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Neuromobile: "El tendero tiene que dedicarse a vender, no a meter ofertas en una plataforma en Internet"

  • "Ayudamos al gestor a pasar de la gestión de la percepción a la del dato"
Raúl García Serapio, fundador y CEO de Neuromobile.
Madrid

El Marketing Retail se consolida en España con herramientas tecnológicas como Neuromobile, una solución integral llave en mano, que reúne todas la piezas necesarias para gestionar la relación con el cliente y el ciudadano, la creación de contenidos y el soporte a la gerencia en el análisis de resultados o la toma de decisiones. Raúl García Serapio es el fundador y CEO de la compañía.

¿A qué se dedica Neuromobile?

Contamos con una solución tecnológica, basada en localización indoor, que tiene como objetivo unir el mundo físico y digital, consiguiendo más ventas en el punto físico gracias a un mayor conocimiento del cliente o consumidor. Incluye un conjunto de soluciones tecnológicas, con una aplicación móvil, que es el core de la localización, y que permite seguir el comportamiento del usuario, tanto dentro como fuera de la propia aplicación. En base a cómo interactúa el usuario tanto con el entorno físico como con el entorno online, el contenido y las acciones se ajustan para que siempre haya un retorno. Y hablamos de tres retornos: el de inteligencia, que pasa por conocer al cliente/consumidor; el de influencia, que es conocer la capacidad para poder influir sobre el usuario; y el retorno de inversión, que es conocer, sobre las acciones que se están llevando a cabo, cuántas han tenido consecución. Así, en principio trabajamos para centros comerciales, que son un entorno muy sencillo, cerrado, donde hay una serie de intercambios de servicios, y donde monitorizar a los usuarios es relativamente sencillo, sin necesidad de poner ningún tipo de hardware. Pero, luego, todo ese conocimiento que hemos adquirido en los centros comerciales lo hemos querido adaptar a las ciudades, a los centros comerciales abiertos o urbanos.

¿Qué reto ayudan a resolver?

Nuestro cliente no es el comercio, sino el gestor del centro urbano, que es por lo que estamos apostando en la actualidad. Lo que hemos descubierto es que las aplicaciones disponibles para el pequeño comercio, que invitan al cliente a rellenar un formulario o introducir sus datos, no han funcionado nunca. Porque, al final, siempre depende del comerciante o del tendero -nosotros le llamamos el supertendero-. Este supertendero, y más ahora, se tiene que dedicar a vender, no tiene que estar metiendo ofertas en un marketplaces ni en una plataforma. Los proyectos en los que estamos entrando son aquellos en los que hemos visto que hay un gestor, ya sea el propio ayuntamiento, una asociación o un conglomerado de instituciones, y les acompañamos, con dos objetivos. El primero de ellos es conocer qué está pasando en la ciudad, con datos y no con percepciones. Un caso muy habitual es preguntar cuánta gente ha acudido a la zona comercial tras poner las luces de Navidad. La respuesta más habitual es "mucha", poniendo como ejemplo las fotos que han salido en la prensa. ¿Pero saben si ha habido más o menos gente que el año anterior? ¿Si ha aumentado el ticket medio de compra? Nosotros pasamos de la gestión de la percepción a la del dato. Los KPI que ofrecemos son más visitas, más tiempo allí y un ticket medio más alto, que es a lo que se enfocan todas nuestras acciones.

¿Ahora se enfrenta a más dificultades un centro comercial tradicional o un centro comercial urbano?

La tendencia ahora es que todo el mundo apoya al comercio local, que está pasando un momento complicado. No ha sufrido una transformación digital, sino un tsunami digital. Y, de repente, todo el mundo se ha encontrado con que no se puede salir a la calle. Y como el pequeño comercio se ha encontrado en tierra de nadie, pues ahora mismo estamos en un momento en el que si se saben reinventar tienen muchas más oportunidades que un centro comercial, que está muy delimitado por la legislación, las distancias...

¿Cómo ha afectado la pandemia a su empresa?

Como a todo el mundo. Primero, como un chorro de irrealidad, preguntándonos qué estaba pasando. Luego llegó el miedo a la incertidumbre, al trabajar con centros comerciales y los puntos de venta físicos. Pero a los tres días ya teníamos una aplicación de seguimiento del Covid-19, clon de la desarrollada por Corea del Sur, lista para ofrecerles a los gobiernos regionales y nacionales, similar a lo que ahora es Radar Covid. Pero no nos hicieron caso, porque éramos muy pequeños, y supuso un baño de realidad para nosotros. Sí que nos sirvió para implementar más funcionalidades y ofrecer nuevos servicios para que ocurrieran cosas en casa, sobre todo relacionado con la fidelización. No nos ha ido mal, se ha paralizado algún proyecto, pero al menos no se ha caído.

¿Cómo ven el futuro? ¿Han tenido que adaptar los objetivos?

Nuestros objetivos han cambiado, porque ha cambiado toda la situación. Teníamos unos objetivos muy enfocados en un proyecto para el canal horeca, pero nos hemos reinventado, hemos rediseñado nuevas funcionalidades dentro de nuestra tecnología, y están llegando proyectos nuevos, sobre todo con marcas de retail. Esto repercute en que tienes que hacer un reajuste de objetivos, de números... y con un nivel de incertidumbre alto. Es complejo ahora echar números, y más para una startup. Además, cada semana hay noticias distintas, y por mucho que planifiques, nuestros clientes son todos puntos de venta físicos. No creo que lleguemos ahora a un confinamiento total, pero sí a confinamientos selectivos. Queremos apostar por el comercio de proximidad, y creemos que es un buen momento, porque toda la gestión de los centros urbanos se tiene que profesionalizar. Esta crisis va a servir para cargarse mucha mediocridad.

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