Bolsa, mercados y cotizaciones

El gas cae a precios de septiembre de 2021, antes de dispararse la inflación

  • Pierde un 30% en el año y regresa a los niveles que mantenía cuando el IPC crecía un 3%anual
  • El mercado compra una subida del 15% hasta diciembre y que seguirá siendo desinflacionista
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Hace un año y medio el gas natural se puso en el centro de la diana como uno de los elementos más importantes para la economía europea, y también para el resto del mundo. Meses antes del inicio de la guerra de Ucrania el precio del gas natural empezó a despertar, en un momento en el que la producción de energías con fuentes renovables no estaba siendo suficiente para abastecer a la demanda en el Viejo Continente.

El inicio del rally de los precios fue agresivo: el gas daba señales de que había un desequilibrio en la oferta y la demanda y, a cierre del mes de agosto de 2021, el precio marcaba un repunte del 163% desde el primer día del ejercicio, quedándose en el entorno de los 50 euros el MW/h.

En septiembre fue cuando las subidas cogieron un ritmo vertiginoso, con el precio del recurso energético subiendo otros 50 euros el megavatio, un 100% en un solo mes que se sumaba al rally que ya acumulaba el gas en el año, que lo llevó a cierre de ese mes en el entorno de los 100 euros por MW/h.

Las subidas continuaron en 2022 hasta llegar a alcanzar los 339 euros, máximos nunca vistos en el continente. En ese punto, ya cerca del invierno, comenzó un abaratamiento acelerado de los precios que ha hecho que el gas caiga más de un 84% en medio año. Este desplome ha llevado a los precios a los niveles de septiembre de 2021, los 54 euros, con una caída del entorno del 30% desde el primer día de 2023.

Clave para la inflación

Los precios actuales son los que se pagaban cuando el gas se convirtió en el motor de la espiral inflacionista. En septiembre de 2021, en los precios actuales, el monstruo ya empezaba a asomar la cabeza, con la tasa de inflación superando el 3% por primera vez en años en la zona euro. Ahora la inflación se mantiene en el 8,5% en la zona euro, y poco a poco va disminuyendo, después de llegar al 10,6% el pasado mes de octubre.

La caída del gas ha contribuido en esta caída en el ritmo de crecimiento de la inflación, y es clave intentar analizar qué se espera para el precio del recurso energético en los próximos meses, ya que será clave para la evolución de la inflación y, en consecuencia, para la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), el principal motor para los mercados de bolsa y deuda.

Perspectivas para 2023

Durante los últimos años muchos analistas han reconocido la dificultad de hacer estimaciones para los precios del gas, ya que, literalmente, depende de factores tan impredecibles como la meteorología.

Sin embargo, hay algunos factores que sí se pueden anticipar y que pueden ayudar a llevar a cabo una estimación con más fundamento sobre los precios del recurso energético. Desde Julius Baer, destacan la importancia que tuvo en su momento el cierre de las centrales nucleares por labores de mantenimiento, un elemento que ya no seguirá siendo un problema para los mercados energéticos en Europa.

"Los cierres de nucleares en Francia intensificaron la crisis de energía el año pasado. Parte de las reparaciones y mantenimientos terminaron justo a tiempo para abordar el aumento de la demanda de energía en invierno, y pronto la generación de energía con nucleares debería volver a alcanzar niveles pre-crisis", explica Norbert Rücker, responsable económico del banco suizo. "La energía no fue escasa de forma estructural, lo fue de forma cíclica. Esta crisis podría desaparecer a la misma velocidad a la que llegó", explica.

Los precios de los futuros del gas están anticipando una subida de precios durante los próximos meses, pero no demasiado preocupantes: desde los 54,9 euros en los que cotiza el gas en la actualidad, los contratos de futuros anticipan una subida de los precios hasta los 63,3 euros el MW/h a cierre de año, un aumento del 15% en los próximos meses. Si esto se cumple, el barril continuará siendo desinflacionista en la cesta del IPC durante los próximos meses, al menos, hasta febrero del año que viene, por lo que será un aliado para el BCE y contribuirá a aliviar las presiones inflacionistas que están castigando a la economía europea.

Otro elemento que puede contribuir a ayudar a que los precios del gas se mantengan estables y no den grandes sustos es la construcción de nuevas plantas regasificadoras en Europa, una reacción que ha tenido lugar en los últimos meses ante la crisis de energía que se había desatado. "La nueva capacidad de regasificación en Europa, especialmente en las grandes zonas industriales de Alemania, Italia y Holanda, van a ayudar a evitar la escasez de oferta, aun que es cierto que los mayores costes del gas natural licuado y el peligro de que se produzcan repuntes de precios pueden generar momentos de desabastecimiento", explica Hennin Gloystein a Bloomberg, director de clima y recursos de Eurasia Group.

Desde la agencia también avisan del peligro de nuevos repuntes de precios en el gas, a medida que se incrementa la demanda de países asiáticos como India, Bangladesh y Tailandia. Hay que recordar que el mercado del gas licuado es internacional y se compite en todo el mundo por los envíos de este tipo de recurso energético.

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