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Los inversores no se creen a Lagarde en modo 'halcón' y compran más bajadas del BCE que de la Fed en 2024

  • Los mercados descuentan ya siete bajadas de tipos del BCE frente a seis de la Fed
  • El mensaje del BCE fue menos acomodaticio que el de la Fed en diciembre
  • Las expectativas de inflación apuntan a que el BCE tendrá éxito antes que la Fed
El BCE no quiere ni hablar de bajar tipos, pero el mercado va en su contra. Foto: Dreamstime
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Por primera vez, el indicador de Bloomberg de perspectivas sobre tipos de interés que descuentan los mercados ya recoge el año 2024 al completo tanto para la Reserva Federal, como para el Banco Central Europeo. Según esto, los inversores están descontando un año de bajadas de tipos más agresivas por parte del BCE en comparación con su homólogo estadounidense. Esta expectativa no encaja con el mensaje de ambos bancos centrales en su última reunión, la de diciembre, en la que Christine Lagarde tuvo un discurso más 'halcón' que Jerome Powell. Eso sí, el indicador de expectativas de inflación de largo plazo da la razón a los inversores, y asume que el BCE está más cerca de cumplir con su objetivo que la Fed americana.

La última reunión del año de los principales bancos centrales del planeta, la Reserva Federal estadounidense y el Banco Central Europeo, confirmó que el proceso de subidas de tipos ya ha quedado atrás, y que el próximo movimiento por parte de los señores del dinero será un recorte en el precio del dinero. Sin embargo, el discurso por parte del BCE fue menos acomodaticio que el de la Fed, y el organismo europeo quiso descartar cualquier anticipo sobre una posible bajada de tipos en la Unión; la Fed, por el contrario, sí reconoció que los recortes podrían llegar en los próximos meses, tanto en el discurso oficial de su presidente, Jerome Powell, como en el gráfico de perspectivas de tipos que publica el organismo cada tres meses.

"Lo sorprendente [de las reuniones] fue que la Fed dejó ver su intención de recortar las tasas de interés el otro año mientras que el BCE se mantuvo más conservador. En las reuniones pasadas Jerome Powell hacía énfasis en el rol de las condiciones financieras, del mercado laboral y de la inflación subyacente para combatir la inflación. Esta vez, a pesar de que ninguno de los aspectos anteriores se debilitó sustancialmente, Powell dio a entender que la Fed ha culminado su ciclo de alza de tasas y dijo que no era necesario alcanzar la meta de inflación del 2% para empezar a considerar nuevos recortes", explica Pablo Duarte, analista senior del instituto de investigación de Flossbach Von Storch.

"A diferencia de la Fed, el BCE no cambió su retórica", insiste Duarte, y recuerda cómo "de hecho, dijo que la presión inflacionista se mantiene alta y confirmó que la meta de inflación del 2% no se alcanzará antes de 2025", destaca el analista. Este mensaje no está teniendo verosimilitud para los mercados, que siguen comprando un recorte de tipos más agresivo en Europa que en Estados Unidos, algo que choca con el discurso que lanzaron los dos bancos centrales en diciembre.

Un BCE más acomodaticio que la Fed

Es habitual que los bancos centrales esperen a ver qué es lo que hace la Reserva Federal para tomar sus propias decisiones de política monetaria, y muchos analistas consideran que será el primer banco central en recortar el precio del dinero el año que viene. El equipo de analistas de Bloomberg Economics valoraba a principios de diciembre tres escenarios que llevarían al BCE a bajar tipos: "Si la inflación cae más rápido, si hay recesión o si la Fed se adelanta", avisaban.

Ahora, los mercados están dejando claro que no se creen el mensaje de Lagarde, el discurso con el que aleja la posibilidad de bajar tipos en la zona euro, y apuestan por que el organismo se saltará la norma de esperar a la Fed y recortará el precio del dinero antes que su homólogo americano. En concreto, el indicador que recoge Bloomberg sobre los tipos que descuenta el mercado muestra la expectativa de que el BCE abra la lata en su reunión del 7 de marzo, y que la Fed le siga el 20 de marzo. Después de este primer movimiento el BCE llevará a cabo otros seis recortes de 25 puntos básicos hasta el cierre de año, frente a las cinco bajadas adicionales de la Fed, si se cumplen las expectativas.

Los indicadores de expectativas de inflación de largo plazo encajan mucho mejor a día de hoy con las perspectivas que mantienen los inversores, que con el mensaje que está trasladando el BCE. Según los swaps de inflación, que indican qué inflación esperan los inversores que haya en los cinco años que comenzarán dentro de cinco años (el indicador conocido como 5y5y) confirman que el BCE está mucho más cerca de conseguir su objetivo en comparación con la Fed. Para Europa se mueven ahora en el 2,26%, mientras que para Estados Unidos alcanzan el 2,5%, todavía muy por encima de los objetivos que mantiene el banco central estadounidense.

Esto, unido a unas perspectivas de crecimiento macroeconómico menos halagüeñas para el BCE que para la Fed de cara al año que viene (el consenso de analistas espera un avance del 0,5% para la zona euro, frente al 1,3% de Estados Unidos), confirman el escenario que están esperando los mercados. Quiera o no Lagarde evitar hablar de bajadas de tipos, la realidad es que un deterioro económico más fuerte de lo esperado en Europa puede forzarla a tener que recortar el precio del dinero el año que viene, frente a una economía estadounidense que sigue dando muestras de mayor dinamismo en comparación con Europa.

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