Internacional

Un demócrata cantante de rock y 'hacker' salta al grupo de favoritos para las primarias presidenciales en EEUU

  • Logró perder por la mínima en Texas, un estado muy conservador
Beto O'Rourke, en un acto de campaña en Iowa. Foto: Reuters.

Un exdiputado tejano -6 años en el cargo-, nacido en El Paso, en la misma frontera con México, hace 46 años. Su experiencia: cantante de rock y miembro de uno de los mayores grupos de 'hackers' estadounidenses. A primera vista, Robert 'Beto' O'Rourke no parece la figura con más experiencia ni un perfil más completo para enfrentarse a Donald Trump. Pero tras protagonizar el pasado noviembre una sorprendente campaña para el Senado que dejó a la conservadora Texas al borde de cambiar de partido por primera vez en 25 años, Beto ha decidido lanzarse a luchar por la presidencia de EEUU. Y la respuesta a su anuncio lo deja claro: está entre los favoritos para la victoria.

En apenas 24 horas, el exdiputado ha recaudado 6,1 millones de dólares de pequeños donantes, superando a otros favoritos como Bernie Sanders (5,9 millones) o Kamala Harris (1,2 millones). Su declaración también se aupó a la tercera plaza en número de búsquedas de Google, solo superado por Sanders y Harris. Y en los medios, su anuncio ocupó el 15% de la programación informativa, según los cálculos del analista G. Eliott Morris, superando a Sanders, Harris y la también senadora Elizabeth Warren. Pero, ¿quién es y de dónde ha salido?

Beto apareció prácticamente de la nada hace apenas un año. El entonces diputado por El Paso, su ciudad natal, se lanzó a un viaje por toda Texas, a base de carretera y manta, buscando lo que ningún demócrata había conseguido en décadas: ganar una elección estatal. Su programa era el de un demócrata normal, lo cual ya de por sí era extraordinario en un estado en el que la norma decía que había que escorarse hacia la derecha para tener opciones de ganar.

A cambio, tenía dos ventajas. Una, su figura joven y carismática hacía recordar a mucha gente a la de Barack Obama. O, quizá, a la del expresidente demócrata tejano Lyndon Johnson, sucesor de John Kennedy. Pero lo suyo no era solo hacer discursos: su habilidad es cantar. De joven había formado parte de la banda de rock Foss, y decidió recuperar sus talentos musicales con grandes conciertos-mitin con figuras como Willie Nelson o Los Tigres del Norte (también habla español) que mobilizaron a decenas de miles de personas en las grandes ciudades como Austin o San Antonio.

Finalmente perdió las elecciones a senador, pero apenas por dos puntos, un resultado destacable vistos los precedentes. Dos años antes, Hillary Clinton había perdido las elecciones presidenciales en Texas por 9. Y seis años antes, Obama había caído en ese mismo estado por más de 15 puntos. Su diferencia había sido atraer a miles de jóvenes que antes no votaban, y convencer a otros tantos votantes republicanos que se sentían repelidos por Trump. Una estrategia que puede funcionar en todo el país en 2020. Aunque no todo es de color de rosa.

Un currículum corto

Sus puntos débiles son claros. A diferencia de muchos de sus rivales para la nominación, la vida política de O'Rourke ha sido mínima. Antes de lanzarse a la arena como concejal y después diputado, había sido de todo: cuidador, corrector en una editorial y empleado de un proveedor de internet. A finales de los 80 y principios de los 90, mientras estudiaba Filología Inglesa en la universidad, fue también miembro del grupo de hackers "El Culto de la Vaca Muerta", uno de los mayores de la época en EEUU, bajo el sobrenombre de "Señor de la Guerra Psicodélica".

El resultado es que, al contrario que Warren o Sanders, armados con miles de propuestas desarrolladas durante décadas de política, el programa político de Beto es más bien escaso: ha pedido a sus seguidores que le manden ideas, y ha prometido reunirse con votantes por todo el país para conocer sus problemas y estudiar soluciones, en vez de limitarse a contarles qué haría en la Casa Blanca. Aun así, sus bases son las típicas de cualquier demócrata: avanzar en la universalización de la sanidad, luchar contra el cambio climático y reforma del sistema de justicia.

La gran pregunta que levanta Beto es si el carisma será suficiente para destacar entre más de una docena de candidatos, cada uno con su estilo y prioridades. Pero no sería una sorpresa si, después de ver la campaña entre Trump y Clinton, O'Rourke hubiera llegado a la conclusión de que es más útil ser atractivo para la prensa y celebrar mítines multitudinarios diseñados para la televisión que tener un programa electoral lleno de propuestas.

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