Ecoley

"La empresa necesita un marco legal ambicioso para aprovechar las oportunidades que la descarbonización ofrece"

  • "La mayoría del Ibex 35 es líder contra el cambio climático"
  • "No sólo es posible la descarbonización de la empresa, sino rentable"
  • "Es imprescindible incluir criterios verdes en la contratación pública"
Cristina Raventós, manager de EcoAct en España.
Madrid

Desde 2016, Cristina Raventós lidera en España EcoAct, una consultora especializada en cambio climático que trabaja para satisfacer las demandas del Acuerdo de París de sus clientes, entre ellas, empresas del FTSE100, Ibex 35 y un gran número de compañías del CAC 40. Su visión experta nos ofrece una clara radiografía de las últimas tendencias más allá de España.

¿Qué balance general hace de la aceptación de la Responsabilidad Social Corporativa por parte de las grandes empresas?

Estamos ante una nueva etapa para la RSC en España. Con el convencimiento generalizado de la importancia de llegar a acuerdos de ética global en materia de objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de lucha contra el cambio climático, mejora de la transparencia o reducción de desigualdad. En España existe un número de grandes empresas, la mayoría de ellas del Ibex 35, que son verdaderos líderes internacionales en la lucha contra el cambio climático. Su liderazgo se debe, en parte, a que concurren fuera de nuestro país en un mercado muy competitivo. Ello les ha hecho incorporar la lucha contra el cambio climático como una estrategia. Esto es algo que está ocurriendo a nivel global y observamos los impactos físicos del cambio climático y su influencia en mercados financieros, políticas y sociedad.

¿Y en lo que a las pymes se refiere?

No se puede generalizar. Existen pymes que también son realmente punteras en la lucha contra el cambio climático y en su reporte, pero aquí topamos con un tema muy importante: la falta de legislación. La futura Ley de Cambio Climático y Transición Energética debe ser el marco para que las pymes den un salto de calidad. De momento, esta ausencia de legislación es, sin embargo, una barrera. Observamos cómo existe una brecha importante respecto a las grandes empresas. Las pymes todavía asocian la RSC, en muchos casos, a filantropía y a marketing social, en lugar de a integridad y rentabilidad. Pese a que la formación en este sentido ha evolucionado positivamente, en mi opinión, en el mundo de las pymes la RSC no ha calado todavía en los ámbitos estratégicos.

¿En qué situación de la radiografía está España respecto al resto de Europa?

A diferencia de algunos de nuestros vecinos europeos, especialmente Francia, creemos que el gran impulsor de buenas prácticas en España es la creciente demanda de información detallada sobre aspectos no financieros por parte de inversores y grupos de interés. Analizando otros países como Francia y Reino Unido, vemos cómo claramente estamos por detrás en términos generales, con brechas importantes entre los líderes y las empresas con desempeño más modesto. Los líderes españoles están al nivel de otras multinacionales, sin embargo, las diferencias entre empresas son muy notables.

¿Cree que se tomaría un gran impulso si contáramos con una Ley de cambio climático que marque el camino a seguir?

Sin duda, la legislación es útil como palanca de cambio. De hecho, desde EcoAct creemos que es importante que esta ley lleve el apellido de transición energética ya que, a nuestro juicio, la única manera de estar alineados con los planes de la Comisión Europea es coordinando y complementando acción climática y estrategia energética. El principal vector del cambio climático es la energía, cómo, cuándo y dónde se usa. Además, creemos que las empresas necesitan contar con una infraestructura y un marco legal y regulatorio estable, con certidumbre a medio y a largo plazo, y lo suficientemente ambicioso para aprovechar las oportunidades que la descarbonización ofrece. Esperamos que esto cambie en los próximos meses, ya que está previsto que se presente antes de final de año un nuevo borrador de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que puede convertirse en la versión española del Artículo 173 francés.

¿Qué beneficios tiene implantar programas de 'software' de RSC?

Los sistemas de información para la gestión de la sostenibilidad pueden ayudar a analizar datos, comunicar los resultados de manera transparente y predecir escenarios de reducción de emisiones de carbono de manera precisa. Un sistema de RSC es una parte integral de cualquier estrategia de sostenibilidad. Están diseñados para ayudar a calcular, monitorizar y reportar parámetros de Responsabilidad Social Corporativa como emisiones, consumo energético, horas de voluntariado, indicadores de RRHH, entre otros. Estos sistemas son herramientas especialmente diseñadas para la recogida, gestión y procesamiento de grandes cantidades de datos de manera precisa. Permiten a los usuarios generar informes relevantes a su negocio cuándo, dónde y cómo los necesiten. Y, sobre todo, permiten a los equipos de sostenibilidad usar su tiempo de manera más efectiva y con mayor valor añadido que sumergirse en complicadas hojas de cálculo.

Cambiando de tema, ¿desde EcoAct creen que es importante acometer nuevas medidas fiscales en el ámbito ambiental e incluir de forma decisiva criterios verdes obligatorios en la contratación pública?

A nuestro juicio, la fiscalidad debe guiarse por el principio de quien contamina, paga, y esto no necesariamente implica subir los impuestos, sino incentivar comportamientos ecológicos. Además, es imprescindible que la Administración incluya criterios verdes en la contratación pública. En el momento en el que los concursos públicos incorporen estas exigencias, las empresas se verán abocadas al cálculo de su huella de carbono, al diseño e implantación de estrategias de mitigación del cambio climático, etc.

En su opinión, ¿falta conciencia social en España respecto a la importancia de la presencia de la RSC y la lucha contra el cambio climático?

A mi modo de ver, existen diferencias generacionales importantes. Creo que la generación más joven tiene más integrada la importancia de la RSC y la lucha contra el cambio climático. De hecho, los empleados millennials buscan cada vez más trabajar en compañías que tengan unos valores sociales, medioambientales sólidos. Es por tanto un elemento fundamental de la retención de talento. Desde el punto de vista del consumidor, esta conciencia también está aumentando y las demandas cambiando. Se da una mayor importancia al reciclaje, a un menor uso de plásticos o a prácticas de economía circular. El hecho de que productos tan conocidos como Fairy (de Procter & Gamble), o el champú H&S utilicen plástico reciclado del océano, o que Nike esté innovando en sus productos para introducir materiales reciclados o que Inditex lance una línea de ropa sostenible (Join Life) parece responder a una demanda cada vez mayor de productos y empresas comprometidas.

¿Están de moda las carteras sostenibles?

Lo que está aquí para quedarse es un modelo económico bajo en carbono. Las instituciones financieras están bajo un creciente escrutinio público en el ámbito medioambiental. Por ejemplo, el proyecto promovido por el World Economic Forum, con sus guías sobre el reporte de riesgos climáticos, creemos que modificará las reglas del juego. A través de las recomendaciones del Grupo de Trabajo para la Información financiera relacionada con el clima (TCFD) se está fomentando la acción en este sentido, ya que el objetivo de estas es promover la inversión sostenible, y la incorporación de criterios ASG en las decisiones.

¿Y en cuanto al sector financiero?

En el último informe del Grupo de Expertos en Finanzas Sostenibles (HLEG) se deja entrever una nueva legislación en este sentido. El hecho de publicar los riesgos a los que los bancos se exponen si se tiene una cartera de inversiones o de crédito muy intensiva en carbono va a cambiar las reglas del juego. Además, empresas como Share Action están llevando a cabo una extensa investigación sobre la intensidad de carbono de los bancos y las carteras de inversión de las instituciones financieras y los fondos de pensiones, aumentando la visibilidad tanto para el inversor como para el cliente. Estas iniciativas señalan un cambio hacia un mundo en el que se espera que las instituciones financieras lleven a cabo sus operaciones con integridad ética y ambiental.

Según el informe de EcoAct sobre 'reporting' del Ibex 35, el sector energético está cumpliendo, ¿por qué cree que es así?

En su conjunto, el sector energético es el más representado en la tabla de líderes de nuestro ranking, con siete compañías dentro del Top 10. Este es uno de los sectores más expuestos a la transición hacia una economía más sostenible, y tal como se muestra, es particularmente consciente de la necesidad de formar parte de esta transición. Esto es probablemente producto de la necesidad, ya que tanto los productores como los proveedores de combustibles derivados del carbono deben facilitar y liderar la transición hacia alternativas más sostenibles. Esta transformación asegurará que se mantengan competitivos y respondan a las demandas a medida que se trabaja para alcanzar los objetivos nacionales y descarbonizar sus sistemas energéticos. A pesar de estos avances, sabemos que queda un largo camino por recorrer, para el sector energético y el resto. Las empresas líderes han mostrado ambición, análisis y acción en su camino hacia la sostenibilidad. Con un coste cada vez más bajo de las tecnologías renovables, un mercado de capitales posicionado hacia las finanzas sostenibles y un consenso político absoluto sobre la necesidad de abordar el cambio climático, queda demostrado que la descarbonización es posible y, lo que es más importante, rentable.

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