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Los bonos europeos ahorcan al inversor con caídas de más del 21%

  • Acaba el peor año de la historia para la deuda tras el giro de los bancos centrales
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Hay años buenos, regulares y también los hay pésimos. Muchos inversores pueden estar deseando dejar atrás un 2022 que ha sido pésimo, especialmente para los conservadores, aquellos que centran su cartera en activos de renta fija. Los bonos han ahorcado este año a quienes los tuvieran en su portfolio, dejando el peor balance anual que se recuerda en este tipo de activos.

Se cierra un año que servirá para recordar que la renta fija también tiene riesgos, especialmente cuando la inflación hace aparición y los bancos centrales empiezan a subir tipos. En el caso de 2022, además, el endurecimiento de la política monetaria se ha producido después de una década de estímulos, lo que ha agravado el balance anual de la deuda, que se encontraba en niveles históricos de precio, y en mínimos históricos de rentabilidad.

"2022 pasará a la historia como uno de los peores años para la renta fija que se recuerdan. Las grandes pérdidas registradas por la clase de activo han llevado a los inversores a cuestionarse la idea de que la renta fija ofrece una seguridad relativa en periodos de caída de la renta variable", explican desde Capital Group.

El año, en cifras

En los últimos 12 meses, el índice de deuda mundial deja un balance negativo del 16,5%, pérdidas que, sin embargo, quedan bastante por debajo de las que han dejado los bonos soberanos, europeos. Con el bono alemán, por ejemplo, las caídas por precio son de más del 21%, mientras que el español ha generado pérdidas de casi el 23% desde el primer día del año.

El título de deuda estadounidense tiene un balance algo menos negativo, de casi el -18% en el año, después de conseguir cerrar el último trimestre con pérdidas muy por debajo de las que se han sufrido con los bonos europeos: el alemán ha cedido un 3,3% en este periodo, mientras que las caídas para el americano han sido del 0,3%.

Los bonos soberanos han sufrido menos en el último trimestre que en los anteriores y, de hecho, si se analiza el comportamiento de otro tipo de bonos, como la deuda corporativa, el balance es incluso positivo en los últimos tres meses.

Tanto, que el índice que recoge todo tipo de deuda, el Bloomberg Barclays Global Aggregate, consigue recuperar más de un 4% en los últimos tres meses, salvando de este modo las pérdidas de más del 20% que ha llegado a acumular en los peores momentos del año. El índice de deuda corporativa consigue recuperar un 3,4% en el último trimestre, y deja un balance anual del -15,9%, frente a las caídas del 17,9% que ha sufrido el selectivo de deuda soberana.

Por calificación, los bonos de más riesgo han conseguido evitar las pérdidas tan abultadas que se han visto en los bonos con mejor calificación. El selectivo de deuda high yield (los bonos sin grado de calificación) ha perdido un 12,8% desde el primer día del ejercicio, con una recuperación especialmente fuerte en los últimos tres meses, de casi el 8% por precio.

Rentabilidades a vencimiento

En un año que comenzó con más de 11.000 millones de dólares en bonos con rentabilidades a vencimiento negativas (una paradoja que se creó por los programas de compras de deuda de los bancos centrales y los tipos de interés en mínimos históricos), la cantidad de deuda en negativo se ha reducido hasta casi desaparecer. Sólo quedan 246 millones de dólares en el mercado de bonos que ofrezcan rentabilidades negativas, y prácticamente todos son bonos japoneses.

Las rentabilidades medias a vencimiento que se pueden encontrar ahora en los mercados son ostensiblemente más altas que a principio de año. Alcanza una rentabilidad media del 3,7% en el índice de deuda mundial, mientras que en el corporativo supera el 5,4%. En la deuda de más riesgo, por su parte, ahora se consigue un 9,4%, y con los bonos de emergentes un 7,5%.

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