Bolsa, mercados y cotizaciones

En Brunete se forjó el 'cerebro' que hace 800 millones en cobertura de divisas

Daniel Ferrer, presidente no ejecutivo de New Horizon Technologies (NHT).

No hay mayor revulsivo que un "tú no puedes", y así lo cuenta Daniel Ferrer (Brunete, Madrid, 1992), fundador y presidente no ejecutivo de New Horizon Technologies (NHT), una compañía española especializada en la aplicación de Inteligencia Artificial (IA) en el sector financiero. El creador de una empresa que actualmente espera cerrar el ejercicio en curso con 5 millones de ebitda solo en España y que gestiona 800 millones de patrimonio en cobertura de divisas, recuerda en una entrevista con este medio lo complicado de sus comienzos.

Tal y como él mismo relata, durante su época como estudiante solo contó con la confianza de sus padres, ya que la medicación que entonces tomaba para tratar la epilepsia que padece le dificultaba su capacidad de razonamiento y no encontró el apoyo que necesitaba en la mayoría de docentes que se cruzaron en su camino. Sin embargo, sus progenitores –siempre presentes en su discurso– no solo le dieron siempre la palmada en la espalda que le animaba a seguir, sino que, años más tarde, apostaron all in con todo su patrimonio por la idea de Ferrer de crear una herramienta que cambiara el mundo de las finanzas.

Esos 200.000 euros que en 2014 pusieron sus padres encima de la mesa se convirtieron en el germen de una compañía tecnológica que hoy aglutina a más de 50 personas, con oficinas en España, Dubái, México y Estados Unidos. La Inteligencia Artificial, una de las pasiones del empresario desde que era niño, es sin duda la clave de este negocio. Pero, para entender su funcionamiento –explica Ferrer–, hay que saber que, a diferencia de los algoritmos –y de la soberbia humana, matiza–, esta tecnología solo trabaja a partir de patrones. Aprende de lo que ocurre y lo proyecta, lo que permite crear arquetipos que ayudan a mejorar el rendimiento de las operaciones.

Concretamente, Ultramarine –el nombre de la tecnología desarrollada por la compañía de Ferrer– utiliza estrategias de inversión en el mercado de divisas, sirviéndose de la cantidad de datos disponibles dentro de este sector y basándose en la IA. Es decir, en su capacidad para aprender y de mantenerse completamente adaptada al mercado. El gran elemento diferenciador de esta herramienta es que, al beber directamente de todas estas variantes, no ejecuta ninguna estrategia si su probabilidad de éxito no alcanza un mínimo del 87,5%.

Esta herramienta, que aunque se fundamenta a golpe de innovación y ciencia tiene similitudes con el secreto de la Coca Cola y solo dos personas conocen su código fuente, empezó a tomar forma cuando el empresario vio un claro déficit en la relación que existía entre el sector financiero y el tecnológico.

"Cuando llego a la carrera, me doy cuenta de que en el sector financiero no existe la IA y lo más avanzado que hay en ese momento son los sistemas algorítmicos. Al hacerme la pregunta de cuál era la principal diferencia entre estas dos, descubrí que era la capacidad de la IA de aprender y adaptarse", explica Ferrer, que añade que, para él, "el éxito de la IA no se basa en el based learning; es crear un sistema que, con lo complejo que es el sector financiero y la cantidad de información que le atañe para cada cosa que pasa, sea capaz de comprenderlo e ir adaptándose, entendiendo no solo que el mercado es libre, sino también a las empresas y personas que intervienen en el mismo. En el sector financiero siempre tienes acceso a los datos, así que a partir de ahí empecé a montar nuestro modelo de IA", puntualiza.

Por este mismo motivo, las divisas con las que trabaja el sistema son el dólar, la libra, el yen, el euro, el dólar canadiense y el peso mexicano, ya que descarta todas aquellas monedas que puedan estar intervenidas, debido a que "existe un componente de intereses personales no público" que afectaría a la propia naturaleza de la herramienta. Así, otra de sus particularidades es que el sistema solo cobra si gana. Es decir, si la operación ha sido exitosa, con un porcentaje de comisión de entre el 20% y 30%.

En cuanto a sus clientes potenciales, NHT da servicio actualmente a instituciones financieras, corporaciones y grandes patrimonios, y uno de sus objetivos es estar presente en algunas de las cuentas más importantes de este país. Y ya está trabajando para ello. Pero, siguiendo con las metas, Ferrer explica que otro de sus propósitos –y no en un futuro lejano– es que su compañía pueda llegar a ser uno de los valores que cotizan en el Nasdaq, el índice tecnológico por excelencia de Estados Unidos.

Uno de sus propósitos es que NHT llegue a ser uno de los valores que cotizan en el Nasdaq

El hecho de que el fundador de NHT quiera estar presente en un selectivo extranjero se debe, según explica, a que actualmente es más complicado que "los inversores españoles entiendan la intrínseca de una fintech y que el big money (las grandes inversiones) está fuera de España", además de la convencida apuesta de otros países por seguir avanzado a pasos agigantados en materia tecnológica. Sin embargo, la sede social de la compañía está en España y no tiene intención de trasladarla, ya que –y remarca otra de sus ilusiones– su objetivo es crear valor en su país.

Esto también explica el porqué cambia Brunete, su ciudad natal, por Dubái, donde reside actualmente. Y es que el verdadero Silicon Valley, aclara Ferrer, se encuentra hoy en la ciudad del Burj Khalifa, por lo tanto, para poder dejar a los que vendrán el legado que desea sabe que debe estar donde está la acción.

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