Industria

Stadler rebasa los mil empleados en Valencia y sueña con doblar su tamaño al calor de Renfe

  • La fábrica de trenes logra pedidos por 1.300 millones en año y medio
  • La enseña dispara su crecimiento con 20 contratos por 300 vehículos
  • Aún así, doblaría su plantilla si accede a las grandes licitaciones españolas
Empleado en la fábrica de trenes y locomotoras de Stadler. Foto: Guillermo Lucas
Valencia

Una plantilla que ha rebasado el millar de trabajadores y una cartera de pedidos que ha crecido en 1.300 millones en el último año y medio. Son cifras que dan buena cuenta del momento dulce que vive Stadler Valencia, la fábrica de trenes y locomotoras radicada en la localidad de Albuixech (anteriormente Vossloh, Alstom y Macosa).

Tras un primer año de dudas con los dueños suizos al frente de la compañía -que en todo 2016 no lograron cerrar nuevos encargos para la factoría-, la enseña acumula tres años de crecimiento exponencial que le obligan ahora a ampliar sus instalaciones. Y no solo eso: si la industria accede a los grandes contratos para renovar la flota de Renfe por los que pugna, podría llegar incluso a duplicar su número de empleados para situarse en alrededor de 2.000, según ha podido constatar elEconomista.

200 locomotoras, 90 trenes...

Una pista sobre el gran crecimiento que está experimentando Stadler Valencia llegó la pasada Navidad a través de una nota de prensa de la Generalitat Valenciana. En ella la administración desglosaba las ayudas a grandes empresas que había repartido la Conselleria de Hacienda, de las que más de 1,5 millones de euros correspondían a la histórica fabricante de material rodante ferroviario. El dinero, según explicaba el Gobierno valenciano, se concedía por una inversión ya realizada por parte de la empresa de un total de 3,7 millones de euros en mejoras para aumentar su capacidad productiva y mejorar la eficiencia energética de sus instalaciones. Como consecuencia de estas mejoras la compañía -según justificó a la administración valenciana para obtener las ayudas- contemplaba la creación de 400 puestos de trabajo -el 30% ocupados por mujeres-.

¿400 empleos de golpe? ¿A qué responde exactamente un incremento tan significativo? Preguntadas al respecto, fuentes oficiales de la compañía rehúsan a ahondar sobre esta cuestión y se remiten a "los comunicados oficiales que realiza Stadler" para conocer la marcha de la compañía. En efecto, los mismos son un buen termómetro de la acogida de sus productos en el mercado internacional. Raro es el mes en el que Stadler Valencia no anuncia un nuevo pedido de decenas de trenes o locomotoras para mercados de todo el mundo.

¿Pero de qué cifras estamos hablando exactamente? Según ha podido constatar este medio, en el periodo comprendido entre julio de 2018 y diciembre de 2019 -un total de 18 meses- la industria ha firmado más de 20 contratos por cerca de 300 vehículos que representan un volumen de 1.300 millones de euros. En concreto, se trata de 15 contratos para el suministro de cerca de 200 unidades de locomotoras, otros seis para la producción de alrededor de 90 trenes ligeros y dos más para la fabricación de productos singulares.

El destino de los mismos está focalizado en Europa: España, Francia, Italia, Suiza, Alemania, Reino Unido, Suecia, Noruega, Finlandia y Turquía, si bien Stadler también recibió un pedido muy importante de Taiwán. Y todo ello sin tener en cuenta los dos grandes contratos en los que se ha impuesto Stadler en el presente 2020 en Portugal -los dos en Lisboa-, pero donde sus competidores -la también española CAF y el gigante chino CRRC, respectivamente- recurrieron en ambos casos y los mantienen en el aire.

El presidente de Stadler Valencia, Íñigo Parra, junto a la locomotora Eurodual. EE

Como salta a la vista, el grueso del éxito de los productos de Stadler lo aglutina sus locomotoras, y entre ellas destaca la buena acogida en el mercado de la Eurodual -que funciona con diésel y electricidad-. Su doble tecnología de tracción y el uso de tres bogies con un desgaste de la infraestructura similar al de dos convencionales dotan a esta locomotora de una mayor capacidad de arrastre que seduce a los grandes clientes. Tales factores y una exitosa política comercial explican el crecimiento que está experimentando Stadler Valencia durante los últimos meses, que le ha permitido rebasar la cifra simbólica de los mil trabajadores. La compañía hacía años que no alcanzaba el millar de empleados, aunque sí se movió alrededor de estas cifras en anteriores periodos de bonanza.

Pero todos estos datos podrían ser rebasados ampliamente si la compañía valenciana logra su gran aspiración: la de acceder a los contratos de Renfe en el marco de la gran renovación ferroviaria que va a realizar el Gobierno de España. Stadler, como todo el sector, se frota las manos con los contratos millonarios que ultima el país para la renovación de sus ferrocarriles. El principal con el que sueñan es el de trenes de 'gran capacidad' -por más de 2.700 millones de euros-, seguido del de trenes regionales -alrededor de 750 millones-, y de los de cercanías y ancho métrico -ambos próximos a los 300 millones de euros-.

La lucha con CAF, Talgo, Alstom...

Como es obvio, tanto Stadler como el resto de grandes fabricantes radicados en España -CAF, Talgo, Alstom o Bombardier- se juegan muchísimo en estas adjudicaciones, en las que parten con ventaja respecto a compañías de otros países. La enseña que se haga con el mayor de los contratos o con varios de ellos experimentará un cambio sustancial en la planificación de sus próximos ejercicios, y por lo que respecta a Stadler Valencia, la firma ya ha trazado su hoja de ruta para enfrentarse, si se da el caso, a esta revolución. Fuentes conocedoras de este proceso indican que las recientes inversiones realizadas en la planta van mucho más allá de los 3,7 millones que reveló la Generalitat al conceder a Stadler la mencionada ayuda de 1,5 millones.

La mercantil realmente ha comprometido 11 millones de euros para la introducción de mejoras en sus instalaciones de Albuixech, entre las que se encuentra la construcción de un nuevo edificio de oficinas. Las que tendrán lugar en la fábrica contemplan la prolongación de hasta tres naves con la intención de hacerlas más largas para facilitar la producción de trenes. También ampliará sus playas de vías para probar los vehículos, y todo ello se hará en función de cómo evolucionen los pedidos.

Foto de familia en el 120 aniversario de la fábrica de trenes y locomotoras de Albuixech. EE

Los 400 nuevos empleos que revelaba la información sobre las ayudas de la Conselleria de Hacienda correspondían a nuevos empleos directos que podrían crearse entre el presente 2020 y 2021, pero en función del éxito con los contratos de Renfe esta cantidad podría ser muy superior. Hasta el punto que, la compañía contempla, si fuera necesario, hasta doblar su plantilla para situarse en los 2.000 trabajadores. En sus dependencias cuenta con terreno de sobra para extender sus instalaciones hasta los 200.000 metros cuadrados, si bien la compañía podría recurrir también a otras fórmulas para incrementar su producción como la creación de un turno de trabajo nocturno similar al de la factoría de Ford Almussafes.

Pugna territorial por la inversión

Precisamente lo ocurrido en las últimas décadas en la provincia de Valencia tras la llegada de la multinacional americana del automóvil es, salvando las distancias, el espejo en el que quiere mirarse la industria ferroviaria valenciana. El sector ve en el crecimiento de Stadler una gran oportunidad para la generación de un clúster potente alrededor de esta industria centenaria si continúa su buena marcha y cuenta con el mencionado espaldarazo de los contratos de Renfe.

La región en la que caigan las grandes adjudicaciones -si no se impone una firma sin producción en España, como podría ser la china CRRC- disfrutará de un fenómeno de 'clusterización' que beneficiará importantes sectores industriales como el vidrio, el cobre, el acero, las telecomunicaciones, la electrónica, etc., y las candidatas a lograrlo son aquellas donde se encuentran los fabricantes españoles de trenes y locomotoras: País Vasco, Cataluña, Madrid y la Comunitat Valenciana de Stadler.

Peter Spuhler e Íñigo Parra. GUILLERMO LUCAS

Para pugnar por los ansiados contratos Stadler Rail AG confía en la versatilidad de su tren de pasajeros Flirt. Se trata de una referencia que todavía no ha sido producida en Valencia, pero que desde su llegada a España el grupo suizo ha subrayado que podría ser desarrollada en la capital del Turia. "Todos nuestros centros de producción deben estar preparados para producir todas nuestras referencias", afirmó el entonces CEO y accionista de la compañía, Peter Spuhler, en su primera visita a Albuixech en 2016. Desde entonces el presidente de Stadler Valencia, Íñigo Parra, ha puesto en valor en varias ocasiones este tren cuando ha sido preguntado por las licitaciones de Renfe.

En caso de producirse una gran licitación de Renfe a favor de Stadler Valencia la planta de Albuixech volvería, muchos años después, a encontrar en el mercado local un cliente potente, circunstancia que no se produce desde hace décadas. La crisis económica hundió la licitación de las administraciones públicas españolas, y el empleo que genera esta importante industria -que mantiene en la Comunitat su centro de ingeniería- lo ha generado, fundamentalmente, el mercado internacional, con ventas testimoniales en España.

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