Bolsa, mercados y cotizaciones

El rendimiento de la renta fija escala a máximos de 2011 y se dirige al 3%

  • Los retornos esperados para los bonos de más riesgo alcanzan el 8,3%
  • Con el bono estadounidense en el 3% muchos inversores se preparan para entrar
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El mercado de renta fija ha sido un desierto durante los últimos 20 meses, un periodo en el que los inversores han tenido muy complicado decidir qué dirección tomar en este tipo de activos.

Todas las categorías de deuda, desde la de alto riesgo y rentabilidad (high yield), hasta la más segura, pasando por la deuda corporativa, han atravesado un periodo muy complicado, que, de media, deja pérdidas de casi el 17,5% desde el comienzo de 2021 en el índice de deuda mundial más seguido por los inversores y analistas, el Bloomberg Global Aggregate.

Las caídas en los precios de la renta fija se han producido porque los inversores han sido muy conscientes de la retirada de estímulos de los bancos centrales. Estos han sido los que han generado fuertes ganancias durante la última década, desde la crisis de deuda financiera, y el endurecimiento de la política monetaria sin duda iba a tener una reacción.

Pero algo está empezando a cambiar. En junio, la rentabilidad que ofrece la renta fija (los cupones que pagan periódicamente a los inversores) volvió recuperar tasas no vistas en años. Para aquellos que hubiesen comprado los bonos en años pasados esto no ha servido de consuelo, ya que siguen recibiendo los cupones al nivel al que compraron en el pasado, pero para quienes estaban planteándose volver a invertir en renta fija, la situación empezaba a ser ya atractiva.

Retornos atractivos a vencimiento

El índice de deuda mundial de Bloomberg superó el 3% por primera vez desde 2011. En esos niveles, los inversores han vuelto a invertir en bonos, generando un repunte de precios que ha recortado la rentabilidad a vencimiento hasta el 2,8%. El contexto de la política monetaria y de la inflación también está empezando a mejorar, y ha vuelto a poner a los bonos como un activo en el que, para muchos, compensa volver a fijarse.

"Ante la importante desaceleración económica, se espera en general que las futuras subidas de tipos de los principales bancos centrales sean algo menores de lo previsto hace un par de semanas", explica Oliver Eichmann, director de renta fija en DWS. Para el gestor, la evolución de los mercados de renta fija es ahora positiva. "Tras años de tipos negativos y primas de riesgo mantenidas artificialmente bajas por los bancos centrales, ahora podemos reconocer una mayor diferenciación entre las distintas clases de bonos. Los gestores de tipos tienen así un margen mucho mayor para conseguir rendimientos positivos mediante un posicionamiento inteligente", señala Eichmann.

La nueva realidad de la renta fija hace que haya gestores que estén ya rastreando los mercados, preparándose para el momento en el que las rentabilidades alcancen un nivel lo suficientemente atractivo para entrar, y este nivel, para muchos, no está nada lejos. Mark Kiesel, director global de inversión en crédito en Pimco, uno de los mayores compradores de renta fija del planeta, con más de 2 billones de dólares en inversiones en bonos, explica en Bloomberg cómo "un bono estadounidense en el entorno del 3,5% de rentabilidad es una muy buena oportunidad de compra en el mercado de renta fija". En la gestora, "estamos esperando a volver a ver los niveles que se tocaron a mediados de junio, y si se llega ahí, habrá llegado el momento de volver a cargar el barco", reconoce Kiesel.

Y no es el único que está preparado con la escopeta cargada para volver a atacar el mercado en el momento en el que se vuelva a poner a tiro. La última encuesta a gestores de renta fija de elEconomista.es, de la última semana de julio, dejó precisamente esa conclusión: aunque el 43%, la mayoría, esperaba que las rentabilidades a vencimiento siguiesen repuntando desde los niveles que había entonces, la mayor parte de analistas sí consideraba que empezaban a haber oportunidades atractivas en este tipo de activos. "Creemos que tenemos ya rentabilidades suficientemente atractivas en algunos bonos para construir carteras de calidad y rentabilidad para varios años", explicaba entonces el equipo de Dunas Capital.

No es sorprendente que haya gestores que estén esperando a niveles como el 3,5% del bono estadounidense a 10 años para volver a entrar, teniendo en cuenta que los futuros sobre los tipos de interés de la Reserva Federal pronostican que estos tocarán techo el año que viene, precisamente en el 3,6%, antes de que la institución comience a recortar tipos, a partir del mes de mayo de ese mismo año.

El dinero vuelve a renta fija

Los datos que recoge Bank of America de entradas de dinero en los distintos tipos de activos durante los primeros días de agosto confirman que esto se ha convertido en una opinión mayoritaria, ya que los inversores han vuelto a acudir a la renta fija. "Se han contabilizado los mayores flujos de entrada en bonos con grado de inversión desde septiembre de 2021", señala el banco estadounidense, y destaca cómo "las entradas de dinero en deuda emergente, high yield y con grado de inversión han vuelto a producirse después de 3 semanas consecutivas de salidas", explican.

Según sus cálculos, en la primera semana de agosto hubo flujos de entrada de 11.700 millones de dólares en bonos, por encima de los 7.100 millones de dólares en renta variable, los 400 millones en oro, y 4.300 millones en activos de liquidez (fondos monetarios, entre otros).

Rentabilidad de cada categoría

Tomando como referencia las principales categorías de renta fija que recoge Bloomberg en sus índices, en este momento las rentabilidades a vencimiento oscilan entre el 8,3% que ofrece la deuda de más riesgo, el high yield, y el 1,60% que mantiene ahora el índice de bonos de Asia Pacífico. Como es lógico, cuanto más riesgo se asume, más retorno prometen los bonos: el índice de high yield corporativo estadounidense (bonos de empresas sin grado de inversión), ofrece un 7,6% en este momento, por encima del 6,8% que da la deuda emergente en dólares estadounidenses.

Los bonos europeos, por su parte, se están viendo afectados por el hecho de que el Banco Central Europeo (BCE) va un paso por detrás frente a otros organismos, como la Reserva Federal estadounidense (Fed), en el proceso de endurecimiento de sus políticas. Es por ello que el high yield europeo es, dentro de esta categoría, el que menos rentabilidad ofrece a vencimiento, con un 6,6%, mientras que el selectivo de deuda europea de todo tipo (incluye deuda con grado de inversión y sin ella, y también bonos corporativos y soberanos) es uno de los que ofrecen menores retornos en este momento, con una rentabilidad a vencimiento del 1,86%.

El índice de deuda del Tesoro estadounidense se mantiene ahora con una rentabilidad a vencimiento del 3,2%, mientras que el selectivo de bonos corporativos de todo el mundo ofrece un 4,5%.

El peligro del 'high yield'

Con la amenaza de una recesión rondando, para muchos analistas invertir en la deuda con peor calificación parece arriesgado. Para quienes esperan que se eviten los impagos en los próximos meses, y que el miedo a la recesión es excesivo en este momento, el high yield puede ser una buena oportunidad, pero, a día de hoy, no es la opinión que más repiten los expertos, que están optando, como reconocieron en la última encuesta de elEconomista.es, por invertir en los segmentos de deuda con mejor calificación.

Las cifras avalan esta tendencia de los gestores: desde Bank of America destacan cómo, durante la primera semana de agosto, "los fondos de renta fija con mejor calificación han registrado fuertes entradas de dinero en los últimos días, la más fuerte de las últimas 39 semanas, y también se han encadenado seis semanas consecutivas de compras netas de ETFs de bonos con grado de inversión" explican los analistas del banco. Por el contrario, "los fondos de high yield registraron una entrada de dinero marginal esa semana", y recuerdan que "sólo han cosechado entradas netas de dinero durante seis semanas en todo el año".

El equipo de análisis de crédito del banco se está fijando ahora en el segmento que tiene la nota más baja dentro de la deuda con grado de inversión, los bonos con calificación de BBB, títulos que, según explican estos analistas, "ahora están experimentando la mejora de calificaciones más intensa de la última década. Por ello, las empresas de sectores no cíclicos con calificación de BBB merecen ser vigiladas de cara al largo plazo". Destacan las firmas de telecomunicaciones medios de comunicación y bienes de consumo no cíclicos.

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