Bolsa, mercados y cotizaciones

Los ratings crediticios mejoran en Europa antes del inicio de las bajadas de tipos

Los tipos altos no hacen saltar las alarmas de deuda
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Que las bolsas mundiales estén en zona de máximos solo es un reflejo más de que la situación macro está siendo mucho más benévola de lo que se anticipaba hace solo unos meses, cuando la posibilidad de recesión a uno y otro lado del Atlántico era el escenario central.

Ese deterioro económico provocado por los altos tipos de interés iba a tener consecuencias en los mercados, empezando por el mercado de deuda, que a finales de año llegó a anticipar hasta seis bajadas de tipos durante 2024 ante la perspectiva de la recesión también se llevaría por delante la inflación. Pero nada más lejos de la realidad. Ahora, la recesión está descartada y los analistas más conservadores hablan del aterrizaje suave, aunque lo más probable ahora es que incluso no llegue a haber tal aterrizaje.

De igual forma, frente a la muy probable posibilidad de que hubiera un deterioro importante en la calidad crediticia de las compañías que provocase un incremento de las yields a pagar para financiarse, lo cierto es que los ratings están aguantando mucho mejor de lo esperado, especialmente en Europa, donde este año también está habiendo más mejoras de ratings que bajadas. En concreto, 1,1 subidas por cada bajada. Por tercer año consecutivo el balance es positivo.

Al otro lado del Atlántico la foto no es tan generosa ya que desde el primero de enero la principal agencia de calificación ha mejorado las notas de 0,8 compañías por cada una que ha empeorado. Es decir, sale una ratio de 0,8, ligeramente mejor que la del año pasado pero todavía con un balance negativo.

¿Qué hay detrás de esta diferencia? El principal factor de disparidad es precisamente el tipo de interés de referencia. Hay que recordar que la Reserva Federal mantiene el precio del dinero 100 puntos básicos por encima que el Banco Central Europeo y, aunque en ambos casos ya claramente han llegado al techo de las subidas, las perspectivas de bajadas son mucho más claras en el Viejo Continente.

El apalancamiento no es un factor diferencial en este caso ya que tanto el Stoxx 600 europeo como el S&P 500 cerrarán el año 2024 en niveles parecidos, en torno a las 1,2 veces, según los cálculos del consenso de analistas que recoge FactSet. De cara a los próximos años este se irá reduciendo quedando incluso por debajo de 1 vez su ebitda en 2026.

"Es evidente que los mercados de capitales están muy abiertos en todo el espectro de ratings. La nueva oferta se está encontrando una fuerte demanda ya que los inversores buscan asegurar los rendimientos y los emisores siguen haciendo frente a las próximas obligaciones de financiación en lo que parece ser un panorama crediticio muy favorable que crea una saludable dinámica de oferta y demanda en comparación con lo que había hace unos meses", explican desde Vontobel. "Esperamos que la demanda de crédito corporativo siga fuerte, lo que pone de relieve el atractivo de los mercados de crédito y renta fija y no recomendamos esperar a un mejor momento", agrega.

Los 'defaults', controlados

En entorno de tipos altos tiene como uno de sus efectos el provocar que algunas compañías no puedan devolver el dinero a sus acreedores y, por tanto, quedar en quiebra técnica. La tasa de default se incrementa cuando los costes de financiación ascienden, como es el caso ahora, o cuando la salud financiera se deteriora a nivel general y el acceso al crédito se contrae.

En este sentido, desde S&P calculan que la tasa de impago ascenderá al 4,75% en EEUU de cara a final de año. La agencia llegó a proyectar un 5% para septiembre y, sobre todo, estas quiebras vendrán de sectores muy ligados al consumo, como el retail, la comunicación y el entretenimiento, "y otros como el de la salud, muy apalancado", señalan. Actualmente se sitúa en torno al 4,5%, por lo que el escenario base es de un ligero deterioro.

A este lado del charco, la agencia prevé que la proporción de empresas que caerán en impagos se quedará en el 3,5%, que es el mismo nivel al que se ha cerrado 2023, por lo que el diagnóstico es incluso más optimista que en Estados Unidos. Sin embargo, advierten de los riesgos que puede haber en la economía europea y los conflictos geopolíticos abiertos, "que podrían elevar la tasa de default hasta el 5% en el peor de los casos". S&P señala a los mismos sectores en peligro que en EEUU y agrega también al químico dado su perfil de balance y los flujos de caja negativos que presentan.

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