Bolsa, mercados y cotizaciones

El crudo sufre el parón económico y cae a mínimos de febrero: 93 dólares

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Uno de los activos más ligados al ciclo económico, cuyo precio sufre en momentos en los que la actividad comercial y de producción tiene problemas, es el petróleo.

Los últimos años son el mejor ejemplo: el parón mundial que supusieron los confinamientos por la pandemia de Covid, y la posterior recuperación por la reapertura, hicieron que el precio del crudo diese unos bandazos históricos, pasando de 70 dólares, en el caso del Brent, a valer casi 0 en el peor momento de la pandemia, y recuperarse después hasta superar la cota de los 100 dólares.

Ahora, las señales de debilidad económica en distintas partes del mundo, y la amenaza de la llegada de una nueva recesión mundial, se están volviendo a dejar notar en el precio del recurso energético. El barril europeo, que llegó a tocar los 127,98 dólares el 8 de marzo, ha corregido un 26,6% desde entonces, volviendo ayer a cotizar en los 93 dólares por primera vez desde el pasado mes de febrero. A pesar de la última caída, eso sí, el barril Brent todavía se encarece un 20,9% desde que empezó el año 2022.

El contexto de debilidad económica que muchos temían ya está empezando a confirmarse, y la publicación de algunos datos macro, como los débiles indicadores de actividad que se han publicado este fin de semana en China, están haciendo mella en los precios del barril.

No hay que olvidar tampoco que la curva de intereses de la deuda estadounidense ha vuelto a invertirse la semana pasada, un indicador que, en las últimas décadas, ha presagiado con éxito, en casi todas las ocasiones, la llegada de una recesión.

Y, si Estados Unidos y China se resfrían, también lo hará la economía mundial. El mercado del petróleo es un buen ejemplo de la importancia de estos dos gigantes: se trata del primer y segundo mayor consumidor de crudo del planeta, respectivamente.

La OPEP, en segundo plano

El temor por que se produzca un frenazo en el crecimiento económico mundial está sobreponiéndose al lento incremento de la producción mundial por parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus socios externos, el cártel conocido como la OPEP+, y también está haciendo oídos sordos a la crisis energética que ha desatado el inicio de la guerra en Ucrania.

El cártel de productores de crudo anunció en agosto un débil incremento de la producción para los próximos meses, de apenas 100.000 barriles diarios entre todos, menos de lo previsto por los analistas. Esta decisión, a priori, amenazaba con generar un nuevo repunte de los precios del crudo, pero el temor a un frenazo del crecimiento mundial y de la llegada de una recesión ha colocado a la OPEP en un segundo plano.

Todo esto, a pesar de que la semana pasada, la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) avisase de que la ecuación oferta/demanda de crudo cada vez estaba más ajustada, ya que, según la Agencia, el consumo de crudo va a aumentar como sustituto de un gas natural que se ha encarecido enormemente, y también hacía hincapié en la poca capacidad que le quedaba a la OPEP para seguir aumentando la oferta.

Ahora, sin embargo, los inversores parecen empezar a descontar un factor que la IEA no destacó especialmente: el regreso de la producción de petróleo de Irán al mercado, si se termina llegando a un acuerdo sobre la cuestión nuclear con el país chií.

Según explica ahora Ole Hansen, responsable de estrategia sobre materias primas de Saxo Bank, el mercado ya ha descontado parte del regreso de este petróleo iraní, pero "cualquier aumento adicional, novedoso, en la oferta, dará munición a los fondos de inversión para vender petróleo como cobertura frente al frenazo económico", explica.

Según los analistas, Irán podría aumentar su oferta de crudo hasta llegar a los 4 millones de barriles diarios.

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