Economía

Los candidatos demócratas buscan en la fiscalidad la llave de la Casa Blanca

  • La agenda tributaria trata de revertir la reforma impositiva de Trump
Los candidatos demócratas que ponen sus miras ya en la Casa Blanca

Si a finales de 2017, Estados Unidos daba pie a una reforma tributaria que redujo el impuesto de sociedades y simplificó el IRPF, con un coste aproximado de 1,9 billones de dólares para las arcas públicas, los candidatos demócratas que ponen sus miras ya en la Casa Blanca el año que viene apoyan su carrera presidencial en algunas de las propuestas fiscales más progresistas propuestas en las últimas décadas.

Una agenda que principalmente incluye deshacer parte de las medidas fiscales adoptadas por el actual presidente de EEUU, Donald Trump, y los legisladores republicanos, y que busca incrementar la fiscalidad a las rentas más altas o crear nuevos gravámenes a las grandes instituciones financieras estadounidenses.

"Los impuestos sobre el patrimonio no son una idea nueva, se remontan a cientos de años, pero se han utilizado cada vez con menos frecuencia", explica Kyle Pomerlau, economista y director del Centro de Análisis Cuantitativo de la Tax Foundation. Según apunta, en la década de los 90, hasta 12 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) impusieron un impuesto a la riqueza mientras hoy en día solo cuatro lo hacen. "Los países han reducido este tipo de impuestos debido a los desafíos que plantean", añade.

En general, el apoyo de los estadounidenses a este tipo de medidas fiscales ha disminuido ligeramente en las últimas décadas. En 1992, el 77% de los individuos encuestados por Gallup dijo que las personas con ingresos altos pagaban muy poco en impuestos. El año pasado, esta cifra se redujo hasta el 62%.

Sin embargo, la senadora demócrata por Massachusetts, Elizabeth Warren, ha centrado su propuesta fiscal alrededor de un gravamen anual del 2% al patrimonio para los estadounidenses con más de 50 millones de dólares en activos y del 3% para aquellos con una fortuna de más de 1.000 millones de dólares. Este impuesto se sumaría al impuesto sobre la renta que estos individuos paguen al fisco estadounidense.

Un crédito fiscal reembolsable

Por su parte, Kamala Harris, senadora demócrata por California, busca ofrecer un crédito fiscal reembolsable para la clase media de hasta 3.000 dólares por ciudadano o 6.000 dólares por familia. Los contribuyentes deben tener al menos 18 años para recibir este crédito y pueden elegir recibir los pagos del crédito por adelantado mensualmente. Harris quiere costear esta propuesta revocando los recortes fiscales de Trump y creando una tasa a las grandes instituciones financieras.

El senador independiente de Vermont, Bernie Sanders, repite sus aspiraciones presidenciales con sus planes de aumentar el impuesto federal sobre el patrimonio al 77% para el 0,2% de los individuos más ricos del país, es decir, aquellos con más de 1.000 millones de dólares en activos.

Mientras tanto, el senador demócrata por Nueva Jersey, Cory Booker, ha propuesto un proyecto de ley que crearía cuentas de ahorro para todos los menores de edad estadounidense y que se costearía con un incremento en la fiscalidad de los bienes de capital y los impuestos estatales.

La senadora demócrata por Nueva York, Kirsten Gillibrand, la congresista demócrata de Hawái, Tulsi Gabbard, y el excongresista demócrata de Maryland, John Delaney, han denunciado los recortes de impuestos de los republicanos. Al mismo tiempo, Julian Castro, secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano bajo la Administración Obama, apoya el aumento del impuesto de sociedades para que las compañías "paguen su parte justa".

Según dejó claro la consultora demócrata, Celinda Lake, en declaraciones a la cadena PBS, los demócratas no recuperarán la Casa Blanca solo centrándose en su política fiscal. "Necesitamos ganar con un mensaje económico más amplio". De ahí que otros nombres, como el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, o el expresidente Joe Biden, e incluso una nueva intentona por parte de la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, suenan como posibles candidatos en un momento en que el establishment del partido vira cada vez más hacia una tendencia más progresista.

"Es importante recordar que el presidente Trump, en sentido figurado, quemó el libro de reglas a la hora de cómo postularse para la presidencia", destaca Peter Hooper, economista de Deutsche Bank en EEUU sobre la lista de postulantes demócratas. Hooper estima que podríamos ver más de una veintena de candidatos en busca de la nominación ya que el precedente sentado por el actual inquilino del Despacho Oval hace que muchos demócratas que nunca hubieran pensado en aspirar a la presidencia lo hagan en las elecciones de 2020.

William Gason, miembro de la Brookings Institution, un think tank con sede en Washington, incide en que los candidatos demócratas "se enfrentan a una dura elección entre complacer a los votantes demócratas durante las primarias y a todo el electorado en las generales". En este sentido no solo se refiere a los planes fiscales sino sobre todo en propuestas de salud. La propuesta de Medicare para todos que se hizo popular entre los demócratas el año pasado corre el riesgo de "convertirse en una trampa" para los candidatos en 2020, aclara Gason.

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