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La brecha salarial en las empresas

  • En ambientes más igualitarios se alcanza una mayor satisfacción laboral
Foto: Dreamstime

En el año recién comenzado, el Gobierno ha declarado que tiene la intención de que el salario mínimo interprofesional aumente el 4% y se sitúe en 735,9 euros al mes (o a 10.302,6 al año, considerando 14 pagas). Aunque el salario medio en nuestro país es claramente superior a este mínimo (1.878,1 €euros al mes, según datos del INE para 2016), sigue existiendo una gran disparidad entre esta cifra y las que perciben los directivos de las empresas.

Según un reciente informe de Oxfam Intermón, los altos directivos de las empresas del IBEX 35 cobran de media 207 veces el salario mínimo de su empresa y 112 veces el salario medio, y esta diferencia ha ido aumentando de forma notable en los últimos años.

Y esta brecha, que es de las más elevadas de Europa (por ejemplo, en Austria es de 36 y en Dinamarca de 48), es modesta si analizamos lo que ocurre en EEUU, donde los altos ejecutivos de las empresas que cotizan en el S&P 500 de Wall Street recibieron hasta 347 veces más que la media de sus trabajadores en 2016, según datos del sindicato estadounidense AFL-CIO. Para percibir la evolución en las últimas décadas, hay que señalar que en los años 60 los altos ejecutivos norteamericanos recibían sólo 20 veces más que el salario medio de las empresas que dirigían.

Estos datos contrastan con las iniciativas de algunos directivos, como Dan Price, creador y CEO de Gravity Pavements, que hace un par de años planteó un salario mínimo para todos sus empleados de 70.000 dólares. Para financiar esta medida se rebajó el sueldo de un millón de dólares al año a esa cifra mínima, a la vez que dedicaba un importante anticipo de los beneficios anuales de la empresa. Su puesta en marcha implicó que 70 de los 120 trabajadores de la compañía incrementaron sus salarios, y en 30 de los casos supuso duplicarlos.

La razón que esgrimió es que según un estudio de la Universidad de Princeton dirigido por Daniel Kahneman (premio Nobel de Economía en 2002, a pesar de ser psicólogo), los aumentos de salario hasta una cantidad de 75.000 dólares tienen un considerable efecto sobre la felicidad humana. A partir de esa cifra, dicha felicidad apenas aumenta por mucho que se eleven los ingresos. Esta conclusión es producto de un trabajo de campo que evaluó a más de 450.000 personas. Y empleados más felices son más eficientes, porque trabajan con más entusiasmo.

En mi opinión, la importante brecha salarial existente en la actualidad en muchas compañías causa importantes desequilibrios internos en las empresas y en la sociedad en general. Acentúa el sentimiento de injusticia, la brecha social y la falta de involucración de los empleados con sus compañías. Según un estudio del New Economics Foundation (think tank independiente del Reino Unido que promueve la justicia económica, social y medioambiental), la escala de diferencias salariales óptima es de 1 a 8 y, en circunstancias excepcionales, podría llegar a 1 a 20. Cualquier elevación sobre esta cifra genera una insatisfacción que acaba siendo contraproducente para los resultados de las empresas.

Desde el mundo de la dirección empresarial se intentan justificar estas grandes diferencias salariales por la necesidad de poder contar con los mejores profesionales, por las grandes responsabilidades asumidas y por su actuación pilotando proyectos críticos para el futuro de la empresa. Pero, en no pocas ocasiones, las corporaciones retribuyen de manera especialmente generosa a sus directivos sin guardar una correlación razonable con los resultados obtenidos. Muchas veces parece que las decisiones salariales en este segmento buscan más el enriquecimiento personal que el resultado para la empresa.

El objetivo principal de cualquier compañía es, o debería ser, la rentabilidad a largo plazo (que se puede medir de muy diferentes maneras), pero la ética debe tener también su hueco en el mundo empresarial. No creo que sea fácil revertir esta tendencia de ir ampliando la brecha salarial, pero en ambientes más igualitarios es donde se alcanza una mayor satisfacción y motivación hacia el trabajo.

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