Bolsa, mercados y cotizaciones

El 70% de las pymes de hasta 50 millones no tiene cobertura de análisis y el 20% tiene un analista

  • La falta de cobertura mejora para las firmas con una capitalización de entre 50 y 100 millones
  • Los estudios académicos ponen de manifiesto que la caída de analistas ya había empezado antes de Mifid II

La inexorable tendencia de la inversión hacia la indexación, que representa más del 50% de los flujos de fondos que entran en el mercado en la actualidad, el aumento de los procesos automatizados en la toma de decisiones de inversión y la regulación, que en Europa tomó forma a través de Mifid II, está dejando fuera del radar a las compañías de pequeña y mediana capitalización, en las que en los últimos años se ha reducido drásticamente el número de analistas.

Sobre estos asuntos y el futuro del análisis bursátil han debatido cuatro expertos en el VIII Panel de seguimiento financiero IEAF-FEF- celebrado este miércoles en Madrid. 

Con los números sobre la mesa, el 70% de las pequeñas y mediana empresas (pymes) de hasta 50 millones no tiene cobertura y sólo el 20% tiene cobertura de un solo analista. La falta de cobertura mejora para las pymes con una capitalización de entre 50 y 100 millones, donde la falta de cobertura alcanza al 40%. Los datos los ofrece Diego Ballon, senior associate de la firma Clifford Chance, a lo que Alfredo Echevarría, director de IEAF-Lighthouse, añade en su presentación: "En España si no existiese Lighthouse la tasa de orfandad sería del 40%. Y es algo que ocurre también en otros países".

La falta de cobertura mejora para las pymes con una capitalización de entre 50 y 100 millones, donde la falta de cobertura alcanza al 40%

"La conclusión tras Mifid II es que se ha logrado hacer la transacción y eliminar el conflicto de interés, pero el análisis bursátil se ha reducido para las mediana y pequeñas empresas", explica Ballon. Sin embargo, Mikel Tapia, catedrático de Finanzas en la UC3M Business, aporta desde un punto de vista académico que el número de analistas viene descendiendo desde 2014, por lo que no es sólo efecto de la Mifid II. "Lo que importa es que en el caso europeo, esta caída es mayor", refiriéndose a los estudios publicados por los investigadores Guo y Mota en 2021. 

También en este punto discrepa Alfredo Echevarría, quien cree que Mifid no es la causa, pero ha catalizado dos procesos. "Es una regulación que ha estresado el modelo de los bancos en términos de la rentabilidad que ofrecen por su negocio de analizar. Mifid ha hecho alertar de que es rentable y una segunda cuestión sobre cuál es la calidad del análisis y el valor percibido por el mercado. Los cambios regulatorios no tienen la capacidad de mejorar la situación", explica. 

Oportunidad para la gestión activa

Lola Solana, gestora de small caps y ESG de Santander AM destaca que, según datos de Goldman Sachs, la gestión pasiva en EEUU representa un 53% de la gestión frente al 47% de la activa, y es precisamente a través de la gestión activa donde los gestores pueden diferenciarse en este contexto de pérdida de analistas.

"Crear valor en una compañía con más de diez analistas es difícil, pero el 47,6% de las empresas pequeñas no está cubierta por ningún analista. La diferencia es brutal, y lo relevante está en aquellas compañías que no se están cubriendo", explica Solana. "Las pequeñas compañías no están en los índices. Esto nos ofrece una oportunidad a los gestores activas en encontrar valor, generar alfa y democratizar la inversión. Este es uno de los éxitos de Lighthouse", añade.

Solana: "Las pequeñas compañías no están en los índices. Esto nos ofrece una oportunidad a los gestores activas en encontrar valor y generar alfa"

Solana defiende que, por encima del value, del growth o del quality, hay un estilo de inversión que lo ha hecho mejor en las caídas y las subidas: las small caps. "Son tan variadas y el universo es tan grande que siempre vas a encontrar compañías que independientemente de cómo vaya la economía lo van a hacer bien", apostilla.

Sin embargo, analizando la situación por países, el efecto de la gestión pasiva ha sido pernicioso para algunas small caps, y en concreto, para las europeas periféricas. Mientras que el Russell estadounidense desde 2007 se ha revalorizado alrededor de un 250%, las británicas un 200% y en el continente las francesas y alemanas, las españolas, portuguesas e italianas se han quedado atrás. 

"Las españolas apenas pesan un 3% en los índices, los flujos han sido mucho menos", detalla Solana, recordando que en algunos casos estas compañías tenían balances desastrosos peo que otras han sido tratadas injustamente. "Hay compañías interesantes y sólidos que se quedan atrás por valoración y el private equity con tantas ganas de crecer, en los último años está opando compañías españolas". 

En España en 2007 la capitalización sobre PIB era de un 129%, en 2014 rebotó hasta el 134% y en 2021 ha caído a un 87%

Precisamente, el mercado español se esta estrechando porque el número de opas es superior al de salidas a bolsa, y como consecuencia, la relación entre la capitalización de mercado frente al PIB está cayendo. "En España en 2007 la capitalización sobre PIB era de un 129%, en 2014 rebotó hasta el 134% y en 2021 ha caído a un 87%", detalla la gestora lamentando que cada vez el mercado español es más pequeño, tiene menos analistas y hay menos interés inversor en nuestro país.  

Calidad versus cantidad

Otra de las controversias sobre la que han debatido los participantes ha sido si la caída del número de analistas y el número de informes está teniendo consecuencias sobre la calidad de los análisis. 

En opinión de Mikel Tapia, "aunque hay menos analistas, las previsiones que hacen son mejores. Expulsamos a los malos y nos quedamos con los buenos, es decir, los analistas mejoran con su trabajo". 

No opina así Alfredo Echevarría, quien opina que el valor económico de analizar es ahora más bajo y si es peor pagada llevará a una calidad peor. "En Lighthouse no damos ni recomendación ni precio objetivo porque pensamos que es inútil. Analizar una compañía es un proceso artesanal donde el analista tiene que conocer el negocio, hablar con el management, hacer un modelo, depurar la contabilidad y todo ese proceso tiene unos costes, pero bien planteado y dirigido es útil". 

Para Lola Solana es una realidad que el número de analistas ha caído y "evidentemente si cae el número de analistas y el número de empresas por analizar es mayor, el tiempo que dedica el analista a cada compañía es menor y no puede profundizar igual si lleva 7 compañías que si lleva 25", señala. "En ese caso el analista tiende a hacer un análisis más básico y yo lo que busco es que vaya más a futuro, que analice los proyectos, el pipeline uno por uno, que marque la diferencia", sentencia. 

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