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El BCE usará más de la mitad de sus reinversiones en sostener a los PIGS

  • Ya ha empezado a tomar medidas para evitar que las primas de riesgo se disparen
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Ha llegado la hora de actuar para el Banco Central Europeo (BCE). Después de 11 años en los que la política monetaria de la eurozona ha estado caracterizada por los tipos bajos y los estímulos monetarios, al final la inflación ha llegado, y aunque la reacción de los políticos monetarios de la región se ha hecho esperar, finalmente también ha ocurrido.

El jueves se producirá la primera subida de tipos de interés en la zona euro desde la era Trichet, y dará comienzo un proceso de aumento de los tipos de interés que se prolongará hasta septiembre de 2023, cuando el BCE se verá obligado a volver a bajar los tipos, según la última encuesta a economistas de Bloomberg.

Para esta semana, el consenso de analistas espera que el organismo incremente los tipos, tanto el de facilidad depósito como el tipo de referencia, y que los deje en el -0,25% y 0,25% respectivamente, es decir, 25 puntos básicos por encima de los niveles actuales.

La subida de tipos es una cuestión ya asumida por los mercados (los analistas encuestados también creen que el BCE está corriendo detrás de la curva en este momento), pero no será la única cuestión importante para los inversores y la economía de la zona euro que se van a plantear en esta reunión.

La mayor incógnita que existe ahora es cómo va a configurar el BCE la nueva herramienta antifragmentación que ha anticipado que está preparando, y que lanzará para tratar de evitar que el mecanismo de transmisión de su política monetaria deje de funcionar. En otras palabras: no quiere que las primas de riesgo se disparen, y el nuevo plan estará pensado para evitar que los diferenciales se disparen.

De hecho, el BCE ya ha empezado a tomar medidas para evitar que las primas de riesgo de los países periféricos se disparen. Desde este mismo mes de julio la institución ha empezado a reinvertir los vencimientos de la deuda de su balance teniendo en cuenta las primas de riesgo. En este esfuerzo, los analistas creen que el organismo va a comprar sobre todo deuda italiana y española: el 30% de los fondos que finalmente utilice el BCE se destinarán al país transalpino, mientras que un 14% se centrarán en comprar bonos de nuestro país, opinan los analistas. Para Portugal y Grecia se echará mano de un 5% de los fondos, lo que implica que los países que se bautizaron como PIGS en la crisis de deuda (Portugal, Italia, Grecia y España), por lo que más de la mitad de todos los fondos que use el BCE para reinvertir su balance va a estar centrado en estos países.

Programa 'antifragmentación'

Con Italia de nuevo inmersa en una crisis política y el gobierno de Mario Draghi tambaleándose, los focos del peligro en la economía de la zona euro se están centrando en el país transalpino, y todo apunta a que, cuando el BCE presente su nueva herramienta, estará diseñada para apoyar a los países periféricos, sobre todo a Italia. "Se espera que el organismo desvele detalles de su instrumento antifragmentación justo en el momento en el que la inestabilidad política en Roma está provocando un aumento del diferencial italiano", explica Gilles Moëc, economista jefe en Axa IM.

Las apuestas de los economistas encuestados apuntan a que el nuevo programa se caracterizará por tener un tamaño ilimitado, muy pocas condiciones para comprar deuda de los países que lo necesiten, y también que lo acompañará una esterilización del mercado con operaciones que absorban liquidez en los países en los que más se compre.

La herramienta antifragmentación que prepara el BCE plantea algunas dudas, como el hecho de que se trate de una intervención política, algo que tiene prohibido la institución y hay algunos analistas que las están empezando a plantear. Desde Pimco avisan de que "la fragmentación es esencialmente una cuestión política y, en consecuencia, existe una amplia gama de opiniones sobre hasta qué punto la fragmentación debe ser tratada por el banco central en lugar de por los funcionarios electos del gobierno. La presidenta Lagarde buscará la unanimidad del Consejo de Gobierno, lo que inevitablemente implica un compromiso", señalan.

Desde Ebury, su director de estrategia de mercados, Matthew Ryan, incide en que "el mercado está descontando una subida de tipos de 25 puntos básicos el jueves, lo que permitirá al BCE empezar a reconstruir su credibilidad en la lucha contra la inflación. Pero, probablemente, más importante que la decisión de tipos será la unanimidad que se conseguirá con la herramienta antifragmentación, que no es más que un eufemismo para volver a empezar las compras de deuda de los países periféricos que estén débiles, usando la impresión de euros frescos", explica.

Desde A&G Banca Privada, Germán García Mellado, gestor de renta fija, plantea la posibilidad de que el mercado quede decepcionado por el programa del BCE, por las altas expectativas que se han creado en torno a él. "La mayoría de inversores espera que el volumen de compras sea limitado con una condicionalidad suave, por lo que el margen para defraudar las expectativas es elevado, teniendo en cuenta el historial del BCE para implementar medidas de calado en un primer momento", explica.

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