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¿Qué es un 'sandbox' regulatorio? A la espera de un Gobierno para ponerlo en marcha

  • Espacios de pruebas en el que se desarrollan proyectos bajo supervisión estatal
  • La Ley está aprobada desde febrero de 2019, pero sin ponerse en marcha
Imagen de Istock
Madrid

Un sandbox regulatorio hace referencia a un espacio de experimentación donde testar con clientes reales proyectos innovadores y beneficiosos para los consumidores o el mercado. Tal y como señala Lucía Pacheco, de BBVA Research, "en este espacio de experimentación las autoridades pueden introducir flexibilidad y certidumbre regulatoria, al tiempo que los clientes están cubiertos por las máximas garantías".

Sin embargo, ¿para qué lo supervisan y para qué presentan los proyectos? Estos proyectos innovadores sobre ideas innovadoras están basados principalmente en tecnología sobre puntos no regulados actualmente que necesitan del visto bueno del regulador para ponerse en marcha.

"Imagínate que eres una startup o una entidad bancaria que quiere actuar de forma legal con criptodivisas, y quiere actuar bajo el paraguas del supervisor porque sabe que no existe una ley que regule ese punto. Lo que hace es presentarse al sandbox, presenta su proyecto, el supervisor estudia ese proyecto y da el visto bueno para empezar a operar", explica Jaime Bofill, socio de instituciones financieras del despacho de abogados internacional, Hogan Lovells.

No obstante, aún no se ha presentado ningún proyecto en España. "El tema es que la ley del sandbox española se aprobó en febrero de 2019, que era un proyecto que se empezó en 2017, pero para que esté en marcha hace falta un Gobierno", declara Bo-fill.

El concepto de sandbox tiene su origen en el mundo de la informática y el desarrollo de software, se introdujo por primera vez en el ámbito financiero en el año 2015, de la mano de la Autoridad de Conducta Financiera británica (FCA). Varios países han seguido su estela desde entonces.

De hecho, tal y como señala Bofill, "el sandbox británico es el que mejor funciona, luego están los sandbox holandés y danés que son un poco más restrictivos pero que funcionan bien y luego existen en otros muchos países como Singapur, Hong Kong, etc. Sin embargo, si eres una empresa española no te vas a ir tan lejos".

Funcionamiento

Su funcionamiento se estructura en tres fases. En una primera fase, las autoridades responsables del sandbox analizan los proyectos de las empresas interesadas en participar. Una vez seleccionados estos proyectos, las autoridades deben definir y acordar con la empresa el 'protocolo' de pruebas. "Es decir, la hoja de ruta que definirá las reglas y condiciones que regirán la prueba y las garantías que aportará la empresa para asegurar en todo momento la máxima protección de los participantes", apunta Lucía Pacheco.

La segunda fase es el periodo de prueba en sí mismo, que siempre tendrá carácter temporal. "Esta fase de pruebas se realiza bajo la supervisión de las autoridades relevantes y acorde a la hoja de ruta acordada con antelación". Una vez transcurrido el periodo de prueba en el sandbox, las autoridades y la empresa decidirán si el proyecto ha sido un éxito y cómo lanzarlo al mercado, cumpliendo entonces con toda la regulación pertinente.

En cuanto a las ventajas de un sandbox, Pacheco destaca que, en industrias altamente reguladas, como es la financiera, los altos estándares de cumplimiento y la incertidumbre regulatoria pueden suponer un freno a la innovación. "Un sandbox regulatorio puede contribuir a reducir el coste y el tiempo de innovar para el sector privado, al tiempo que favorece el proceso de adecuación del marco regulatorio y de supervisión al nuevo entorno digital". Tal y como señala Bofill, "hay muchísimo talento en España con proyecto muy buenos que no pueden desarrollarse porque falta regulación y apoyo del supervisor".

No obstante, hay una serie de requisitos para presentarlo y es que las startups tienen que tener un proyecto ya maduro, "no pueden presentar una idea, tienen que tener una proyecto ya preparado y listo para ponerse en marcha que lo único que necesite es la supervisión del Estado", afirma Jaime Bofill. Asimismo, tienen que tener una garantía para los consumidores que trabajen con ellos en el proyecto, porque son proyectos reales, añade.

Perspectivas

Respecto a las percepciones sobre el futuro del sandbox, Lucía Pacheco apuesta a que un "instrumento de este tipo con el que cuentan pocos países de Europa, puede contribuir a posicionar al país como un centro de innovación y atracción de talento a nivel global. De esta manera, cabe esperar por tanto que el sandbox sea una realidad en España en el futuro próximo".

Por su parte, el socio de instituciones financieras de Hogan Lovells considera que "ahora mismo lo que espera el mercado tanto el fintech como el financiero en general es que se ponga en marcha ya para poder presentar sus proyectos. Muchas startups y entidades financieras ya tienen sus proyectos preparados, solo hace falta un sandbox para poder presentarlo".

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