Firmas

Wall street y la hora del pavo sin cabeza

Los estadounidenses ya están matando el pavo de Thanksgiving. La semana que entra es la del mayor festivo del año en EEUU, y la que históricamente da pie a la gran temporada del consumo porque el Black Friday era cuando los comercios tradicionales empezaban a poner los números negros sobre los rojos en las cuentas anuales.

Todo en Thanksgiving gira en torno al pavo, que tiene menos grasa y más proteína que el pollo o la carne de vacuno. La magnitud de la festividad y de cómo se para el país en torno al pavo se demuestra en que casi una quinta parte de los 300 millones que se consumen al año en EEUU se comerán el jueves, el doble que en Navidad.

Del sentimiento con el que el consumidor estadounidense salga de esta celebración dependerá que al final tengamos rally de bolsa de fin de año o no. Aunque las expectativas hablan de que las ventas del comercio van a crecer más de un 4%, no se trata de algo especialmente ambicioso si se piensa que la sociedad estadounidense se ha instalado en el pleno empleo (eso sí, con gente que tiene que tener dos trabajos para sobrevivir), y que en la recta final de 2018 la caída de petróleo y la fortaleza del dólar dan mayor poder de compra al americano medio.

La pregunta en realidad no es si este año tendremos rally de fin de año y sí hasta cuánto da la gasolina del actual ciclo. Joachim Fels, de Pimco, dice que "el ciclo tardío no es lo mismo que el final del ciclo", lo que abre la puerta a que lo que consideramos el techo de mercado de Wall Street no sea el actual porque la visibilidad del crecimiento económico nos llega solo hasta 2020. Si se prorroga más, veremos superaciones de los máximos históricos, y la década triunfal se completará con estertores que lleven al mercado más arriba de lo ya visto.

El gallo Mike fue capaz de sobrevivir 18 meses pese a estar decapitado tras un hachazo

Será como el pollo Mike (me vale casi como pavo), conocido también como Miracle Mike, que sobrevivió durante 18 meses después de que su dueño le decapitara. El 10 de septiembre de 1945 el agricultor Lloyd Olsen, Colorado, cortó la cabeza al gallo Mike para la cena, pero el hacha no alcanzó la vena yugular.

Al contemplar que el ave no moría, el sorprendido señor Olsen decidió cuidar a Mike, dándole de comer una mezcla de leche y agua a través de un gotero.

Se determinó que el hacha no había alcanzado la arteria carótida y un coágulo había impedido que Mike se desangrara. Dado que las funciones básicas (respiración, ritmo cardiaco) están controlados por el tronco del encéfalo, Mike fue capaz de vivir sin cabeza un largo plazo.

Exactamente como le puede pasar a Wall Street en su actual ciclo tardío. Sabemos que hemos alcanzado la cresta de la ola en el crecimiento de los beneficios y que viene el tobogán de bajada. Pero no está del todo claro cuánto tiempo vamos a aguantar sin caernos de la tabla.

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