Internacional

El Brexit amenaza con la aniquilación del bipartidismo en Reino Unido

  • Los conservadores son conscientes de que se llevarán la peor parte
  • El laborismo se ha resignado a la imposibilidad de detener las elecciones
  • Los tories aún tenían la esperanza de esquivar los comicios a la Eurocámara
Muñecos de Boris Johnson, Theresa May y Corbyn. | Reuters.
Londres.

El desvelo del Gobierno británico ante la aparente inevitabilidad de las elecciones europeas ha llevado a la formación de un gabinete de crisis dedicado a anticipar estrategia ante la aniquilación de los partidos tradicionales, que sufrirán irremediablemente el hastío de una ciudadanía a la que se le había prometido que el divorcio habría quedado resuelto el 29 de marzo. Los conservadores son conscientes de que se llevarán la peor parte, por lo que están obligados a implementar medidas de choque ante el correctivo del 23 mayo si, como está previsto, fracasan en su intento de operar el milagro de lograr aprobar los instrumentos legislativos necesarios para oficializar el Brexit.

El Laborismo se ha resignado a la imposibilidad de detener la convocatoria, un acatamiento que elimina el sentido de urgencia ante el bloqueo, para frustración de sus interlocutores en el proceso de diálogo abierto para superar la parálisis. Los tories veían en su eterno rival la última esperanza de esquivar unos comicios a la Eurocámara que amenazan con dar alas a formaciones profundamente populistas, como el UKIP o el recientemente creado Partido del Brexit, principales beneficiarios de la cita, pese a concurrir como protesta por la prórroga de la permanencia en la Unión Europea.

Aunque los comicios deberían constituir una mera formalidad, ya que, de cumplirse las previsiones, los eurodiputados británicos tomarían posesión por apenas unas semanas, el peso simbólico ofrecerá una lectura de difícil digestión para el bipartidismo en Reino Unido, especialmente para los conservadores, en desde 2010. De ahí que aspiren a convencer a la izquierda de que impedir su celebración va en el interés común, un argumento comprensible, pero que colisiona frontalmente con la realidad de un desafío de dimensiones legislativas titánicas.

Dos enemigos eternos

Por si fuera poco, el problema es tan técnico, como político, ya que los dos enemigos eternos de la democracia decana del continente tienen mucho que perder: desbloquear el Brexit requerirá necesariamente de compromisos difíciles de vender a sus respectivos parlamentarios, todavía más a sus bases y, el más difícil todavía, al electorado.

Como consecuencia, las conversaciones en curso han derivado en una partida de ajedrez en la que el jaque a la reina significa apear a Theresa May del Número 10. El desfile de candidatos es una constante desde hace meses, pero en las últimas semanas, la promoción de credenciales por parte de quienes aspiran a mudarse a Downing Street se ha intensificado, aunque con una medición de los tiempos máxima.

Conscientes del legado tóxico que supondría afrontar la actual división sin haber resuelto la primera fase, los aspirantes actualmente en el Gobierno quieren que la primera ministra continúe hasta que el divorcio se haya materializado, incluso en caso de colapso del proceso abierto con el Laborismo, puesto que, según The Times, temen que una precipitación de los acontecimientos antes de oficializar el Brexit lleve a la residencia oficial a un representante del núcleo duro eurófobo, como el ex ministro de Exteriores Boris Johnson, o el hasta noviembre titular del Brexit, Dominic Raab.

Las protestas climáticas paralizan Londres

Miles de personas iniciaron ayer en Londres una cadena de acciones para denunciar la crisis medioambiental. Bajo la iniciativa "rebelión climática", los promotores bloquearon parcialmente los accesos a la capital y ocuparon algunos de los espacios más emblemáticos para demandar acciones urgentes ante lo que criticaron como una catástrofe ecológica.

De hecho, los actos están organizados por el grupo británico Extinction Rebellion, que ha organizado movilizaciones similares en 80 ciudades en más de una treintena de países.

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