Internacional

Los latinos y los blancos mayores de 65, los grupos clave para decidir una Florida que marca récord de participación

  • Trump está mejorando sus datos entre los hispanos y los negros
  • Biden se juega la victoria a remontar entre los votantes más mayores
  • La participación ya supera el 20% a falta de dos semanas
Un votante ejerce su derecho en Orlando, Florida, frente a una cola de personas que espera. Foto: Reuters.

Colas de madrugada, récord de votos en el primer día y unas cifras nunca vistas antes. Florida abrió las urnas este lunes y ya supera el 20% de participación, gracias a una avalancha de votos por correo. Uno de los estados perennemente empatados y con una demografía más peculiar apunta a ser, de nuevo, la 'veleta' clave que indique la dirección del viento electoral cuando se anuncien los resultados, en apenas dos semanas.

Las imágenes de los dos primeros días electorales mostraban una movilización sin precedentes: largas colas a primera hora y después del trabajo, y un flujo constante de personas pese a la lluvia en gran parte del estado. Los colegios electorales abiertos -suelen ser menos en los primeros días, e ir creciendo según se acerca la fecha final- mostraban a decenas de personas haciendo fila para votar. Y las urnas-buzón para que la gente depositara sus papeletas por correo contabilizaron decenas de miles de sobres.

Lo más curioso de este año es el cambio en el tipo de votante que están intentando convencer ambas campañas. Tradicionalmente, los demócratas han tenido una ventaja entre los hispanos, mientras que los republicanos la compensaban con los blancos de mayor edad. Este año, sin embargo, Trump está al alza con los latinos, especialmente con los de herencia cubana, puertorriqueña y otros países sudamericanos -los mexicanos siguen fuera del alcance del presidente-, un grupo entre el que Clinton arrasó hace cuatro años y en el que se ha centrado ahora Trump. "Los hispanos no quieren a un socialista marxista radical", dice la campaña conservadora, en referencia a Biden. Un mensaje que no está teniendo mucho éxito en otras partes del país pero que sí resuena entre inmigrantes que huyeron de las dictaduras cubana o venezolana.

'The Villages', campo de batalla clave

Un crecimiento entre este grupo tan fundamental en Florida sería suficiente para solidificar la victoria por apenas 1,3 puntos de Trump en 2016. Pero Biden está contraatacando con amplios avances en un grupo que los republicanos solían tener en propiedad: los blancos mayores de 65 años, preocupados por el avance del coronavirus y decepcionados con la gestión del actual ocupante de la Casa Blanca. Un grupo en el que el exvicepresidente ha tomado la delantera a nivel nacional, según las encuestas, y en el que también está marcando grandes cifras en Florida. En The Villages, un municipio creado exclusivamente para jubilados, donde Trump arrasó en 2016, los demócratas están batiendo sus cifras de participación y, por primera vez, se han visto actos de campaña a favor de un candidato demócrata, desfiles de cochecitos de golf incluidos.

Pero quizá la diferencia esté en el voto negro, cuya participación bajó en 2016, y que ambos partidos quieren llevar a su lado. Los demócratas, movilizando a los que se quedaron en casa la última vez, y los republicanos, consolidando sus pequeñas pero importantes ganancias entre los más jóvenes de este grupo étnico.

Más decisivo puede ser el hecho de que unos 100.000 afroamericanos que no pudieron votar entonces por tener antecedentes penales han recuperado su derecho al voto gracias a una enmienda demócrata a la Constitución, aprobada en referéndum en 2018, que eliminó la cláusula que prohibía votar para siempre a cualquier persona con antecedentes. Los republicanos lograron limitar la recuperación de ese derecho a solo 100.000 de los 1,4 millones de expresidiarios, mayoritariamente negros, que podían haberse acogido a él, pero hasta una cifra tan pequeña puede ser decisiva en un estado que decidió las elecciones del año 2000 por apenas 400 papeletas.

Los demócratas superan por 400.000 papeletas a los republicanos, algo nunca visto a estas alturas

Hasta el momento, unos 3 millones de personas, de los 14,4 millones con derecho a voto, ya habían votado este martes, a falta de dos semanas. En 2016, por comparar, votaron 9,4 millones, pero este año, y a este ritmo, esas cifras pueden quedarse muy cortas.

Lo más sorprendente es la enorme diferencia de voto entre los dos partidos hasta la fecha. El estado no revela los resultados hasta el último día, pero sí da datos de la afiliación partidista de los votantes hasta la fecha. Y los demócratas llevan 1,27 millones de papeletas, frente a los poco más de 800.000 votos republicanos. Una diferencia que se debe básicamente al voto por correo, en el que los demócratas superan por 400.000 papeletas a los republicanos, algo nunca visto. Tradicionalmente eran los conservadores los que ganaban en el voto por correo, pero los ataques del presidente, Donald Trump, contra este modo de participación parecen haber inclinado la balanza del otro lado.

"Esta es la primera vez que he votado por correo. Nunca se me había pasado por la cabeza. Pensaba que era más difícil de lo que es, pero parece ser que no", cuenta Angélica, una votante de Orlando. Una opinión que parecen compartir muchas más personas: este año ya se ha alcanzado el total de votos por correos emitidos en 2016, 2,6 millones, y aún quedan dos semanas y otros 2,7 millones de votos ya solicitados y aún por devolver.

Sin embargo, los republicanos no tienen la más mínima preocupación. Todas las encuestas indican que ellos arrasarán entre los que acudan a votar el último día, el 3 de noviembre, y la única duda es si eso será suficiente para compensar el déficit que arrastrarán de los días anteriores. "Creemos que los demócratas están 'quemando' a sus votantes y llegarán al final sin nadie más para llevar a las urnas", dicen desde la campaña de Trump.

Los demócratas, sin embargo, ven con optimismo que sus votantes más fieles voten cuanto antes para poder centrarse en convencer a los que aún tienen dudas. Y cuanta menos gente quede por votar, menos riesgo hay de que algún evento de última hora -como la apertura de una investigación por parte del FBI contra la entonces candidata Hillary Clinton en 2016- haga cambiar de opinión al público. Un hecho que aún traumatiza a los demócratas, cuatro años después.

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