Bolsa, mercados y cotizaciones

El rendimiento del bono americano a 30 años en máximos de un año

Nueva York

El runrún del mercado y las expectativas sobre el repunte en la inflación que provocará el Plan de Rescate Americano aupado por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, llevaron los rendimientos de la deuda patria a largo plazo a su mayor nivel en el último año.

El lunes, el rendimiento del bono del Tesoro a 30 años superó brevemente el 2% por primera vez desde el pasado mes de febrero, ampliando un incremento de alrededor de 0,36 puntos porcentuales desde finales del año pasado. 

El aumento de la rentabilidad, que refleja un descenso del precio de la deuda pública estadounidense, se produce justo cuando los demócratas en el Capitolio han comenzado el proceso para aprobar un nuevo paquete de estímulo por valor de 1,9 billones de dólares a través de una reconciliación del presupuesto. Este mecanismo permitirá que buena parte de las medidas sean implementadas sin necesidad de contar con el apoyo de los republicanos.

Esta nueva remesa sigue al paquete de 900.000 millones de dólares aprobado a finales del año pasado y los casi 3 billones de dólares aprobados a finales de marzo del año pasado, justo al comienzo de la pandemia. 

Al hilo de estas expectativas, los economistas de Citi elevaron su previsiones de crecimiento del PIB real de EEUU para 2021 al 5,4% y la inflación a finales de año hasta el 2,1% y el 2,2% interanual, asumiendo que un paquete fiscal de al menos 1,5 billones de dólares será aprobado el próximo mes. Morgan Stanley calcula ahora que la economía estadounidense crecerá un 6,5% en 2021. Por su parte, Goldman Sachs mejoró en 0,2 puntos porcentuales su proyecciones de crecimiento para EEUU este año hasta el 6,8%.

Los economistas debaten actualmente si este inminente paquete de estímulo es demasiado agresivo y se centra en las áreas adecuadas. Antiguos responsables políticos, como el exsecretario del Tesoro, Lawrence Summers, o el republicano Douglas Holtz-Eakin, quien fuera director de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) han planteado dudas sobre las consecuencias del tamaño del próximo estímulo.

"Existe la posibilidad de que este estímulo, con una escala más cercana a los niveles de la II Guerra Mundial que a los niveles normales de una recesión desencadene presiones inflacionistas que no hemos visto en una generación", alertó Summers en un artículo de opinión en el Washington Post. "Me preocupa que contener un brote inflacionario sin desencadenar una recesión pueda ser incluso más difícil ahora que en el pasado", añadió,

Sin embargo, durante una entrevista con la CNN el domingo, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, argumentó que los responsables de la política económica tienen las herramientas necesarias para afrontar este escenario en caso de que se materialice.

Los menos preocupados por la inflación sugieren que el mayor riesgo en estos momentos es quedarse corto en materia de estímulos. El premio Nobel de Economía, Paul Krugman, respalda la idea de que debe pensarse en términos de una catástrofe o una guerra a la hora de activar nuevos estímulos para la economía de EEUU.

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