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El 'tapering' del BCE será más contundente si la energía sigue cara

  • Nomura cree que la entidad tendrá que reaccionar si no cambia la situación
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Los altos precios de la electricidad pueden meter en un brete al Banco Central Europeo (BCE), al forzarle a pegar un acelerón a la retirada de estímulos.

Christine Lagarde, presidenta del BCE, sigue insistiendo en que el organismo no espera una inflación excesiva en el medio y largo plazo, y prevé que los repuntes que se están produciendo en los últimos meses se suavicen con el paso del tiempo, algo que la institución ha repetido hasta la saciedad en los últimos meses, para justificar que no están acelerando, ni lo tienen en mente, la retirada de estímulos monetarios a la economía.

Ayer, en el discurso de apertura de la conferencia anual del BCE en Sintra, la francesa volvió a repetir este mensaje: "Debemos evitar reaccionar en exceso a los shocks de oferta transitorios que se están produciendo, que podrían no tener continuidad en el medio plazo", señaló.

Sin embargo, el ritmo de la inflación en los próximos meses es algo que no se puede considerar una certeza, ni mucho menos, y hay analistas que avisan de la posibilidad de que el BCE se vea obligado a acelerar la retirada de compras de deuda en los próximos meses si los precios de la energía no dan un respiro. Es el caso de Nomura. El banco japonés avisa de que "el aumento de los precios de la energía podría terminar en una revisión al alza de las previsiones de inflación, y por nuestra parte, hemos revisado la estimación de IPC de 2022 desde el 1,7% al 1,9%".

El banco japonés destaca cómo si los altos precios de la energía "continúan durante el invierno, esto podría desembocar en un tapering del PEPP [el Programa de Compras de Emergencia por Pandemia] más contundente por parte del BCE, con los mercados empezando a cuestionarse si esto terminará afectando a la ampliación del APP [el QE que el BCE ya llevaba a cabo antes de la pandemia] el año próximo, algo que nosotros todavía esperamos que ocurra".

Lagarde, sin embargo, por el momento tiene claro que "el aumento del consumo de gas natural para estabilizar la producción de electricidad es sólo una tecnología puente que irá perdiendo peso con el tiempo, a medida que aparezcan nuevas tecnologías de almacenamiento de energía y distribución y se vayan utilizando ampliamente", explicó.

Para la presidenta del BCE, "la pandemia ha causado una recesión nunca vista, y la recuperación que se está produciendo tiene pocos paralelismos en la historia. La respuesta de la inflación refleja las circunstancias excepcionales en las que nos encontramos", pero esperan que "estos efectos finalmente se disiparán", señaló ayer.

Eso sí, Lagarde también reconoce que "la pandemia ha introducido nuevas tendencias que podrían afectar a las dinámicas de la inflación en los próximos años", tendencias que "podrían, tanto impulsarla, como reducirla", algo que obligará a la política monetaria a "mantenerse enfocada en conducir a la economía de forma segura en la salida de la pandemia, y conseguir llevar la inflación por encima del objetivo del 2%", detalló.

Así, Lagarde no cierra la puerta del todo a la posibilidad de que la inflación pueda dar un susto en el futuro. Al fin y al cabo, la política monetaria se mueve ahora en un terreno desconocido, y parece imprudente descartar cualquier escenario que pueda ocurrir.

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