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Violencia, prostitución y tráfico de drogas: la otra cara del fracking en EEUU

  • El impacto no es sólo económico, sino también social
Foto de Getty

Mucho se ha hablado del boom de crudo y el gas de esquisto en EEUU, una revolución que ha reposicionado a la mayor economía del mundo y su papel como productor energético. El esquisto bituminoso se ha convertido en el codiciado oro negro enquistado entre las rocas, donde sólo la perforación horizontal y la fracturación hidráulica permiten acceder a este preciado oro negro. Una euforia que se ha visto interrumpida por el azote en los precios del petróleo, que desde el pasado mes de junio han desestabilizado el mercado energético y demostrado las taras que un recorte en el coste por barril ejerce entre los distintos países productores.

Sin embargo, el impacto no es sólo económico, sino también social. El dinero inyectado por los exploradores en busca de esquisto en distintas áreas, como la de Bakken, en Dakota del Norte, o Eagle Ford, en el sur de Texas, ha generado un importante auge en las comunidades de la zona, devolviendo un alivio económico a muchas familias. Pero, al mismo tiempo, como indicaba el Washington Post, la llegada de una masiva ola de trabajadores masculinos, hacinados en campamentos y con poca oportunidad de gasto, ha incrementado la violencia, el tráfico de personas y aumentado el consumo de drogas, como la heroína o las metanfetaminas.

Al mismo tiempo, el colapso en los precios del crudo ha dejado a muchas ciudades con la soga al cuello cuando se trata de su gasto público. Según la cadena de radio NPR, esta dinámica ha dejado a muchas comunidades con una tóxica combinación de una infraestructura en decadencia, menos dinero para educación y falta de recursos para frenar los crímenes.

En Sidney, Montana, explica NPR, la caída en los precios del crudo podría suponer 600.000 dólares menos en ingresos fiscales para el gobierno local, una cifra importantes si el presupuesto anual del pueblo asciende a 11 millones de dólares y tenemos en cuenta que la ciudad debe gestionar también una de las autopistas aledañas. El alcalde de la ciudad, Rick Norby, pone de manifiesto en la cadena de radio pública que el dinero proveniente del boom del crudo de esquisto financia servicios fundamentales para la comunidad.

Mientras tanto, la web The Hill indica que el FBI ha establecido una unidad específica para Dakota del Norte para lidiar con el dramático incremento de actividades criminales en la región. "La apertura de la oficina en Williston responde al crecimiento sin precedentes de la población y actividad económica relacionada con la exploración de crudo en la región de Bakken y el aumento de la actividad criminal", asegura el agente Richard Thornton a dicho portal.

Recientemente, la agencia de noticias Associated Press publicaba un reportaje sobre Windie Lazenko, una mujer víctima del tráfico sexual de personas en la región de Bakken. Lazenko fue comprada y forzada a prostituirse, un círculo criminal del que pudo escapar tras 13 años forzada bajo amenazas y abusos. Actualmente colabora con el FBI y la policía para frenar el aumento de la prostitución en los distintos campos petroleros de la zona. Bakken se ha convertido en un autoservicio para el tráfico humano de personas dado que miles de hombres se encuentran desplazados lejos de sus casas en un área sin mucho que hacer, salvo el trabajo diario, y poco donde gastar el dinero ganado.

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