume que la cosecha va a ser peor que la del año pasado, algo que también está ocurriendo en Alemania y Reino Unido.

Por su parte, en Australia, un verano muy caluroso ha dejado el terreno para plantación en unas condiciones nada óptimas, según fuentes de Bloomberg, mientras que en Estados Unidos la cosecha de invierno tampoco ha disfrutado de las mejores condiciones climatológicas debido a menos lluvias de lo que se desearía.

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