
De nuevo os voy a recomendar una película llena de sorpresas, que brilla por sí sola y que se ha engrandecido con el paso de los años (1959), Río Bravo. Dirigida por un grande como Howard Hawks, uno de esos directores que consideraban su forma de hacer cine como algo artesanal. A él le debemos auténticas obras maestras en casi todos los géneros que tocó, ya fuera comedia o drama. En esta ocasión se atrevió con el western y se aplicó a fondo dándole ese poso de sabiduría narrativa imprescindible para transmitir al espectador diversión y entretenimiento. Es decir puro cine en su mejor versión: limpio, claro y directo.
Río Bravo es una obra con una narración perfecta, admirable por su elemental sencillez, huyendo de todo tipo de artimañas. Demuestra que no son necesarias para enganchar al respetable ya que la película es un western profundamente tradicional, aunque según se va desarrollando su historia puede resultar ser todo lo contrario. La acción comienza cuando el sheriff de Río Bravo, Chance (John Wayne), encarcela por asesinato al hermano de un poderoso terrateniente que intentará por todos los medios liberarlo. Chance contará con la colaboración de un ayudante alcohólico, Dean Martin, y un joven llamado Colorado (Ricky Nelson) para evitarlo. De esta forma, se encierran en la oficina del sheriff para impedir que el preso pueda ser liberado antes de que llegue la autoridad estatal para llevárselo.

El primer acierto a mi juicio es la elección de actores, todos ellos perfectos, aunque destaco a Dean Martin ya que nunca estuvo ni volvió a estar a esa altura. Igualmente mencionable es la elección del joven y popular cantante de la época Ricky Nelson que sustituyó al previsto para el papel, nada más y nada menos Elvis Presley. El de Memphis se descolgó del proyecto ya que pedía una compensación económica imposible de aceptar. El cuerpo actoral se completa con las apariciones estelares del veterano Walter Brennan o Angie Dickinson, totalmente necesarias para que la cinta llegase a buen puerto.
Río Bravo es un apogeo del estilo clásico del oeste con una violencia basada en principios sólidos como son la defensa de la ley justa, sin olvidar ese toque necesario de calidez humana que la convierte en algo absolutamente esencial. Es curioso que sus momentos más elocuentes sean los que se desarrollan en silencio, es el tipo de cine que revela que los hombres son más expresivos cuando apenas dicen nada. Pongo un ejemplo, cuando uno de los personajes aparece enrollando un cigarrillo con todo lo que significa cuando deciden salvar al mundo de los malos. No deja de ser emocionante contemplar la verdad con la que se expresan los personajes haciendo que pienses que todo va a salir bien. Aunque no las tienes del todo contigo por la forma en la que está contada, era difícil crear una película tan completa en un espacio tan reducido.

Es impresionante entrar en la historia tan bien elaborada de estos personajes, sabiendo mezclar géneros de una forma magistral, que te lleva a la conclusión de que estamos ante una película impecable donde no hay ni un solo plano equivocado. El género del oeste nunca morirá mientras haya un espectador que vea por primera vez una película como Río Bravo. La podéis ver en Movistar Plus+, Apple TV+ y Prime Video.
