Bolsa, mercados y cotizaciones

Bancos centrales, misteriosas ballenas y una teoría sobre China que explican las desconcertantes compras masivas de oro

  • La adquisición del metal se duplica en plena caída de la cotización
  • El 75% de las compras corresponden a grandes compradores sin identificar
  • Los indicios apuntan a Pekín, pero también a los países del Golfo Pérsico

Grandes manos invisibles han movido el mercado del oro en el último trimestre. Normalmente, los bancos centrales dominan las mayores compras; pero esta vez los registros del Consejo Mundial del Oro (WGC) de inversores institucionales no logran identificar el 75% de las adquisiciones, disparando la especulación sobre ballenas misteriosas, que están haciendo un gran acopio de oro de manera discreta. La coyuntura, con el dólar y los tipos al alza en EEUU, deberían hacer perder atractivo la tenencia del metal dorado. Desde la primera subida de la Fed, la cotización del oro acumula una caída del 20%.

La mayoría de los bancos centrales informan al Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando compran oro para complementar sus arcas de divisas. Otros son más reservados. Lo curioso de estos movimientos es que gran parte de las instituciones más opacas tienen poca capacidad para desatar una ola de compras en el mercado de oro, pero las compras de oro prácticamente se duplicaron, entre julio y septiembre, hasta las 399 toneladas de lingotes de oro.

Todavía se hace más difícil de comprender con la actual situación de la Fed subiendo tipos. El oro suele comportarse a la inversa del dólar y de las tasas de interés en EEUU. Los bancos centrales para proteger a sus divisas, además, se suelen desprender del oro para defender a sus monedas. "Me sorprendió un poco que el oro no estuviera más débil", explica Ross Norman, director ejecutivo de Metals Daily, "pero supongo que ahora tenemos alguna respuesta".

En el mundo de las criptomonedas, se llama ballenas a los grandes inversores desconocidos que mueven al mercado con pocas operaciones. La referencia al cetáceo es clara. Cuando una ballena se mueve siempre hay oleaje. Pero siempre es difícil identificar a las ballenas en los mercados; aun así, en el mercado de oro solo un pequeño puñado de bancos centrales tienen la capacidad para adquirir casi 300 toneladas de lingotes de oro.

La gran ballena china

Un candidato a ballena es el Banco Popular de China. La segunda economía del mundo rara vez revela cuánto oro está comprando. En 2015, el banco central reveló un aumento de casi 600 toneladas en reservas de oro, para dar muestra de su capacidad financiera. El país no ha informado ningún cambio en su tesoro de oro desde 2019, lo que alimenta la especulación de que podría haber estado comprando. En estos momentos de tensión entre China y EEUU, la compra masiva de oro encaja con la teoría de la ballena china.

Pese a que China posee la mayor reserva de divisa del mundo con más de tres billones de dólares, teme a que queden parcialmente inutilizadas si hay sanciones internacionales contra su banco central. Recientemente, EEUU impuso limitaciones a los productores chinos de semiconductores. Las compras de oro sería un movimiento defensivo ante posibles sanciones que pudieran bloquear sus reservas. De hecho, en junio anunció la creación de una reserva de yuanes, junto a Indonesia, Malasia, Hong Kong, Singapur y Chile, para protegerse de la fortaleza del dólar.

En el foco, también está el Banco Central de Rusia. Rusia es el segundo productor de oro del mundo, con más 300 toneladas extraídas al año. Antes de febrero de 2022, exportaba metal a Londres y Nueva York, pero también a naciones de Asia. Pero los embargos han cerrado muchos mercados para el oro ruso. Esta circunstancia plantea la posibilidad de que el banco intervenga para comprar los suministros que se han dejado de importar, pero las reservas de divisas extranjeras de Rusia, incluido el oro, han disminuido este año. Además, con las reservas en dólares y euros congeladas, para Moscú carece de interés estratégico aumentar los inventarios de oro.

Rusia ha sido un comprador masivo de oro en el pasado, pasó seis años acumulando lingotes antes de detenerse al comienzo de la pandemia. Rusia dijo en febrero, después de la invasión de Ucrania, que estaba lista para comprar oro a un precio determinado, sin embargo, el vicegobernador Alexei Zabotkin dijo el mes pasado que las compras ya no eran prácticas porque aumentarían la oferta monetaria y la inflación.

Otra posibilidad son ballenas cargadas de petrodólares. Pocas naciones han salido mejor de la crisis energética de este año que los exportadores de petróleo del Golfo Pérsico. Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait han cosechado ganancias inesperadas, y algunos han estado invirtiendo dinero en activos extranjeros a través de fondos soberanos. Son países reacios a mostrar sus tenencias con transparencia. Pero es posible que haya diversificado sus posiciones con compras de oro. Arabia Saudí no ha informado sobre sus reservas desde 2010, cuando dijo que tenía 323 toneladas bajo custodia. Otro candidato puede ser India, pero sus compras desde 2009 suelen ser de forma gradual y comunicadas al FMI.

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