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Satya Nadella reinventa Microsoft y borra la huella de Bill Gates

Nueva York

Cuando Satya Nadella tomó el testigo como consejero delegado de Microsoft de manos de Steve Ballmer en 2014, el suelo parecía desmoronarse para el gigante de software fundado por Bill Gates.

A medida que el mercado de los ordenadores personales continuaba su salto al vacío, la de Redmond (Washington) deambulaba bajo el asedio de la popularidad de Apple, Google o Facebook. Los palos de ciego de Ballmer se habían convertido en una mala costumbre que continuaban financiando pozos sin fondo como por ejemplo el motor de búsqueda Bing.

Por aquel entonces, los accionistas no tardaron en dar un golpe sobre la mesa a medida que Microsoft dejaba escapar su liderazgo y su capitalización bursátil rondaba los 300.000 millones de dólares, casi la mitad de los máximos alcanzados en 1999. Sin embargo, Nadella, un joven ingeniero informático que comenzó su andadura en los fueros de la empresa siete años antes, demostró ser el antídoto perfecto al legado dejado por Ballmer y Gates.

Y ocupó el cargo con aplomo. Nadella destronó al sistema operativo Windows como el producto principal. Permitió que el software y los servicios de Microsoft llegaran a otros sistemas operativos, incluido Linux así como Google y Apple. Y lo que es más importante, convirtió el negocio de computación en la nube, Azure, lanzado en 2010, como el epicentro del negocio de la compañía.

Hasta su toma de control, Microsoft tenía cinco áreas de negocio diferentes. La mayor parte de los beneficios procedían de tres de ellas: Windows, su software Office y los programas para ejecutar los servidores utilizados en los centros de datos y las redes corporativas. El entretenimiento y los dispositivos, incluida la xbox, generaban algo de dinero. Los servicios online, como Bing o el portal msn, no hacían más que registrar pérdidas.

Nadella, quien es junto a su mujer copropietario del equipo de fútbol de los Seattle Sounders FC, pronto reconfiguró esta estructura. En la actualidad, la veintena de negocios de Microsoft se dividen en tres grandes áreas: la nube, el software de productividad y los procesos empresariales así como la informática personal. Muchos de los negocios giran en torno a Azure, que se ha convertido en la columna vertebral para las aplicaciones de Microsoft, así como en un producto para vender a los clientes y plantar cara a Amazon Web Services (AWS).

Paralelamente, las incursiones en la computación cuántica o en la realidad virtual se sostienen por sí mismas al tiempo que potencian las capacidades de Azure. También lo hacen las áreas de inteligencia artificial, potenciadas con datos de Bing, LinkedIn y otras actividades.

Precisamente, este ávido lector de poesía americana e india y apasionado del críquet ha orquestado algunas de las principales compras de los últimos años para Microsoft. El pasado abril se dio a conocer la compra de la compañía de inteligencia artificial Nuance Communications por 16.000 millones de dólares. Pero antes llegaron la de Mojang AB (2.500 millones de dólares), LinkedIn (26.000 millones de dólares) o GitHub (7.500 millones de dólares). El año pasado, Nadella trató de hacerse con parte del negocio de TikTok, pero las conversaciones no llegaron a buen puerto.

El resultado de esta hoja de ruta ha sido espectacular ofreciendo a Microsoft una segunda juventud que ha instigado un crecimiento de ingresos de doble dígito y valor de de mercado que supera los 1,9 billones de dólares. Un precio solo superado a día de hoy por Apple. Ya les hubiera gustado a IBM u Oracle haber contado con un visionario como este.

Nuevo presidente del consejo de Microsoft

Estos logros, junto con las polémicas que han rodeado a Gates incluso antes del anuncio este año de su divorcio, encumbraron a Nadella la semana pasada a convertirse también en el presidente del consejo de administración de Microsoft. John W. Thompson, quien precedió a Nadella como presidente, regresa así a desempeñar su función de principal director independiente, título que ocupó de 2012 a 2014.

De esta forma se concluye una búsqueda de estabilidad que llega después del inesperado revés del co-fundador de Microsoft, que abandonó el año pasado su puesto en dicho consejo tres meses después de haber sido reelegido. Esta decisión representó una de las mayores espantadas en la industria tecnológica desde la muerte de su viejo rival y co-fundador de Apple, Steve Jobs.

Gates renunció a su puesto el 13 de marzo de 2020 después de que los miembros del consejo de administración decidieran que debía dimitir tras la investigación en curso dentro de la compañía sobre una relación romántica previa del multimillonario con una empleada, que se consideró inapropiada. Ese mismo día, también dejó su puesto en el consejo de Berkshire Hathaway, el conglomerado capitaneado por Warren Buffett.

Además de su aventura amorosa con una trabajadora de Microsoft, Melinda Gates, quien está en proceso de convertirse en su ex mujer, expresó su malestar en el pasado dada la frecuente y cercana relación de su esposo con el polémico empresario Jeffrey Epstein. También se mostró poco satisfecha con la forma en que Gates gestionó una demanda por acoso sexual no revelada anteriormente contra su gestor de fondos, Michael Larson, quien todavía conserva su puesto.

Alérgico a este tipo de polémicas, Nadella, de 53 años, blinda desde la semana pasada aún más su papel como el artífice de la gloria de Microsoft. Una fórmula que para mantenerse en el tiempo requiere de tres elementos: talento, recursos y perseverancia, según ha confesado el mismo. Ingredientes que Microsoft ha demostrado tener en abundancia.

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