Firmas

Transición acelerada del modelo chino

  • El ahorro sigue creciendo y el país se consolida como primer ahorrador
  • Las industrias más innovadoras, como la espacial, toman la delantera

La publicación del cierre macroeconómico de China de 2015, ha supuesto una inyección de confianza en torno a la segunda mayor economía del mundo tras semanas de dudas e inestabilidad en los mercados financieros a nivel mundial. La asociación errónea que se ha hecho entre el comportamiento de la Bolsa y la evolución económica de China, llevó a pensar en el temido "hard-landing" o cambio brusco en su estructura productiva. Solamente han bastado unos días para darse cuenta de que la Bolsa es una cosa y la economía, otra diferente.

En las cifras publicadas, observamos un cuarto trimestre por encima de las estimaciones realizadas por el consenso de mercado. En términos de PIB, la economía china cierra 2015 con una tasa de crecimiento del 6,9% frente al 6,8% esperado y el 6,9% del trimestre anterior.

Este hecho, en sí mismo, confirma la previsión que hacía el Gobierno en marzo pasado: un cierre de 2015 "en el entorno" del 7%. En este sentido, es muy probable que el objetivo de crecimiento se reduzca hasta el 6,5% en la próxima Asamblea Nacional Popular que se celebrará dentro de dos meses y en la cual se presentarán, entre otras cuestiones, las nuevas medidas consagradas en el XIII Plan Quinquenal como la abolición de la política del "hijo único" para atajar el problema de envejecimiento de la población existente o el objetivo de liberalizar gradualmente la balanza de capitales para el año 2020.

Más allá de la cifra de crecimiento del PIB, el cambio estructural de la economía china cabe verse por dos vías. Por un lado, según sectores de actividad, los pesos de los sectores primario y secundario siguen reduciéndose frente al sector servicios. La agricultura representa el 9% del PIB de China (9,5% en 2014) con un año en que los principales cultivos han registrado un aumento de producción por debajo de los ritmos de anteriores años, incluso con una caída del 1% en aquellos productos alimentarios más consumidos en China (cerdo y aves de corral, entre otros).

En segundo lugar, el sector secundario reduce su participación en el PIB hasta el 40,53%. A pesar de esto, la industria sigue generando valor gracias al incremento de cuotas de mercado y diversificación de productos como forma de adaptarse a la "nueva normalidad" china. Precisamente, dentro de la industria se observa un hecho diferencial: el ritmo de crecimiento de los beneficios de las empresas privadas es muy superior al de las empresas públicas. Mientras el valor añadido generado por las empresas privadas crece a una tasa interanual del 7,3%, en las de titularidad estatal apenas lo hace un 1,4%.

Las industrias más innovadoras están tomando la delantera a aquellas más antiguas y que poseen un mayor exceso de capacidad. Es el caso de la industria naval, la aviación y la carrera espacial, industrias que están creciendo al 26,2% interanual en términos de valor añadido bruto. Con ello, la inversión en activos de capital se reduce 2,9 puntos en un año hasta el 10%. La sobrecapacidad de algunas de las industrias presentes se está solventando vía reducción de inversiones y mejora de la eficiencia energética. El consumo energético por unidad de PIB cae un 5,6% anual, uno de los datos decisivos de todos los publicados hasta ahora.

Por último, el peso del sector servicios se consolida por encima del 50% del PIB (50,47%) con un ritmo de crecimiento de las ventas minoristas por debajo de lo esperado. A esta conducta ayuda también la estabilidad de precios (el IPC creció un 1,4% al cierre de diciembre) mientras que los precios de producción industrial han caído un 5,2%. Uno de los indicadores clave de inflación (el precio del cerdo) está subiendo un 9,5% interanual. Todos estos datos por el lado de la oferta -consolidación del sector servicios y estabilidad de precios- se pueden contemplar también por el lado de la demanda, incluso de una forma más intensa.

Es el caso de la renta disponible bruta per cápita, la cual sigue aumentando a tasas muy superiores al crecimiento económico (+8,9% interanual). Teniendo en cuenta el consumo, el ahorro también sigue creciendo, con lo cual China sigue consolidando su posición como primera ahorradora del mundo.

En paralelo, el Banco Central sigue ajustando la tasa de crecimiento de la oferta monetaria al crecimiento nominal de la economía (+13,3%, M2). La estabilidad monetaria está permitiendo una estabilización del saldo de crédito vivo y la pérdida efectiva de poder por parte de la banca estatal.

Siguiendo por el lado de la demanda, se encuentra uno de los hechos más relevantes de la macro china. El consumo agregado ha dado un paso de gigante al aumentar más de 15 puntos su peso sobre el crecimiento del PIB hasta el 66,4%. Este "salto de gigante" consolida un cambio sin precedentes en la historia económica. Por mucho que se quiera comparar que el crecimiento es el más bajo de los últimos 25 años, un 6,9% de hoy es muchísimo mayor que el 6,9% de hace un cuarto de siglo.

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