Bolsa, mercados y cotizaciones

El bono que hay que meter hoy en cartera y al que no acercarse

  • Los expertos abogan por el bono americano a diez años, por encima de los títulos corporativos
Madrid

La glaciación de la renta fija ha llegado a medida que los bancos centrales, finalmente, han comenzado a endurecer su política monetaria.

Los inversores han salido huyendo de toda clase de bonos, desplomando sus precios y, en consecuencia, elevando la rentabilidad que se les exige. Esto, aunque tiene visos de continuar, ha dejado los rendimientos del papel en niveles mucho más normalizados después de años en los que apenas se recibía ningún retorno por financiar a estados y empresas.

A medida que estos rendimientos van subiendo los bonos van ganando atractivo y empiezan a competir entre soberano y corporativo y, a su vez, con la bolsa. Para saber de primera mano dónde está ese punto de inflexión se ha realizado una encuesta a 19 gestores y analistas especializados en renta fija. El resultado de esta consulta arroja una clara preferencia por el bono americano a 10 años, por encima del corporativo y del resto de deuda de los estados occidentales, así como otro tipo de papeles menos comunes.

Nueve de las 21 respuestas (hay dos firmas que eligen dos opciones y se contabilizan como tal) señalan al T-Note como el bono a comprar, si tuvieran que adquirir uno ahora. Dos de todas ellas prefieren no tocar nada de renta fija mientras la situación sea esta. Más conclusiones a sacar es que el bono español y el alemán no ofrecen rentabilidades suficientes para asumir los riesgos que conlleva comprarlos mientras que el italiano sí es atractivo, cerca del 3%, para una gestora.

Entre los que prefieren todavía otro tipo de activos está Luca Paolini, estratega jefe de Pictet, que matiza que "en realidad todavía es un poco pronto para entrar, pero podemos cambiar la posición ya que esperamos el pico en la inflación en las expectativas de inflación en los próximos meses". "En cuanto al corporativo, las valoraciones parecen preocupantes en grado de inversión de la eurozona y el diferencial con el Bund no es lo suficientemente atractivo", añade. Tampoco lo ven en Flossbach Von Storch, que advierte de que "la inflación te va a quitar toda la rentabilidad que consigas".

La gran mayoría se decanta por el americano. Desde Lombard Odier creen que "hay más incertidumbre en Europa, y eso todavía no se está pagando suficientemente bien". "Es el que mejor ecuación rentabilidad/riesgo ofrece ahora mismo mientras que Italia y España tienen los mayores riesgos", aportan desde Auriga.

"A corto plazo, creemos que las expectativas de los tipos de interés ya se reflejan en los precios de los bonos y la desaceleración del crecimiento económico debería servir de apoyo", señalan en Oddo BHF AM. En la Française AM, pese a que eligen este activo también, advierten de que "para el inversor europeo hay que añadir el coste de la cobertura por la divisa y eso resta bastante atractivo al bono".

Enrique Lluva: "Me quedo con el americano al 3% porque ahí ya tiene recogido una cierta tendencia"

"El mejor ahora es el norteamericano, aunque seguramente se pueda comprar a un tipo superior al actual, quizás al 3,5%, donde históricamente empiezan a tener una correlación negativa con las bolsas", explica Víctor Alvargonzález, socio fundador de Nextep Finance. En Nordea recuerdan que "es posible que haya que esperar unos meses para ver si la Fed está ganando la batalla contra la creciente espiral de inflación salarial".

Enrique Lluva, de Imantia, es más claro y señala como principal argumento que ya se encuentra en tipos reales positivos mientras que "en el europeo no sabemos cómo va a acabar; el corporativo ahora mismo tampoco, porque los bancos centrales se van a cargar el ciclo". "Me quedo con el americano al 3% porque ahí ya tiene recogido una cierta tendencia, la curva de inflación americana ya está previendo que Powell va a ser capaz de domar a la inflación en un periodo relativamente largo, que cada vez le está dando más espacio, pero al mismo tiempo el tipo real es positivo", añade.

"En el bono alemán se está descontando aún que Alemania va a crecer en negativo los próximos 10 años", agrega. María Morales, de GVC Gaesco, matiza que "las entradas deben ser paulatinas, pero el bono americano es el más adelantado en este contexto, en el corporativo hay que primar la calidad".

De todos los encuestados, sólo Nomura ha elegido un bono italiano también cercano al 3% de rentabilidad

Desde A&G, Germán García descarta a los periféricos ya que cree que van a seguir ampliando los spreads "debido al menos al apoyo monetario del BCE y un entorno económico más complejo".

De todos los encuestados, sólo Nomura ha elegido un bono italiano también cercano al 3% de rentabilidad. "El riesgo es muy parecido al de otros países y ofrece la mayor rentabilidad, además de que es muy líquido", explican. "En todo caso, pensamos que las rentabilidades van a seguir subiendo", agregan. Sin salir del soberano, en Carmignac prefieren irse a los mercados emergentes, "especialmente Latinoamérica, que se está beneficiando de la subida del petróleo y el gas y otras materias primas blandas".

El corporativo también gusta

Han sido seis las casas de análisis y gestoras que han optado por la opción del corporativo. Desde Cartesio indican que "no todo el corporativo es igual y hay que ser muy selectivo, con algún tipo de cobertura que rebaje la duración; también nos gustan mucho los tramos de deuda subordinada de entidades financieras de la zona euro".

La rentabilidad media el pasado martes era del 4,38%, aunque difiere mucho entre los bonos con grado de inversión y el high yield. "El rendimiento empieza a ser atractivo tras el aumento de los tipos y los diferenciales observado en las últimas semanas y, aunque hay riesgos a corto plazo por la evolución de la guerra y los precios de la energía, la coyuntura del euro tiene que entrar en recesión para que haya un deterioro de los beneficios y un aumento de las tasas de impago", explican en Generali IM.

En abrdn explican que "los diferenciales de crédito de las empresas han aumentado debido a la incertidumbre macroeconómica hasta niveles que históricamente han sido buenos puntos de entrada en una perspectiva de 1 a 3 años". "El mayor rendimiento en comparación con los bonos del estado compensa esas incertidumbres macroeconómicas, ya que los fundamentales de las empresas son sólidos en la mayoría de los sectores y pueden soportar una desaceleración prevista del crecimiento", agregan.

En Ábaco Capital se muestran cautelosos. "Creemos que a pesar de las recientes subidas en las rentabilidades de renta fija, aún es pronto para posicionarnos en las partes largas de la curva, por lo que consideramos que la mejor opción es continuar siendo prudentes a la hora de asignar duración a la cartera y optar por un posicionamiento en bonos corporativos de duración corta".

Por último, para Miguel Ángel García, director de inversiones de Diaphanum, "todavía es muy arriesgado y en el bono americano tienes el riesgo divisa muy presente. El último que hemos incorporado a la cartera son flotantes de high yield corporativo, que se benefician de esto, ya que soberano no compraríamos nada en ningún lado", concluye el experto.

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