Internacional

Trump estudia si puede hacer más grande América comprando Groenlandia a Dinamarca

  • En plena Guerra Fría, el presidente Truman ofreció 100 millones a Dinamarca
  • La mayor isla del mundo es un enclave geoestratégico en la región ártica
Casas en Groenlandia. Imagen: Dreamstime.

Parece una nueva fantasmada de Donald Trump pero no lo es. De hecho, ni siquiera el actual presidente de Estados Unidos ha sido el primero en tener la ocurrencia de adquirir una isla con gobierno autónomo y población propia. Y sin embargo, el multimillonario y actual jefe del Ejecutivo estadounidense ha vuelto a recuperar la idea de la conquista del Ártico. Eso sí, de buenas, y con la chequera de por medio. Como quien va al supermercado a comprar unas naranjas.

Según publica The Washington Post, Trump lleva varias semanas hablando del asunto con sus asesores, que se dividen entre los que se han tomado como una broma la antepenúltima ocurrencia del presidente, y los que afrontan con seriedad la misión que les ha encomendado. Ésta no es otra que realizar un estudio que concluya si es legal la adquisición de una isla con las características de Groenlandia: 2,1 millones de kilómetros cuadrados de superficie habitada por 56.000 personas con un gobierno autónomo desde 1979 y con dependencia de Dinamarca en materias de política monetaria, exterior y defensa. La mayor isla del mundo, pese a su autogobierno, pertenece a Dinamarca. 

La cadena CNN, por su parte, ha detallado que Trump ha pedido al abogado de la Casa Blanca, Pat Cipollone, que estudie la posibilidad.

Rusia, China y EEUU han fraguado una silenciosa guerra en torno al océano Ártico, un lugar clave para el comercio internacional y el escondite de un botín de riqueza natural

La nueva idea de Trump para ampliar el territorio de Norteamérica coincide con su próxima visita a Dinamarca, que tendrá lugar en dos semanas, y donde espera poder discutir sobre este asunto con los mandatarios del país escandinavo. Durante su estancia, el multimillonario convertido en presidente asistirá a una cena de Estado con la primera ministra recientemente electa, Mette Frederiksen, del partido socialdemócrata, y con la reina Margarita II. 

De momento, el anterior primer ministro danés y actual jefe de la oposición, Lars Løkke Rasmussen, ya se ha referido al plan de Trump como una broma del Día de los Inocentes "pero fuera de temporada". Los daneses siempre se han mostrado recelosos de la actividad militar estadounidense en Groenlandia, que consideran una violación de su soberanía territorial. Especialmente, desde un accidente que tuvo lugar en 1968 con un bombardero norteamericano B-52 que transportaba armas nucleares y que se estrelló en la isla, generando contaminación radiactiva. 

Søren Espersen, portavoz de Exteriores del Partido Popular Danés, una formación nacionalista con tintes de ultraderecha -logró un gran ascenso en 2015 con más del 21% del voto pero en las últimas elecciones se ha desinflado hasta el 8,9%-, ha reaccionado al planteamiento de Trump tachándole de "loco". "Pensar que Dinamarca podría estar dispuesta a vender a 50.000 ciudadanos a Estados Unidos es una completa locura", ha esgrimido. 

Geoestrategia y fuente de riqueza

Aunque no hay una comunicación oficial de este 'proyecto' de Trump ni de los motivos por los que ha reparado ahora en el Ártico, lo cierto es que su Administración lleva un tiempo identificando esta región como prioritaria en sus intereses relacionados con la seguridad nacional. El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, reivindicó el pasado mes de mayo en un discurso en Finlandia que era el momento "de que América emergiera como una nación ártica" e identificó la región como "un campo de poder global y competitividad". 

En las últimas dos décadas, Rusia, China y EEUU han fraguado una silenciosa guerra en torno al océano Ártico, un lugar clave para abrir nuevas rutas de comercio internacional al ritmo del deshielo provocado por el calentamiento. Pero también un goloso botín que anhelan los otros vecinos ribereños de estas aguas: Dinamarca, Noruega y Canadá. Se calcula que bajo este océano está alojado el 22% de las reservas de petróleo y más del 30% de gas natural, además de un tesoro de oro, diamantes, níquel y uranio aún por explorar. 

China, el único 'contendiente' no ribereño, ha desplegado una intensa actividad en el Ártico invirtiendo miles de millones en naves destructoras de hielo para ostentar su poder en la zona y favorecer su transporte comercial. 

El presidente de EEUU Harry S. Truman llegó a ofrecer 100 millones de dólares a Dinamarca para adquirir su isla de hielo en plena Guerra Fría

Estratégicamente, no es la primera vez que Estados Unidos pone el ojo en la zona. Durante la II Guerra Mundial, Washington decidió establecer una base militar en Groenlandia una vez Dinamarca fue invadida por los nazis, en 1941. La 'excusa' fue entonces proteger la zona de una ocupación territorial mayor por parte de Hitler, y este escenario se prolongó hasta el fin de la contienda, en 1945. 

Pocos años después, en plena Guerra Fría, Groenlandia también se reveló como un punto clave del tablero geopolítico para Estados Unidos. En 1951, el Pentágono construyó una instalación militar aérea en Thule para defenderse de presuntos ataques de misiles procedentes de Rusia. Y todavía más: el entonces presidente Harry S. Truman llegó a ofrecer 100 millones de dólares a Dinamarca para adquirir su isla de hielo, según recoge el informe "Exploring Greenland: Cold War Science and Technology on Ice" ("Explorando Groenlandia: ciencia en la Guerra Fría y tecnología sobre hielo"), escrito por académicos daneses y norteamericanos y que cita The Washington Post

Al asunto geoestratégico se suma, además, el de la riqueza en recursos naturales del que goza Groenlandia. Pese a que el 75% de su superficie está cubierta de hielo, lo que hace imposible el cultivo, la isla habitada por población de etnia inuit dispone de carbón y uranio. En 2007 comenzaron a explotarse los yacimientos de rubí, y la economía de la isla ha mejorado sensiblemente gracias a otros proyectos mineros que incluyen la extracción de hierro, aluminio, níquel, cobre, titanio y tungsteno. Este último es un componente único que permite en física cuántica la observación a través de microscopios de alta precisión de electrones lanzados por cañones.

También se han identificado en los últimos años reservas de petróleo en las aguas costeras, equivalentes la mitad de las reservas del Mar del Norte.

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