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El español al que llamó Microsoft para diseñar el futuro de la IA

  • Cambridge es "uno de los sitios más fascinantes para estar en estos momentos"
  • "Hay empresas que utilizaban la IA hace 20 años y no lo sabían"
José Hernández-Orallo, profesor de la Universitat Politècnica de València e investigador asociado del Leverhulme Center. Foto: Guillermo Lucas.

El investigador valenciano José Hérnández-Orallo, experto en la evaluación de inteligencia, forma parte del gran polo tecnológico de la Universidad de Cambridge.

Empecemos con un acertijo. El padre de Ana tiene cinco hijas: A, B, C, D y ¿___? Quizá usted lo ha resuelto a la primera, pero quien escribe estas líneas no ha estado tan rápido. La respuesta es Ana. "Yo le hice este juego a [el modelo de lenguaje] GPT3 hace unos meses y dijo A,B,C,D y Ana. Lo hizo bien", cuenta José Hernández-Orallo, profesor de la Universitat Politècnica de València (UPV) y en el Instituto Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial (VRAIN, por sus siglas en inglés).

"Un modelo de lenguaje es un modelo que simplemente, a partir de texto, te predice el texto que va a seguir", dice en referencia a uno de los proyectos en los que trabaja. "En el último año, GPT3 es de lo que más se ha hablado, es como el sistema estrella en estos momentos", apunta el profesor. Pero lo importante, destaca, es que "por primera vez en la historia de la inteligencia artificial [en adelante IA] tenemos un sistema de propósito general; y eso es algo nuevo y radical. Ya no es un sistema que simplemente te permite clasificar imágenes o un sistema que te permite jugar al ajedrez. Es un sistema que, si eres capaz de ponerle bien una serie de palabras para decirle lo que quieres que te haga, es capaz de hacer muchas cosas".

Hernández-Orallo nació en Londres en 1971 porque sus padres habían emigrado allí, aunque regresó a España a los dos años de edad. Sin embargo, la vida da tantas vueltas que, en cierto modo, ha vuelto a su país natal como investigador asociado del Centro Leverhulme para el Futuro de la Inteligencia de la Universidad de Cambridge. Eso son palabras mayores. "Es uno de los sitios más fascinantes para estar en estos momentos", subraya antes de ponerse a enumerar los "tres o cuatro sitios en el mundo donde se está cociendo el futuro de la IA".

¿Dónde? Un sitio es la Bahía de San Francisco, con Google, Facebook y Microsoft. Otro lugar es Boston, con el MIT y centros próximos. El tercero es el eje Londres-Cambridge: allí están DeepMind (propiedad de Alphabet), Microsoft Research y el Samsung AI Center, entre otros. El cuarto polo es China. "Y en Europa, desgraciadamente, no podemos sacar músculo desde el punto de vista de investigación básica de IA", manifiesta el profesor, "quitando algún centro muy potente en Alemania".

"Opino que hay que regular los efectos de la inteligencia artificial, pero no tanto los mecanismos", afirma Hernández-Orallo

Este científico valenciano se interesó en la informática por influencia de su hermano mayor, quien empezó a coleccionar fascículos de una enciclopedia a principios de los años 80. "No teníamos dinero para comprar un ordenador y nos tocó en la rifa de una enciclopedia", recuerda. "Creo que eso es un poco lo que te marca -tendría yo once años-, porque a parte de jugar te das cuenta de todo lo que puedes hacer con ellos".

Trastear los ordenadores le llevó con los años a licenciarse en Ingeniería Informática en la UPV y a obtener un doctorado en Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universitat de València. Su tesis, en cierto modo, trataba de la evaluación de los sistemas de inteligencia, algo en lo que se ha especializado y el motivo por el que le buscaron desde Inglaterra. "En 2017, me contactaron porque estaban haciendo una herramienta de inteligencia artificial basada en el [videojuego] Minecraft que se llama Malmo. Me contactó Katja Hoffman, que es la directora del programa dentro de Microsoft Research. Me dijeron que estaban muy interesados en mi técnica de evaluación de inteligencia, y al final, de esto que intercambias unos correos y te dicen: ¿por qué no te vienes?". Gracias a él, hay línea directa entre Valencia y Cambridge.

¿Los algoritmos deben ser transparentes? "Para mí, es mas importante que un sistema esté bien evaluado, bien testado, que no que sepamos toda la lógica que hace", afirma Hernández-Orallo. "Tú coges un coche y no sabes cómo funciona, realmente; y te fías porque hay una serie de regulaciones y porque hay una serie de abstracciones y mecanismos [mediante los cuales] has visto que esos coches funcionan, o que esta marca es más segura que otra marca", elabora el experto.

"Se ha hablado muchísimo de transparencia, y para mí es más la transparencia de las organizaciones: cómo funcionan, cómo han capturado sus datos, qué auditorías podemos hacer a las organizaciones cuando utilizan sus modelos, para qué los utilizan, cómo los utilizan", concluye.

El investigador, que ya de adolescente se preguntaba "no ya qué somos desde el punto de vista evolutivo, sino qué significa ser inteligente y entender el mundo", cree que ahora "todo el mundo se quiere poner esa etiqueta de que hace IA" y "se aprovecha de que son términos bastante ambiguos". Pero, reconoce, que "hay empresas que utilizaban la IA hace veinte años y no lo sabían".

Aunque ahora se destina más dinero público a este campo de la ciencia, lo que lleva peor es la burocracia. "Muchas veces no pides un proyecto solo por el sufrimiento que conlleva. No me compensa. No es que se demore meses: es la cantidad de papeles, de burocracia y luego limitaciones para gastarte ese dinero", se lamenta.

Antes de acabar, la pregunta parece obligada: ¿hay que regular la inteligencia artificial? "Opino que hay que regular los efectos, pero no tanto los mecanismos", puntualiza. "Es decir, por ejemplo, si tenemos un juez que discrimina, deberíamos evitarlo, deberíamos tener una ley que lo evite. No porque el juez se sustituya por una máquina y la máquina discrimine tengamos que usar una ley diferente".

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