Bolsa, mercados y cotizaciones

Un fondo bate al S&P 500 pese a no hacer compras en 87 años

Foto: iStock

Las principales bolsas mundiales sufren caídas de doble dígito en lo que va de año. Valores refugio como el oro retroceden un 8%. Las grandes criptomonedas retroceden cerca del 60%. Casi ningún fondo global supera a los selectivos. La rentabilidad de los bonos soberanos con una solvencia contrastada no compensan ni de lejos la elevada inflación. Parece que no hay lugar donde esconderse. Pero un fondo estadounidense consigue batir al mercado en lo que va de año simplemente sin hacer nada.

El fondo fiduciario Voya Corporate Leaders lleva la teoría de la inversión en el largo plazo y la gestión pasiva a sus últimas consecuencias. Creado en 1935 e influido por la Gran Depresión, el fondo se focalizó en empresas que se consideraba muy improbable que pudieran quebrar. Integró en su cartera entonces a 30 firmas, y no ha vuelto a hacer una adquisición en los últimos 87 años. Pero aún así está ofreciendo más rentabilidad que los principales índices bursátiles norteamericanos y mundiales.

La normativa del fondo marca que no puede adquirir nuevos títulos, salvo que se produzcan fusiones o adquisiciones de alguna de las compañías que se compraron en 1935. También pueden deshacerse de las acciones si las empresas cancelan su dividendo, su deuda corporativa es degradada o el valor del título cae por debajo de 1 dólar durante más de 15 días.

Así, en la última década ha alcanzado una rentabilidad anualizada del 10,69%, dos puntos y medio por debajo del S&P 500. Sin embargo, casi iguala al índice americano en los últimos cinco años (con la pandemia en medio), y lo supera en los últimos 3 años y en los pasados doce meses. De hecho, entre septiembre de 2021 y agosto de 2022, el fondo fiduciario logró una rentabilidad positiva del 10,76% mientras el S&P 500 se dejó un 11,23%. El valor de mercado de los activos que posee este fondo supera los 700 millones de dólares.

A 31 de agosto, en su último informe publicado, su cartera estaba compuesta por 19 títulos, entre los que encontramos a quienes fueran gigantes de la bolsa estadounidenses, ahora venidos a menos. Es el caso de Union Pacific (la de más peso en el fondo) o de Consolidated Edison. Otras firmas siguen manteniendo el protagonismo que ya tuvieran hace casi 90 años, como Chevron, Exxon, General Electric o Procter & Gamble.

Por la fecha de composición, el fideicomiso se queda fuera de toda la revolución tecnológica del último cuarto de siglo, que ha cimentado las grandes subidas de la bolsa (las cuatro mayores capitalizadas de EEUU son actualmente tecnológicas puras), pero también desplomes como el de las puntocom. En cambio, mantiene posiciones en el sector industrial, en el financiero o en el de comunicaciones o en el de servicios públicos. Pero es su participación en el sector energético lo que le permite salvar los muebles en los últimos meses: Exxon se revaloriza cerca de un 40% en lo que va de año, Chevron lo hace más de un 20%, y también crecen a doble dígito Marathon Oil (35%) y Marathon Petroleum (53%).

Voya posee también un fondo similar, el Corporate Leaders 100 Fund, pero con una mayor diversificación donde sí están las grandes tecnológicas, dado que se fundó en 2008 y su estrategia de inversión está más cerca de la habitual gestión actual de los fondos pasivos. En este caso, invierte un 1% del fondo en cada una de las 100 compañías del S&P 100, haciendo cambios en la cartera con carácter trimestral. Aunque la gestora admite que su objetivo es superar al S&P 500 al apostar por las mejores, sólo en el último año ha logrado cumplirlo, minimizando levemente las pérdidas del principal referente de la bolsa americana.

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