Materias Primas

Un déficit de 40.000 toneladas de grafito amenaza la fabricación de nuevas baterías y coches eléctricos

  • Se espera que la demanda crezca un 18% de media cada año hasta 2030
  • Este material representa entre el 5% y el 15% del coste de una batería
El grafito se utiliza en el extremo negativo de las batería de iones de litio. Foto: Alamy

La crisis de los suministros ha puesto el foco en el silicio de los microchips y el litio de las baterías, esenciales para la producción de los vehículos eléctricos, claves a su vez para llevar a cabo la transición energética. Sin embargo, poco se ha hablado de otro mineral clave para la fabricación de estos coches que también corre el riesgo de escasear: el grafito. Este elemento, utilizado en el extremo negativo de las batería de iones de litio (conocido como ánodo), podría sufrir un déficit de unas 40.000 toneladas este año a consecuencia del incremento de la demanda de vehículos eléctricos, lo que podría provocar a su vez un retraso en el calendario de integración de los mismos en la sociedad.

En los últimos años, la gravedad de la crisis climática ha llevado a gobiernos y ciudadanos de todo el mundo a apostar por la transición energética y, con ella, por los coches eléctricos. Tal es así, que Benchmark Mineral Intelligence prevé que las ventas de este tipo de vehículos alcancen los 11 millones de unidades en 2022. Al mismo tiempo, espera que la demanda de grafito experimente un aumento del 18% de media cada año hasta 2030 y se espera que se duplique de aquí a 2035, según recoge South China Morning Post.

Cada vehículo eléctrico utiliza entre 50 y 100 kg de escamas de grafito y representa entre el 5% y el 15% del coste total de una batería de ion litio. China domina el mercado mundial de grafito natural -el año pasado suministró 820.000 toneladas de este mineral- y es responsable del 56% del suministro de grafito sintético. Pese a su capacidad de producción, China no va a poder hacer frente a la fuerte demanda de este mineral para su uso en los coches eléctricos. En opinión de los analistas de Daiwa Capital Markets, esta escasez "probablemente durará hasta finales de 2022".

Se trata de una situación que se ha ido agravando. A finales de 2021, las estimaciones de Benchmark Mineral Intelligence apuntaban a una escasez de 20.000 millones de toneladas de grafito natural. Según una fuente del sector consultada por Business Insider, ya por entonces no había "suficiente grafito en el mercado para que los clientes se hagan con él". A lo que añadía que la demanda estaba creciendo rápidamente mientras que el suministro de materias primas era "extremadamente ajustado".

Este aumento en la escasez de grafito natural se debe al incremento de la demanda de coches eléctricos pero también a la crisis energética que vivió China el año pasado. La decisión del Gobierno de Pekín de prohibir las exportaciones de carbón de Indonesia, unida a la guerra comercial con Australia -su principal proveedor-, y el incremento de la demanda interna terminaron obligando a las autoridades chinas a racionar la energía a las industrias de alto consumo energético, incluido el grafito.

La fuerte demanda de vehículos eléctricos y la escasez de la oferta situaron el precio de las escamas de grafito en 760 dólares la tonelada en febrero, lo que supuso un incremento del 11,8% respecto a enero y un 38,2% más que en el mismo mes del año pasado, de acuerdo al índice mensual de precios de Rystad Energy. Unos precios que se podrían mantener elevados durante el tiempo que dure este déficit, lo que al mismo tiempo aumentará los costes de las baterías justo cuando los fabricantes de baterías y automóviles trabajan por reducirlo, ya que supone entre el 20% y el 40% del precio de un vehículo eléctrico, según publica DW.

Se espera que la demanda de grafito triplique la actual producción mundial del material para 2030, sostiene S&P Global. Actualmente, la producción de este mineral oscila entre las 1,3 y 1,4 millones de toneladas al año. Siendo conservadores, en menos de una década se necesitarán 3,5 millones de toneladas más de grafito al año. Tirando por lo alto, esa cifra podría rondar los 4-5 millones de toneladas de grafito al año.

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