Bolsa, mercados y cotizaciones

Falta financiación y nunca sobran proyectos en el ámbito biotecnológico

La financiación de proyectos y empresas especializadas en biotecnología es todavía una asignatura pendiente en Europa, pero más si cabe en España.

Las últimas cifras muestran que, pese al aumento de la inversión que se produjo en 2020, motivado en parte por la irrupción del Covid y la favorecedora situación de los mercados para con estas compañías, las cifras son todavía insignificantes, con cuantías absolutas que rondaron entonces los 150 millones de euros de capital privado invertidos.

La pandemia ha servido para entender la necesidad de tener compañías del sector biotecnológico y farmacéutico, ha puesto sobre la mesa la rentabilidad de este tipo de empresas y el impacto que la inversión en estos proyectos puede tener para el día a día de todos.

Pero al mismo tiempo, ha aparcado -en el sentido de que se les ha prestado menos atención- otras enfermedades no infecciosas y que, como consecuencia de su enorme presencia, deben ser foco de atención para las investigaciones. Hablo, por ejemplo, de las enfermedades neurodegenerativas y aquellas que se derivan de un constante aumento del envejecimiento de la población.

Todavía hay lagunas. La colaboración público-privada, si bien dio pasos adelante en los peores meses de 2020 sigue siendo escasa y su existencia es fundamental para el desarrollo de la industria. También lo es la implicación de todos los actores del mercado.

Si miramos a Estados Unidos, primer país en inversión en biotecnología y que, como consecuencia, cuenta con las mayores empresas del sector, los recursos económicos son mucho mayores. Por ejemplo, en el lado de la inversión privada, EEUU cuenta con más de cien fondos que invierten en compañías de biotecnología y life sciences.

En el caso de España, el número de fondos se puede contar con los dedos de una mano pero tampoco hacen falta muchos más para llegar al nivel que hay en Europa.

Además, estos fondos españoles son, en su mayoría, fondos de venture capital que invierten en compañías que generalmente están llevando a cabo investigaciones en fases preclínicas, es decir, que todavía no han llegado a los ensayos clínicos, lo que supone un incremento de los riesgos al entrar en una fase muy primaria del proyecto.

En otras palabras, no existen fondos españoles que permitan al inversor tener una adecuada exposición a toda la cadena trófica del venture capital y el Private Equity en Life Sciences.

Tanto en España como en Europa existen proyectos de investigación muy destacados a nivel técnico, pero nuestras compañías apenas consiguen dar el salto del laboratorio al modelo de creación de una empresa privada que pueda llegar al mercado. Este es, sin duda, otro de los hándicaps del sector en el Viejo Continente que debemos superar.

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