Internacional

Dos regiones italianas exigirán en un referéndum más autonomía

  • Lombardia y Veneto pedirán un mandato para negociar más poderes
  • Su verdadero objetivo siempre ha sido una mayor autonomía
Maroni besa a Bossi. Foto: Reuters

Durante más de dos décadas, la Liga Norte, movimiento antisistema nacido al comienzo de los noventa con la crisis de los partidos tradicionales, introdujo en el debate político italiano la petición de mayor autonomía -y luego de independencia- para la parte más rica del país, el valle del río Po, que corresponde a las regiones más industrializadas. La Liga tuvo cierto éxito al proponer el termino 'Padania', territorio comprendido entre las Alpes y valle del río Po que, sin embargo, nunca tuvo una identidad histórica y cultural común (Italia y sus regiones norteñas fueron divididas hasta 1861 en diferentes reinos y estados, muchos bajo el control de potencias extranjeras).

Si la independencia fue durante años la petición más llamativa de los liguistas, su verdadero objetivo siempre ha sido una mayor autonomía económica y fiscal. De hecho, entre los eslogan más famosos del partido había "Roma Ladrona, la Liga no perdona" y "Milán trabaja, Roma come". La propuesta estrella de la Liga ha sido retener a nivel regional el 75% de los impuestos para combatir los despilfarros de la capital nacional. Durante su estancia en el Gobierno con Silvio Berlusconi el partido -que con los años se ha caracterizado por un discurso conservador y xenófobo- ha intentado legimitizarse a nivel internacional, asociando sus peticiones a las de Cataluña: por esto los liguistas llegaron a lucir en 2013 camisetas con la estelada catalana en el Parlamento de Roma, en señal de "solidaridad con los catalanes que exigen el referéndum sobre la independencia".

Fracasos pasados

Sin embargo, desde entonces los caminos de liguistas y catalanistas han ido separándose. Las reformas federales, propuestas por diferentes Ejecutivos italianos a lo largo de los últimos años, han fracasado: en 2001 el Gobierno de centroizquierda obtuvo el visto bueno del Parlamento a una reforma constitucional que cambiaba la división de poderes entre el Estado central y las regiones italianas, creando muchos conflictos entre Roma y las capitales regionales sobre varios temas a "competencia compartida". El Ejecutivo de centroderecha de Silvio Berlusconi, en el que la Liga era repre- sentada, intentó poner un parche en 2006 aprobando una reforma que buscaba, entre otras cosas, enderezar las torceduras de la anterior, pero no tuvo éxito, ya que la norma fue suspendida, algunos meses después de la aprobación parlamentaria, por un referéndum. En los últimos años, tras el ocaso del líder y fundador del movimiento, Umberto Bossi (que sufrió graves problemas de salud y acaba de ser condenado por haber robado dinero de su grupo parlamentario para gastos personales), el nuevo secretario general de la Liga, Matteo Salvini, decidió convertir el partido autonomista en una copia transalpina del Front National francés.

Con el comienzo de la campaña electoral para las próximas generales, Salvini dió el salto definitivo: imponiéndose, antes del verano, en las primarias con el 82% de los votos, el secretario general ha propuesto una Liga de los Pueblos, dejando de un lado los eslogan autonomistas y reforzando los tintes xenófobos y antieuropeos que siempre han caracterizado el movimiento. "Primero los italianos": bajo este nuevo lema, la Liga, con casi el 15% en las encuestas, ahora quiere disputar a Forza Italia de Silvio Berlusconi, el liderazgo de la derecha transalpina.

Sin embargo, no todos los pesos pesados de la Liga han secundado el viraje nacional. Dos presidentes autonómicos liguistas, Roberto Maroni de Lombardia (antiguo ministro de Interior) y Luca Zaia de Veneto (antiguo ministro de Agricultura) siguen reivindicando mayores poderes a Roma. Por esto, han llamado el 22 de octubre un "referéndum sobre la autonomía" en ambas regiones.

La consulta no tiene valor vinculante ni avanza una propuesta concreta y en Lombardia no necesita un nivel mínimo de votantes: los dos Gobiernos regionales piden a los ciudadanos un simple mandato para negociar más autonomía con el Ejecutivo de Roma. La idea sería conseguir para esas dos regiones prerrogativas parecidas a las de las regiones a "estatuto especial" (cinco regiones italianas que por razones geográficas ya gozan de cierta autonomía, es decir las regiones fronterizas de Friuli, Trentino y Valle d'Aosta y las islas de Sicilia y Sardinia).

Sin embargo, en la convocatoria del referéndum, las rivalidades entre facciones de la Liga parecen contar más de los posibles logros políticos y administrativos regionales. Lombardia y Veneto no sólo son dos bastiones electorales de la Liga, sino también las dos autonomías más ricas del país, ya que juntas realizan el 30% del PIB transalpino.

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