Ecoley

El despido sin causa fundada se debe de calificar como improcedente y no de nulo

  • El despido realizado a pesar de la prohibición por Covid-19 es improcedente
Foto: Istock

Cuando el empresario extingue el contrato laboral de un trabajador de manera infundada, éste sigue manteniendo su causa y, por tanto, nunca se debe declarar despido nulo, sino que en estos casos, se ha de aplicar la declaración de improcedencia en el mismo.

Así, lo determina el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Andalucía, en sentencia de 19 de noviembre de 2020, en la que se determina que el despido no es un negocio jurídico abstracto, puesto que una cosa es la causa del contrato laboral (como función económica y social), y otra bien distinta son las causas del acto extintivo.

A este respecto, Alfredo Aspra, socio responsable del Departamento Laboral de Andersen, explica que "se trata de una sentencia imprescindible por su trascendencia, de una gran relevancia. Estima que el despido sin causa es improcedente y nunca puede ser declarado nulo. Serviría en pro de esta tesis, sin juzgarlo en sí, que los despidos del artículo 2 del Real Decreto- Ley 9/2020 (prohibición de despido en legislación laboral Covid-19) deben calificarse improcedentes y no nulos".

Dos ámbitos del despido

El ponente, el magistrado Pérez-Beneyto Abad, dictamina que el empresario acepte la improcedencia del despido no significa que "el sistema de causalidad desaparezca: la calificación de procedencia, improcedencia y nulidad son normas de ejecución procesal sustantivizadas en aras al principio de economía procesal".

"Un despido no es un negocio jurídico abstracto, sino que debe ser causalizado"

Por ello, considera que la calificación de nulidad o improcedencia, no afecta a la naturaleza causal de la decisión de despedir, sino que queda circunscrita a una dimensión procesal (ejecutoria) ya que se diferencia el negocio jurídico en que consiste la decisión de poner fin al contrato, de las medidas dirigidas a exigir al empresario incumplidor las consecuencias de su comportamiento ilícito.

La sentencia deslinda los dos ámbitos del despido, el sustantivo y el procesal. Así, y desde el punto de vista sustantivo, el magistrado considera que un despido no es un negocio jurídico abstracto, sino que debe ser causalizado, pudiendo entenderse la causa bien como función económica y social del negocio; o bien como justa causa del acto extintivo del contrato de trabajo.

En la medida en que la causa no tiene atribuida una naturaleza meramente formal, la calificación de improcedencia del despido y la consiguiente responsabilidad del empresario tiene su origen, en que existe un sistema causal, y en el caso, este no se ha respetado.

Razona el magistrado que es precisamente de ello de lo que nace la responsabilidad del empresario, - por la omisión del sistema causal , y por el hecho de que no se ha respetado, siendo correcta la calificación de improcedencia.

Y concluye recordando que no existe la posibilidad de una interpretación constitucional de la ley, de la que se pretenda derivar como conclusión que la falta de mención de causa conlleva la nulidad, tal y como se falló en la sentencia del Tribunal Constitucional 185/2004.

El despido radicalmente nulo por fraude de ley, de creación jurisprudencial desde 1988, dejó de ser aplicada a partir de la sentencia del TS de 2 de noviembre de 1993, al desaparecer de la Ley de Procedimiento Laboral de 1990. Ante los defectos en la comunicación del despido la ley, sin más requisitos, dispone la calificación de improcedente, y en consecuencia impone la condena alternativa a la readmisión o a la indemnización.

comentarios6WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin

Comentarios 6

En esta noticia no se pueden realizar más comentarios

VIO
A Favor
En Contra

Interesante sentencia. Un empleado mañana encuentra un trabajo que le parece mejor, escribe una carta y se va a los quince días, o si quiere al día siguiente y aquí no pasa nada. Adiós muy buenas. Hasta la vista. Pero en caso que lo haga la empresa se le aplican todas estas leyes. No me parece justo. Las dos partes deben gozar el mismo tratamiento. Al final, lo que piensa ese señor magistrado Pérez-Beneyto es que el trabajador se debe equiparar de alguna manera a un funcionario al que no se le puede despedir nunca, o se le debe indemnizar con cantidades exorbitantes para que no se pueda hacer. Señor Pérez-Beneyto, cree acaso que con esas sentencias tan bien redactadas y fundamentadas a una PYME le dan ganas de contratar a alguien. Yo creo que no. Mejor que se haga autónomo y se entere de como está el patio, o que se haga funcionario de por vida, como usted.

Puntuación 2
#1
-
A Favor
En Contra

Cuando se declara un despido improcedente, el contratador puede decidir si readmitir o no; mientras que el despido nulo obliga a readmitir al contratado.

Puntuación 21
#2
S. XX
A Favor
En Contra

Legislación laboral de mediados del s. Xx bien entrado ya el siglo XXI.

Cuántos miles de puestos de trabajo se podrían crear con un legislación laboral no lastrada años y años por los sindicatos.

Puntuación 4
#3
yomismo
A Favor
En Contra

La sentencia es favorable a los intereses del empleador, como bien dice el comentario dos, puesto que el despido nulo queda sin efecto y el improcedente faculta al empresario a rescindir el contrato indemnizando o readmitir al trabajador.

En fin, alguno deberia leer el articulo antes de dar un mitin.

Puntuación 12
#4
vio
A Favor
En Contra

Es un matiz importante, pero que no afecta para nada al abuso que se comete con la cuantía de las indemnizaciones. Te lo comes en un caso, y en el otro lo puedes indemnizar y despedirlo, o sigue en su puesto. Con todo ello, seguro que te entran ganas de contratar. Por su parte, el trabajador se puede irse por las buenas, con una simple comunicación por escrito 15 días antes, o directamente al día siguiente, aunque en este caso no podrá cobrar el paro. Creo que no hay simetría por ningún lado. Siento escribirlo, pero el que este agusto, que vaya contratando y haciendo trabajadores fijos, que le pueden sacar los ojos.

Puntuación 1
#5
yomismo
A Favor
En Contra

Al 5. El Estatuto de los trabajadores es una ley asimetrica para proteger a los trabajadores que es la parte debil del contrato. Antes (hasta comienzos del siglo XX) el contrato de trabajo era un contrato mas, regulado en el Codigo Civil. Fueron tantos los abusos que todos los Estados aprobaron normas para proteger a los trabajadores. En España se dictaron muchas antes de la democracia, y se crearon Tribunales especiales,Magistraturas del Trabajo.

Puntuación 9
#6