Inversión sostenible y ESG

¿Aparece el arco iris en los mercados de renta fija?

Imagen: iStock

"Esto de la sostenibilidad es una moda", decían algunas personas al principio. "La sostenibilidad ha dejado de ser una moda para convertirse en una tendencia" fue el próximo movimiento. "La sostenibilidad es algo estratégico" ha sido el siguiente paso, en el cual nos encontramos envueltos actualmente. Muchas veces me pregunto a mí mismo si realmente somos conscientes del problema que estamos generando o si hacemos esto por cubrir el expediente de los reguladores. Es entonces cuando enciendo el móvil o la televisión, veo los incendios que consumen los diferentes pulmones que tiene nuestro planeta, las islas de plástico en nuestros océanos, los fenómenos meteorológicos extremos... y pienso que es algo completamente necesario.

La primera pregunta que nos tenemos que plantear es ¿cómo podemos, como individuos, favorecer este cambio hacia un planeta más sostenible? Todos los movimientos de cuidar el medio ambiente, reciclar, reducir las emisiones son siempre bienvenidos, pero tenemos que ser más ambiciosos. Es en este paso cuando entra en juego la inversión sostenible. Siempre pensamos en entrar en el capital de las compañías como la forma más rápida de actuar en la toma de decisión. Esto es cierto. Sin embargo, aquí es cuando entra en juego un agente que pocas veces tenemos en cuenta, y es muy importante para las compañías. La emisión de bonos, la renta fija y la financiación que necesitan las empresas para los proyectos y realizar su actividad es de vital importancia para las mismas.

En los últimos años se ha presenciado, en los mercados financieros, un auge de los bonos con características sostenibles. Los bonos tradicionales pasan a llamarse, en el argot financiero, bonos marrones. Y aquí empieza a surgir la paleta de colores. Existen los bonos verdes, para financiar proyectos medio ambientales; bonos sociales, financiación con fines sociales; los bonos sostenibles, que combinan los dos anteriores; bonos sostenibles ligados a ciertas métricas que en caso de no cumplirse la compañía deberá de pagar más intereses; los bonos azules, donde se financian proyectos relacionados con el agua; bonos naranjas, vinculados a sectores de propiedad intelectual; bonos de transición; relacionados con la financiación a compañías para transicionar a una economía más verde; y multitud más que seguro que están por llegar.

"Hablamos de un mercado en crecimiento, al que debemos adaptarnos y del que debemos aprender"

¿Qué hace única la inversión en bonos con características sostenibles para ayudar al medio ambiente? Este tipo de financiación siempre va destinada a financiar un proyecto que busque el bien del medio ambiente o de la sociedad en su conjunto; y, además, el flujo de la financiación debe ser verificado por un agente externo. Esto significa que todos los proyectos financiados con el dinero captado van a ser comprobados por un parte independiente, e incluso a veces dos, y se cerciorarán del destino de estos. El siguiente avance que se esta planteando es la auditoría de dichos flujos, lo que dará mayor credibilidad todavía a la clase de activo. Al final, los inversores valoramos la repercusión que tienen nuestras inversiones en el medio ambiente y esta es una forma de conseguir medir dicho impacto.

Todas estas prácticas que hasta ahora eran consideradas como buena praxis dentro de los mercados financieros, están comenzando a convertirse en algo obligatorio debido al tsunami regulatorio que viene impulsado especialmente por parte de la Unión Europea. Cada vez son más los controles y la información que las gestoras y empresas tienen que publicar relacionada con la sostenibilidad. El foco de los reguladores es evitar el llamado greenwashing, es decir, destinar dinero que debería ir hacia proyectos sostenibles hacia algo que no lo es.

Como colofón, estamos hablando de un mercado en crecimiento, en un cambio constante y para el que tenemos que saber adaptarnos y aprender de él. Pero por eso no debemos desdeñarlo y puede convertirse en una de las fuentes necesarias para conseguir ese ansiado cambio que todos buscamos o deberíamos de buscar. 

Guillermo Uriol es gestor de inversiones en Ibercaja Gestión.

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