Especial Tecnología y Startups

Internet del comportamiento, la gran tendencia del futuro

  • En 2023 el IoB rastreará el 40% de las actividades de las personas
  • Surge la adversidad de cómo se recopilan, almacenan y usan los datos

Año 1999. Un informático británico llamado Kevin Ashton va a realizar una presentación en las oficinas de Procter & Gamble. Durante seis meses, el experto de 30 años había tratado de persuadir a la compañía para que pusiera etiquetas de identificación de radiofrecuencia y otros sensores en los productos de la cadena de suministro. Las etiquetas y los sensores generarían datos sobre dónde estaban los productos, si habían sido escaneados en un almacén, o colocados en un estante o vendidos. Consciente de que la primera impresión suele ser la que cuenta, necesitaba un nombre para presentar aquel proyecto y convencer a los ejecutivos y ahí surgió la expresión Internet de las Cosas (IoT).

Como explican desde Deloitte, la definición de IoT podría ser la agrupación e interconexión de dispositivos y objetos a través de una red (bien sea privada o Internet, la red de redes), donde todos ellos podrían ser visibles e interaccionar. Respecto al tipo de objetos o dispositivos podrían ser cualquiera, desde sensores y dispositivos mecánicos hasta objetos cotidianos como pueden ser el frigorífico, el calzado o la ropa. Cualquier cosa que se pueda imaginar podría ser conectada a Internet e interaccionar sin necesidad de la intervención humana, el objetivo por tanto es una interacción de máquina a máquina.

Según las previsiones de IDC, para 2025 habrá 55.700 millones de dispositivos conectados en todo el mundo, el 75% de los cuales lo estarán a una plataforma de IoT. Desde ese concepto, hace unos años surgió otro, el Internet de Todo (IoE), para designar el hecho de que ya no solo los objetos están conectados a Internet y envían datos, sino que las personas, los animales o cualquier ente pueden hacerlo.

Partiendo de esta base, nace el denominado Internet del Comportamiento (IoB). Como explica en un artículo Hugo de Juan Jordán, profesor de posgrado de ESIC y CEO de Encamina, "si con el IoT o el IoE se trata de capturar y transmitir datos en tiempo real, con el IoB se añade además la posibilidad de identificar nuestros hábitos o comportamientos para que con toda la información alguien pueda personalizar al máximo la publicidad, el servicio o el producto que nos ofrece o incluso acabar influyendo en nuestras decisiones y conductas". Es, por tanto, una combinación de tres campos: tecnología, análisis de datos y psicología conductual.

La consultora Gartner ya identificó el IoB como una de las tendencias clave para 2021 y prevé que en 2023 el IoB rastree digitalmente las actividades individuales del 40% de las personas. Tecnologías como el reconocimiento facial, la ubicación o la monitorización de la actividad física ya se utilizan para saber cómo se comportan las personas y cuáles son sus necesidades y deseos.

"Se monitorean los comportamientos de las personas y se aplican incentivos o desincentivos para influir en ellos para que se desempeñen hacia un conjunto deseado de parámetros operativos. Lo verdaderamente relevante del IoB es que no es solamente descriptivo (analizar el comportamiento), sino proactivo (detecta sobre qué variables psicológicas influir para provocar un determinado resultado)", explican desde Vector ITC.

Por ejemplo, una aplicación que recoja los hábitos alimenticios o de movilidad de un individuo, puede recomendar una actividad física determinada para mejorar la salud de esa persona o algún producto concreto. Esa recopilación de información abre un debate ético sobre la privacidad y el uso que se haga de esos datos. "El problema que se puede dar con esta tecnología no es de naturaleza técnica. El IoB se encuentra con la adversidad de cómo se recopilan, almacenan y usan los datos. Su nivel de acceso es difícil de controlar y, por ello, todas las empresas deben ser conscientes de la responsabilidad del empleo de IoB", destacan desde Vector ITC.

El mundo replicado

Además del IoB, habrá otras tendencias tecnológicas que marcarán los próximos años. Según Accenture una de esas tecnologías serán los gemelos digitales. A grandes rasgos, se trata de la réplica virtual de un producto, servicio o proceso que simula el comportamiento de su homólogo físico, con el objetivo de monitorizarlo, analizar su reacción ante determinadas situaciones y mejorar su rendimiento y eficacia.

Como expone la consultora en su informe Tech Vision 2021, las crecientes inversiones en IA y las tecnologías de gemelos digitales están dando lugar a una nueva generación de negocio e inteligencia: el mundo replicado. Los líderes están creando gemelos digitales inteligentes de sus organizaciones y los están entrelazando para generar modelos vivos y completos de fábricas, cadenas de suministro, ciclos de vida de productos, etc. Dado que cada vez se representa en el espacio digital una parte más grande del mundo físico, la emergente réplica del mundo desbloqueará una cantidad de oportunidades inabarcables.

"Los gemelos digitales bien construidos pueden facilitar la simulación de posibles escenarios y predecir resultados, lo que permite probar nuevas estrategias sin afectar a la producción. Esto no solo ahorra tiempo valioso, sino que también puede ayudar a identificar posibles fallas con una estrategia prospectiva antes de que se implemente en los procesos físicos", indican desde Vector ITC. Se estima que el mercado de gemelos digitales crecerá de los 3.800 millones de dólares de 2019 hasta los 35.800 millones en 2025, con una tasa compuesta anual del 45,4%, según la consultora Markets and Markets. Los factores que impulsan la demanda de gemelos digitales incluyen la creciente adopción de tecnologías emergentes como IoT y la nube -para su implementación- y la prometedora perspectiva de su incorporación a industrias como la aeroespacial, defensa, automotriz, transporte y atención médica.

A este respecto, entre las diez tendencias más relevantes en las próximas décadas, para McKinsey Technology Council, se sitúan la robótica, el Internet Industrial de las Cosas (IIoT), los gemelos digitales y la impresión 3D o 4D, que se combinarán para agilizar las tareas rutinarias y mejorar la eficiencia operativa, acelerando el tiempo de comercialización. Mientras que cerca del 10% de los procesos de fabricación actuales serán sustituidos por impresiones 3D o 4D en 2030, se estima que más de 50.000 millones de dispositivos estarán conectados a la IIoT en apenas cuatro años.

Otra de las tendencias tecnológicas clave del futuro, según Gartner, será la hiperautomatización, es decir, que todo lo que puede y debe automatizarse será automatizado. No en vano, desde McKinsey Technology Council destacan que para 2025 se prevé que el 50% de las actividades laborales actuales podrían estar automatizadas.

El mercado de herramientas y tecnologías de hiperautomatización alcanzará este año los 532.400 millones de dólares en todo el mundo, una cifra que ascenderá a hasta los 596.600 millones en 2022, a tenor de los daros de Gartner. Se trata de soluciones como la automatización robótica de procesos (RPA), las plataformas de aplicaciones de bajo código (LCAP), la inteligencia artificial o los asistentes virtuales.

Según la consultora, esta tendencia llevará a las organizaciones a adoptar, hasta el año 2024, al menos tres de los veinte tipos de software que permiten la hiperautomatización, un año en el que las compañías reducirán los costes operativos en un 30% al combinar las tecnologías de hiperautomatización con procesos operativos rediseñados.

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