Internacional

Revuelo en Reino Unido: el diputado Jacob Rees-Mogg se echa la siesta en el Parlamento durante el debate clave del Brexit

  • Se recostó a pesar de ser uno de los defensores del Brexit duro de Johnson
  • Se trata del hijo de un antiguo editor del periódico 'The Times'
  • El protagonista encarna el estereotipo del privilegiado caballero inglés

Fue uno de los debates más importantes en la historia parlamentaria en Reino Unido. El principal punto del día pasaba por discutir la salida brusca o no de la Unión Europea, pero este asunto no fue de igual importancia para todos los parlamentarios. De hecho, el diputado conservador Jacob Rees-Mogg dejó claro que no le interesaba demasiado a pesar de ser uno de los defensores a ultranza de un Brexit duro. No dudó en recostarse -cerrando los ojos en varias ocasiones- en el banco del Parlamento con actitud de desidia y ofreció la foto de la jornada.

Pero, ¿quién es Rees-Mogg? Se trata de un líder conservador de la Cámara de los Comunes nacido en 1969. Apoya abiertamente el euroescepticismo e hizo campaña para salir de la Unión Europea en el referéndum de 2016. Es conocido por sus excéntricas ideas y encarna el estereotipo del privilegiado caballero inglés. The Economist le calificó como "una cabina telefónica roja hecha carne". El escritor John Carlin afirmó que "parece sacado de una máquina del tiempo de 1850".

El ultracatólico es hijo del difunto William Rees-Mogg, un antiguo editor del periódico The Times y su esposa Gillian Shakespeare Morris. Tiene un hermano y tres hermanas y seis hijos con su esposa Helena de Chair.

"¡Siéntate, hombre!"

Así las cosas, la indignación no tardó en llegar ante la actitud de aburrimiento de Rees-Moog durante una sesión en la que el primer ministro, el también conservador Boris Johnson, sufrió un revés al aprobar la Cámara de los Comunes que se comience a tramitar una ley que impida una salida sin acuerdo de la Unión Europea.

Mientras algunos de los diputados discutían acaloradamente sobre el futuro del país, otros ponían el grito en el cielo ante la actitud de Rees-Mogg."¡Siéntate, hombre!", clamaban algunos. Anna Turley, diputada laborista, no dudó en arremeter contra el diputado y calificó su postura como "la encarnación física de la arrogancia, los privilegios, la falta de respeto y el desprecio por nuestro parlamento".

La diputada del Partido Verde Caroline Lucas tampoco pasó por alto la actitud del diputado y dijo que su lenguaje corporal era "tan despectivo con esta casa -la Cámara de los Comunes- como con la gente".

El diputado laborista Toby Perkins, por su parte, aseguró: "Simplemente ve a tu trabajo mañana y durante una reunión crucial, siéntate así cuando alguien hable y mira qué pasa. Si termina mal, solo lamenta el hecho de que no naciste para gobernar y demasiado importante para escuchar la opinión de los demás".

Además de la ira de los políticos, el comportamiento de Rees-Mogg ha provocado una gran cantidad de parodias en Twitter. 

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