Pymes y Emprendedores

OX Riders: "Quisimos hacer una moto eléctrica, a la vez rebelde, y que tuviese un precio asequible"

  • "Al principio, era imposible pedir una ronda de financiación"
  • "Este año el objetivo más importante es darnos a conocer"
Adrián González (CEO) y Martín Fernández (CMO).
Madrid

OX Riders es una startup española que fue creada en 2018 por jóvenes emprendedores. El equipo fundador de la compañía, que se dedica a la fabricación y venta de motocicletas eléctricas, es la primera generación del Grado Leinn Internacional, una carrera de Liderazgo, Emprendimiento e Innovación. Después de finalizar sus estudios, y tras viajar por todo el mundo en busca de socios, decidieron crear OX Riders.

¿Cómo se define OX Riders?

Nos fijamos en cómo el resto de motocicletas estaban siendo vendidas, y el mensaje principal que querían lanzar se centraba en vender una moto sostenible. Nosotros le dimos una vuelta. Sostenible ya somos, porque somos eléctricos, pero vamos a teñirlo con una capa más de estilo. Pensamos que este estilo de motos recuerdan a los años 20, al rock and roll, un poco a algo más alternativo, fuera de lo normal... entonces decidimos hacer una moto que fuese eléctrica, pero a la vez canalla, rebelde... para gente que no quiere tener una scooter sin más.

¿Encontraron dificultades a la hora de emprender?

Nosotros tuvimos una parte buena y otra mala. La buena es que estuvimos mucho tiempo en Bilbao, un ecosistema más pequeño, pero que gubernamentalmente tiene unas ayudas muy buenas, por lo que decidimos crear la empresa allí. Vizcaya tiene bastantes programas económicos que ayudan mucho a las pequeñas empresas. Sin embargo, siendo honestos, las cantidades que dan, si son para crear una empresa del motor como la nuestra, son muy pocas. Creo que están bien para ciertos proyectos pequeños, pero para grandes cantidades es muy complicado.

¿Cómo se han financiado?

Al principio, era imposible pedir una ronda de inversión. Todo el mundo nos decía que cómo íbamos a meternos en un sector como las motos, que está dominado por cuatro, cinco o diez marcas grandes, fue algo muy complicado. Lo que decidimos entonces fue cambiar la estrategia. Fuimos a gente que confiase en nosotros, que conocimos a lo largo de mucho tiempo y que nos aportase un capital de su bolsillo muy pequeño, en este caso eran 2.000 euros por persona. De este modo, apoyándonos en gente experta en varios sectores, conseguimos 30.000 euros en la primera ampliación de capital. Luego, en premios sacamos otros 3.000 euros y en ayudas del Gobierno 15.000 euros.

¿En qué se caracterizan sus motos?

Hay tres características principales. En primer lugar, el estilo, que es bastante llamativo para ser eléctricas. Luego está la tecnología, que lleva un componente tecnológico muy alto: sensorización total 360 para evitar imbestidas, está totalmente conectada a la red y a la aplicación móvil, de modo que si la intentan robar o se cae, recibes un aviso. Además, si la moto se cae, la aplicación nos manda la localización y así nosotros somos capaces de avisar al servicio de emergencias lo antes posible. Además, tiene un alto nivel de personalización.

¿Cómo se fabrican?

Estudiando observamos que el 90% de las empresas de motocicletas eléctricas fabricaba en masa. Entonces nosotros pivotamos un poco como estrategia empresarial y decidimos hacer una moto que fuéramos capaces de producir fácilmente. Lo que hicimos fue ir a Asia, tuvimos varias reuniones con proveedores e hicimos un partnership con uno de ellos, y decidimos preparar una moto en conjunto, es decir, con sus ingenieros y los nuestros. Quisimos crear una moto que tuviese un precio asequible para el cliente final.

¿Qué les diferencia de otras compañías que fabrican motocicletas?

Nosotros apostamos por la marca. Ponemos a la marca por delante de todo, porque realmente como producto no podemos competir con Yamaha u Honda, porque los recursos que ellos tienen son infinitamente mayores que los nuestros. Estamos creando una marca que englobe dos productos asequibles, pero que tengan un valor añadido grande, como es el tema de la tecnología, la personalización, etc.

¿Qué tecnología incluye?

El componente tecnológico que está dentro de la moto se llama Smart Box, que incluye toda la parte de los sensores, y lleva una pantalla incorporada, donde puedes ver el GPS, las notificaciones que te lleguen al móvil, estado de las baterías, etc. Otro de los puntos en los que nos esforzamos mucho es en que la batería se pudiese sacar, porque el 90% de la gente que vive en Madrid vive en pisos y no pueden enchufar la moto en casi ningún lado. Decidimos hacer un sistema y crear una tapa para cubrir la batería y que ésta se pudiese llevar, subirla a casa y cargarla como una batería normal.

¿Queda mucho por hacer en cuanto a vehículos eléctricos?

Creo que queda mucho, pero que vamos por buen camino. Todas las normativas europeas y nacionales a favor del cambio y la transición eléctrica me parecen muy interesantes. Aun así, sobre todo en baterías, creo que queda mucho camino. Por otro lado, el sharing de motocicletas ha abierto la puerta a que el cliente pierda un poco el miedo a este tipo de vehículos.

¿Se han planteado fabricar coches?

Nuestro objetivo ahora mismo es centrarnos en las motos, conseguir 100 ventas este año y llegar a las 500 en 2021. La idea que tenemos es no estar en el sector de las motos eléctricas, sino en el de la movilidad sostenible. Una idea que estamos planteando, que está en el aire, pero nos gustaría trabajarla, es crear el primer vehículo eléctrico volador para el usuario, que sea comercializable.

¿Cuáles son sus objetivos, tanto a medio como a largo plazo?

Este año el objetivo más importante es darnos a conocer y ganar confianza en el cliente. Después de eso, habiendo afianzado una pequeña cuota de mercado aquí en España, queremos crecer en Italia, Francia... un poco por Europa, que es donde tenemos las homologaciones. Más adelante, en tres o cuatro años, queremos expandirnos a nivel mundial.

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