Especial Recursos humanos

¿Quién nos lo iba a decir?

Imagen: iStock
Madrid

El pasado febrero, 75 empresas de nuestro país de diferentes sectores y tamaños, firmaron el primer compromiso de trabajar en materia de flexibilidad y teletrabajo en sus propias organizaciones gracias al Charter del Teletrabajo. El compromiso era y es firme. Tan sólo un 13% de empresas en nuestro país tenían implantadas políticas en este sentido y nos parecía a todos que algo había que hacer. Nos comprometimos a llegar a un 20% de teletrabajadores a lo largo de todo el 2020.

¿Quién nos iba a decir en febrero que a mediados de marzo llegaríamos a conseguir ese objetivo e, incluso, mucho más del 20% de teletrabajadores? ¿Quién nos iba a decir que un virus llamado Covid19 podría poner en marcha el mayor piloto de teletrabajo? ¿Quién nos iba a decir que gracias a la flexibilidad y la apuesta por las personas y su seguridad íbamos a poder seguir trabajando y sacando nuestras organizaciones a flote? ¿Quién nos lo iba a decir?

De un día para otro, casi sin avisar, casi todas las organizaciones hemos puesto en marcha el mayor experimento de teletrabajo y flexibilidad de la historia y, lo bueno de todo y casi dos meses después, es que los resultados obtenidos han sido mucho mejores de lo que se esperaban a priori. Bien es cierto que ahora es tiempo de analizar lo que se ha hecho, cómo se ha hecho y cómo se puede mejorar, porque el teletrabajo en confinamiento no puede confundirse con un auténtico modelo de trabajo flexible. La gestión del tiempo profesional-personal, la desconexión digital y la productividad efectiva del tiempo de trabajo, con el problema del presentismo digital en el horizonte, son objetivos prioritarios de esa reflexión que ya está en la mesa de los profesionales del área RH. Más allá de esta reflexión lo que nos queda en el futuro no es más que seguir trabajando en esa línea de humanismo, de personas en el centro, de flexibilidad, teletrabajo y conciliación, que se ha movilizado con esta pandemia.

Nuestro país siempre se ha caracterizado por una cultura y un liderazgo presentista

Y es que no hay nada como romper las creencias sobre un tema en cuestión. Nuestro país siempre se ha caracterizado por una cultura y un liderazgo presentista, por calentar la silla, por premiar las horas que pasamos en la oficina frente a los objetivos que conseguimos. Y esa cultura choca frontalmente con una cultura que se basa en el logro y en la posibilidad de compaginar la vida personal con la laboral de forma óptima.

España es uno de los países europeos donde más horas se trabaja y menos se rinde. Por tanto, mayor número de horas de trabajo no es sinónimo de productividad. Aprender a trabajar por objetivos es uno de los grandes retos de las empresas para poder empezar a hablar de competitividad y flexibilidad en una sociedad de futuro. Trabajar por objetivos es contribuir a la eficiencia, motivar a nuestras personas, mejorar en confianza, potenciar a nuestros colaboradores y es reconocimiento. Los beneficios del teletrabajo y de trabajar por objetivos son múltiples.

En el Libro Blanco "Más allá del teletrabajo: Una nueva forma de trabajar" hemos podido observar que gracias a estas nuevas formas de trabajo flexible existe un mayor equilibrio entre la vida laboral y familiar, se consigue un aumento del 23% en la productividad y una reducción del 18% en los costes de infraestructuras, así como del 63% en lo referente al absentismo laboral y del 25% en la rotación de empleados. Unos datos que no pasan desapercibidos por los líderes que apuestan por el bienestar de sus colaboradores y la sostenibilidad de sus compañías.

¿Quién nos lo iba a decir? Al final sólo tenemos que ser agradecidos con esta situación que nos ha tocado vivir. Gracias por potenciar nuevas formas de trabajo flexible que nos permiten mantener nuestros empleos. Gracias por hacer que todas las organizaciones puedan teletrabajar obteniendo buenos resultados y que se derive más allá de la crisis con nuevos modelos más estructurados y auténticamente flexibles. Gracias por poner el foco en lo verdaderamente importante, los que más nos importan, nuestra gente.

Isabel Hidalgo es Directora de Comunicación y Alianzas de Fundación Másfamilia y la Iniciativa efr

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