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La irrupción de los esports en el entorno profesional

Si eres lo suficientemente mayor como para haber terminado tus estudios y llevar trabajando entre cinco y quince años, probablemente el mundo de los e-sports es algo con lo que no estás demasiado familiarizado. En su máxima expresión, hablamos de una industria de crecimiento explosivo que se compone de jugadores profesionales de videojuegos, que compiten en ligas o torneos con una audiencia global de más de 150 millones de personas.

Existen dos grandes competiciones: la Overwatch League y la League of Legends; cada una de ellas ha adoptado el modelo de franquicia norteamericano, muy similar al que podemos encontrar en deportes tradicionales como el baloncesto NBA o la NFL de fútbol americano. Comprar un equipo en una de esas ligas puede costar unos 20 millones de dólares. El modelo, con ciertas variaciones, ha ido implantándose en muchos países -entre los que se encuentra España- a nivel profesional.

De lo que hoy queremos hablar aquí, sin embargo, es de cómo este fenómeno, que ha crecido exponencialmente en los últimos diez años, empieza a ramificarse y dejar huella en otros muchos ámbitos de nuestra vida, como el entorno profesional. Porque de la misma manera que deportes profesionales como el fútbol o el pádel han acabado teniendo grandes ligas de empresas en nuestro país, los e-sports no son una excepción y han empezado a tener sus propias ligas de empresa en España.

La entrada de grandes compañías en competiciones de e-sports no tiene que ver solo con capitalizar la tendencia o seguir la moda. Por detrás hay mucho más que eso y los beneficios se pueden entender, sobre todo, desde la perspectiva de los recursos humanos. Es en ese entorno en el que podemos hablar de tres grandes beneficios que el uso de deportes electrónicos le puede reportar a una compañía: atracción, implicación y evaluación y desarrollo.

El uso de deportes electrónicos aporta atracción y una mayor implicación en la compañía 

Para muchas empresas sin el atractivo suficiente como para que las nuevas generaciones se fijen en ellas o las tengan como referente de compañía adecuada en la que desarrollar su carrera, los e-sports se están convirtiendo en la herramienta definitiva que les permite llegar a ese grupo demográfico habitualmente fuera de su alcance con un mensaje fresco. De este modo, cuando hablamos de atracción de talento joven, los esports son los embajadores de marca perfectos. Son un ingrediente más de innovación y de identificación con una tribu a la que muchas compañías se estaban dejando por el camino.

La segunda dimensión se centra en lo que los anglosajones llaman engagement. Si la atracción es el presente de los e-sports en recursos humanos, el compromiso es su futuro. Un empleado comprometido es el que se siente identificado completamente con la empresa para la que trabaja y que, por lo tanto, se comporta de la manera en la que mejor puede favorecer los intereses de esta. Lo cierto es que el mercado laboral necesita de las nuevas generaciones digitales más que nunca, pero en pocas ocasiones es capaz de ofrecer experiencias para ellas que sean algo más que un entorno transaccional puro.

En este sentido, los e-sports son un entorno lúdico y desafian te que puede recompensar a los empleados más allá de las meras compensaciones financieras. Es una manera natural de cohesionar a los equipos, motivarlos a romper barreras como la apatía o la timidez y brindarles un entorno creativo que les ayuda también a crecer como personas y como profesionales.

Y es aquí donde aparece la vía más experimental dentro del ámbito de recursos humanos: la evaluación y el desarrollo. En un mundo en el que cada vez la experiencia de usuario tiene una importancia mayor, los videojuegos son una herramienta perfecta para observar comportamientos de cualquier persona, libres de sesgos como la deseabilidad social. En este sentido, determinados videojuegos pueden dar pistas a un observador entrenado sobre el perfil de competencias del jugador y, por tanto, ayudarle a elaborar un plan de desarrollo que se centre en sus áreas de mejora.

Sea como fuere, los e-sports han llegado y lo han hecho para quedarse. De lo que podemos estar seguros es de que, a medida que maduren, iremos viendo nuevas aplicaciones a nuestro entorno profesional y personal. Aun no sabemos si se harán hueco en los Juegos Olímpicos. De lo que sí estamos seguros es de que muy pronto empezaremos a verlos dentro de las empresas que tenemos más cerca.

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