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Valor imprescindible para una cartera: Glencore

  • La compañía de origen suizo es líder en las ventas de cobre y cobalto
Ivan Glasenberg, CEO de Glencore, en 2019. Foto: Reuters.
Madrid

No he dudado tener una minera en cartera en los últimos años. Esencialmente, porque Glencore no hay que verla solo como una minera. El arranque de comienzo de año empieza a confirmar que la idea es acertada. Lejos de traernos carbón la semana de Reyes nos ha dejado un alza de 2,33 libras hasta las 2,78. | Todo sobre el fondo asesorado por elEconomista, Tressis Cartera Eco30.

Muchos repudian como inversión el sustantivo minera. Prejuicios. Los prejuicios te llevan a perderte joyas como lo que me pasaba a mí con la extravagante Lady Gaga. Quien me hace entender casi todo lo que me pasa desapercibido me ha hecho ver estos días Ha nacido una estrella (Lady Gaga/Bradley Cooper) y descubrir una voz que en mi ignorancia desterraba. Cantando I'll never love again empieza en Barbra Streisand para acabar en Whitney Houston, y encima dice esas cosas, que no sabemos decir y querríamos, a quienes amamos.

Vuelvo a mi mina sin prejuicios. La tesis de inversión de Glencore ha sido siempre que el nuevo mundo de la tecnología, que todo inversor compra, tiene sus limites geográficos desde las inmateriales nubes de datos, en el reino de la inteligencia artificial, hasta las olvidados yacimientos, la materia prima de la que se construye casi toda, de cobre y cobalto. Minerales ambos en los que Glencore es líder. La británica también lo es en zinc (que impide la oxidación metálica) y en níquel (con el que se fabrica el acero inoxidable).

El cobalto, por su parte, es un metal con una demanda creciente gracias a su uso en baterías para vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos portátiles

En 2019, Glencore produjo 1,37 millones de toneladas de cobre, pero vendió 4,1 millones de toneladas, material cada vez más demandado en energía renovable, células solares y vehículos eléctricos. Extrae y procesa cobre en África, Australia y América del Sur, pero, sobre todo, recicla chatarra de cobre para refundirla y triplicar en ventas el negocio de minería.

El cobre tiene una amplia gama de usos domésticos e industriales. Su conductividad eléctrica lo hace ideal para dispositivos electrónicos, para el cableado y conexiones informáticas; y su capacidad para calentarse y enfriarse rápidamente es perfecta para aplicaciones de intercambio de calor como son los aires acondicionadores o las calderas. En el ámbito sanitario, las propiedades antimicrobianas del cobre ayudan a controlar las infecciones en hospitales.

El cobalto, por su parte, es un metal con una demanda creciente gracias a su uso en baterías para vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos portátiles. Glencore produce cobalto principalmente como subproducto de la minería de cobre en la República Democrática del Congo, pero también como subproducto de la minería de níquel en Australia y Canadá, y es, además, uno de los mayores recicladores de baterías eléctricas usadas en el mundo. El cobalto también se utiliza como superaleación en motores de aviones y en carburos cementados para brocas o herramientas de corte de gran tamaño.

Glencore tuvo su infierno al cotizar en una libra (2015), pero tocó el cielo en 5 (2011).

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