Especial Turismo 2020

La oportunidad de reivindicar un modelo turístico sostenible

  • La crisis actual que atraviesa el sector afecta sobre todo al turismo masificado
  • Esto puede desembocar en una apuesta decidida por un modelo de desarrollo más respetuoso con el medioambiente, los trabajadores, las sociedades locales y los viajeros

En España, segundo país más visitado del mundo, "es necesario un replanteamiento de la industria turística". Así lo afirma Patricio Azcárate Díaz de Losada, secretario general del Instituto de Turismo Responsable.

Y es que, tal y como explica, los actores del sector, más allá de poner el foco en el "crecimiento económico" o en "atraer más turistas", deberían "analizar cómo el turismo ayuda a crear una mejor sociedad".

En este sentido, son muchas las voces que -ante la situación crítica que vive la industria turística, por los efectos del Covid-19- se han alzado para reivindicar la oportunidad de impulsar con más fuerza un modelo de turismo sostenible. Este, tal y como explica Azcárate Díaz de Losada, "es aquel que comprenda, ayude y mida el impacto del turismo en la consecución de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas".

La Organización Mundial del Turismo (OMT) ya difundía en el mes de abril -en plena expansión del Covid-19- sus recomendaciones para mitigar el impacto de la pandemia. Estas ponen el foco en el desarrollo sostenible e instan a gobiernos y actores del sector privado a utilizar esta oportunidad para efectuar la transición a la economía circular. Desde la propia organización definen el turismo sostenible como aquel que tiene en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales. Por lo tanto, la conservación de los recursos naturales y la diversidad biológica, el respeto a la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas y la distribución justa de los beneficios socioeconómicos son imprescindibles. 

Actualmente, la poca masificación es clave a la hora de elegir destino vacacional

En palabras de Amanda Guzmán, gerente de la Asociación de Ecoturismo en España, "el turismo más insostenible es el turismo de masas -ya sea en ciudades, playas, cruceros…- y es el que se va a ver más afectado por esta crisis sanitaria que exige un mayor distanciamiento entre las personas".

Desde dicha asociación se espera que "las administraciones públicas y los viajeros presten ahora más atención a destinos poco masificados, al turismo de naturaleza y a los establecimientos y empresas que ofrecen experiencias a pequeños grupos y que, además, tienen un compromiso con la calidad y la sostenibilidad", tal y como señala Guzmán.

Tal y como se extrae del informe La opinión de la demanda: Intención de compra de productos y servicios turísticos – Nuevos hábitos de consumo turístico, elaborado por la consultora DNA Turismo y Ocio,  el atributo más valorado actualmente por los participantes a la hora de elegir destino es, precisamente, la poca masificación del mismo. Además, las tipologías turísticas preferidas son aquellas que se realizan al aire libre (sol y playa y turismo de naturaleza), aglutinando un 81,15% de las respuestas.

Desde el Centro Español de Turismo Responsable también confirman esta "mayor apuesta inicial por lo rural, lo natural y lo cercano", pero "al reducirse la demanda y la capacidad adquisitiva, hay un alto riesgo de que la sostenibilidad pase a un segundo plano y prime el coste de los materiales y servicios", explica su presidente, Jesús Blázquez. Por eso, en su opinión, "hay que reforzar los mensajes de que sostenibilidad y salud se necesitan la una a la otra".

Viajeros informados

Ya antes de la crisis provocada por el coronavirus, la web de reservas de alojamiento Booking.com señalaba en su informe sobre turismo sostenible de 2019 que el 60% de los viajeros españoles están decididos a embarcarse en viajes más sostenibles. Sin embargo, estos encuentran osbtáculos para ponerlo en práctica, ya sea por desconocimiento (34%) o por el gasto adicional que puede suponer (39%). En este sentido, "en el Centro Español de Turismo Responsable siempre hemos dicho que no existen malos viajeros, sino viajeros mal informados", explica Blázquez. 

Por su parte, Azcárate Díaz de Losada añade que -además de animar al turista a, por ejemplo, controlar los residuos que produce o escoger alojamientos con planes de sostenibilidad- "es necesario poner facilidades para hacerle entender que tiene otros destinos a los que viajar, otras experiencias turísticas que vivir. A nivel individual, y a corto plazo, se puede apostar por el turismo dentro de la propia Comunidad Autónoma, descubriendo así nuestro propio patrimonio, y utilizando medios de transporte menos contaminantes".

Vista del paseo marítimo de un municipio costero desde una embarcación. ISTOCK

Sin duda, el nacimiento ya en la primera década de los 2000 del movimiento de origen sueco Flygskam (vergüenza de volar) -adoptado por viajeros de todo el globo y con una embajadora de lo más mediática: Greta Thunberg- empezó a concienciar a la población de la contaminación atmosférica que suponen los viajes en avión: la emisión de aproximadamente 285 gramos de CO2 por pasajero y kilómetro, según la Agencia Europea de Medio Ambiente. Las emisiones del tren, en cambio, son de 14 gramos por persona y kilómetro. 

"El discurso de la sostenibilidad sigue siendo hueco, falto de contenido, sin abordar cuestiones claves como la hipermovilidad, el insostenible crecimiento de los viajes aéreos o el ir cada vez más lejos para pasar menos tiempo", opina Blázquez. "Con el clima cambiando más rápido de lo previsto, las emisiones de CO2 del turismo siguen creciendo. El sector debe involucrarse de forma decidida en el objetivo de un turismo bajo en carbono o carbono neutral; ya no es una opción, es una necesidad". 

El presidente del Centro Español de Turismo Responsable también denuncia una "falta de profundidad en el debate sobre las desigualdades de género y el trabajo digno de muchos empleados del sector". Y es que "la proliferación de empresas de trabajo temporal y la externalización de servicios han sido muy perniciosas, habiendo dado lugar a un horizonte laboral muy inseguro, con pérdida de derechos, dificultades de acceso a la formación y pocas posibilidades de promoción profesional", afirma. 

España 2030

El camino de España hacia la implantación de un nuevo modelo de desarrollo turístico está marcado por las directrices de la Estrategia de Turismo Sostenible 2030, presentadas por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo a principios de 2019 y que se verán modificadas por las nuevas líneas de actuación del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Dicha estrategia busca incorporar una visión del turismo a largo plazo y, entre otros aspectos, se propone impulsar la sostenibilidad como valor de marca del turismo español.

Según un estudio de Booking, el 60% de los viajeros españoles están decididos a embarcarse en viajes más sostenibles

"Es un desafío para España asumir el liderazgo en sostenibilidad, pues es un país con muchas tipologías distintas de destinos y turistas, depende mucho de la hostelería y es altamente estacional", afirma Azcárate Díaz de Losada. Sin embargo, el secretario general del Instituto de Turismo Responsable también explica que apostar por la sostenibilidad siempre desembocará en una mayor "capacidad de adaptación" y afectará "de forma positiva a la sociedad y a la propia experiencia turística".

Ecoturismo: freno a la despoblación

Por su poblada red de espacios naturales protegidos, España "tiene un enorme potencial para desarrollar un auténtico ecoturismo", afirma Amanda Guzmán, gerente de la Asociación de Ecoturismo en España, que gestiona además el Club Ecoturismo en nuestro país. "Es un reto que España sea conocida también por su naturaleza y por su turismo rural, no sólo por el sol y la playa, y el turismo cultural en las ciudades", explica. Los viajeros que practican el ecoturismo tienen el objetivo de recorrer, interpretar y disfrutar un área natural.

Además, contribuyen de forma práctica a su conservación, sin generar impactos sobre el medio y repercutiendo de forma positiva en el desarrollo de la población local. Por tanto, este es "un tipo de turismo sostenible por definición;  si no lo es, no se puede llamar ecoturismo", señala Guzmán.

Asimismo, la gerente de la asociación afirma que esta práctica puede servir como "herramienta de lucha contra la despoblación", pues impulsa el emprendimiento y el empleo en el medio rural. Así, se contribuye a paliar una problemática que afecta a numerosos pequeños municipios de nuestra geografía; aquellos que se han acabado por bautizar como la España vacía.

Aunque los agentes del sector apuntan a que este tipo de turismo será el que más rápido se recupere de la crisis provocada por la expansión del Covid-19, Guzmán explica que, "por las características de estos territorios y las empresas que los sustentan, se requiere una mayor colaboración público-privada y un mayor apoyo por parte de las instituciones públicas para posicionarlos en el mercado turístico".

Así, en el último Congreso Nacional de Ecoturismo -celebrado en en Guadix (Granada) en noviembre- se identificaron retos para su impulso. Estos son: una fiscalidad más favorable de las actividades guiadas en la naturaleza; facilidades para la tramitación administrativa de permisos; profesionalizar la figura del guía de ecoturismo y designar una parte suficiente del presupuesto de las entidades públicas de promoción para impulsar este tipo de turismo desde la responsabilidad y la estrecha colaboración de los profesionales del sector. Tal y como afirma Guzmán, "a pesar de la importancia y beneficios del turismo de naturaleza, se trata de un sector disperso y desestructurado, con numerosas necesidades todavía".

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