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Lagarde, tres años en el BCE navegando dos graves crisis

  • La presidenta ha tenido que asumir el rol de revertir las políticas acomodaticias
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Hoy se cumplen tres años desde que Christine Lagarde tomó las riendas del Banco Central Europeo (BCE), y pasó a presidir la institución, tomando el relevo de Mario Draghi. El papel de presidente de uno de los grandes bancos centrales del planeta no es tarea fácil, incluso en un entorno macroeconómico y de mercado tranquilo. La francesa está teniendo, probablemente, el mandato más complicado que se recuerda para un presidente del BCE.

Según aterrizó en la institución, Lagarde tuvo que hacer frente a una de las mayores crisis históricas, la que generó aquellos confinamientos forzosos por la llegada de la crisis del coronavirus.

La resaca de esa crisis todavía sigue dando dolores de cabeza en algunos aspectos económicos, pero, además, Lagarde está teniendo que navegar ahora en uno de los entornos más complicados para un banquero central, uno en el que la inflación está fuera de control, y todo el mundo parece incapaz de meterla en vereda, especialmente en la eurozona.

La lucha contra el Covid

Si se hace balance de la trayectoria que ha tenido Lagarde al frente de BCE, se podría decir que su labor fue positiva durante la pandemia, ya que ayudó a evitar un colapso de la economía europea a base de inyectar una nueva ronda de miles de millones de euros en estímulos.

"Christine Lagarde ha tenido probablemente uno de los trabajos más difíciles de los últimos años. La crisis, y posteriormente la inflación, han puesto a prueba la política monetaria no convencional que los bancos centrales han desarrollado desde la crisis financiera mundial", explica Uriel Saragusti, gestor de fondos de la gestora francesa La Financière de l'Echiquier.

"Durante la pandemia, y bajo su mandato, las políticas del BCE coordinadas con la acción de los gobiernos evitaron una crisis mucho más importante", insiste, pero recuerda que "en cuanto a la inflación, es demasiado pronto para evaluar la idoneidad de la senda de subidas de tipos".

Habrá que esperar a ver si la presidenta es capaz de salir airosa en su pelea contra el monstruo de la inflación, o si esta crisis que está azotando actualmente al Viejo Continente termina haciendo que Lagarde pase a los libros de historia como una presidenta que fracasó en cumplir con su cometido. Hay que recordar que el último dato de inflación que se ha publicado en la zona euro, el del mes de octubre, ha vuelto a sorprender al alza, con un incremento del 10,7% interanual, el dato más elevado que se ha visto en la historia de la zona euro.

Los más críticos

Para algunos, buena parte del problema inflacionista con el que se está enfrentando en este momento la economía europea tiene que ver, precisamente, con las políticas de estímulo monetario que los bancos centrales han llevado a cabo en la última década y, con especial intensidad, desde que empezó la crisis del Covid-19. La inyección monetaria sin precedentes ha disparado los balances de los bancos centrales hasta niveles nunca vistos y, a más masa monetaria circulando en una economía, más inflación se genera con el tiempo.

Aunque no se pueda achacar toda la responsabilidad del incremento de la inflación a los banqueros centrales del planeta, como defienden otros, hay una mancha innegable en el mandato de Lagarde como presidenta del BCE, ya que, durante su guardia, la institución monetaria negó durante varios meses que este repunte inflacionista que estamos viviendo fuese a prolongarse en el tiempo, como finalmente ha ocurrido.

En diciembre del año pasado, cuando la inflación ya estaba asomando la cabeza y se presentaba como un problema importante para la economía, el BCE y Lagarde, como su portavoz, insistieron durante meses en que la inflación era "transitoria".

Ahora, la institución reconoce su error de cálculo en aquel momento, pero es cierto que, lejos de hacer autocrítica y tratar de entender qué es lo que pudo fallar para no ser capaces de anticipar la persistencia de la inflación, la presidenta del BCE ha echado balones fuera en varias ocasiones, con la excusa de que era "imposible" prever que la inflación fuese a comportarse como finalmente lo ha hecho, y alega que el BCE no fue la única institución que metió la pata en aquel momento.

Adiós a la política de estímulo

El futuro de Christine Lagarde como presidenta del BCE estará marcado por su éxito a la hora de desmantelar las políticas monetarias de estímulo que llevan en vigor en la eurozona desde hace años. Mario Draghi fue quien puso los tipos de interés a mínimos históricos, e implementó programas de compras de deuda milmillonarios que llevaron las rentabilidades a vencimiento de la renta fija a niveles negativos, y ahora es la francesa quien se está viendo obligada a revertir todas estas políticas.

Y, al quitar la respiración asistida a la economía europea, corre el riesgo de generar una recesión en la zona euro, un desenlace que ya es casi seguro para muchos analistas. "Es demasiado pronto para evaluar la gestión de la inflación por parte del BCE. Está por ver si Lagarde será recordada por haber domado con éxito o por haber llevado a la economía a una recesión más profunda", señala Saragusti.

Como comunicadora, Lagarde no está teniendo tanto éxito como lo tuvo su predecesor, quien fue capaz de domar a los mercados en los momentos más complicados para la zona euro. Sin embargo, hay que reconocer que el entorno que ha heredado Lagarde es, como mínimo, tan complicado como el que tuvo Draghi en 2012, solo que este consiguió que las dudas sobre la viabilidad del proyecto europeo no se prolongasen demasiado tiempo.

"La transición de un entorno artificial heredado del presidente Draghi (bajos tipos de interés, baja volatilidad, baja inflación y amplia liquidez) a otro completamente nuevo en el que los tipos, la volatilidad y la inflación saltan simultáneamente es un reto importante en sí mismo", explica Alessandro Tentori, director de inversiones de la gestora Axa Investment Managers. Por lo tanto, "es comprensible que la comunicación en torno a las decisiones políticas pueda ser un ejercicio difícil en un entorno tan fluido y volátil", indica el experto.

Por el momento, las primas de riesgo europeas siguen contenidas a pesar de los problemas que amenazan a la eurozona, por lo que se puede decir que Lagarde y el Consejo de Gobierno del BCE están teniendo éxito en este frente.

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